La amplitud de la bahía (28 km2), como en los casos de San Vicente de la Barquera y Santander, está ligada a la existencia de un sustrato fácilmente erosionable, constituido por materiales arcillosos y salinos del Triásico. La ensenada se encuentra casi cerrada por una gran flecha litoral: el puntal de La Salvé, que crece desde Laredo y Colindres hacia Santoña, en dirección sur-norte, merced a los aportes arenosos y dinámica de las corrientes marinas. También limita la bahía el Monte Buciero.
La gran mayoría de la extensión de la bahía constituye un estuario con marismas de gran valor ecológico y con gran desarrollo de la zona intermareal y está cubierta por sedimentos limosos con abundante materia orgánica.
Las marismas de la bahía de Santoña están amenazadas por un proceso de relleno artificial que ha afectado a una superficie considerable en las cercanías de dicha ciudad.
Posiblemente una de las mejores bahías del mar Cantábrico, y digo esto porque se encuentra orientada hacia el sur, lo que le da un abrigo natural a las embarcaciones si así lo desean.
Un lugar precioso, ideal, sobretodo en las tardes de verano
Buen lugar para pescar o simplemente pasear
Salida de barquitos para recorrer la costa