Me iba a quedar dos meses, pero me fui depués de cumplir el mes. Tuve que encontrar un equilibrio entre el placer de estar rodeada de animales y el maltrato constante por parte de la dueña. Durante mi tiempo allí, se fueron cinco voluntarios, todos antes de lo planeado y enojados. Las condiciones no son “rústicas”, sino precarias. Solo hubo agua los primeros 5días. Después, había que llenar baldes para usar el baño (que está afuera). No hay ducha: nos bañábamos con un balde solo cuando encendían la caldera para cocinar a los monos; no éramos la prioridad. Te sacan el celular y lo guardan bajo llave. Dicen que es para evitar distracciones, pero el trato constante te hacen sentir que creen que uno va con malas intenciones. La mayoría de los voluntarios que conocí fuimos con pasión y ganas de ayudar. Un día, mientras alimentábamos a los monos, la dueña entró a los gritos acusándonos de tener no guardar los celulares y estresar a los animales, cuando la situación era la contraria. La primera regla del lugar es “no gritar para no asustar a los monos”, pero la dueña te gritaba desde su habitación del piso de arriba para darte tareas. Nunca se presentó. Las primeras veces que la vi fue desde su ventana, gritándome órdenes. Un día me animé a decirle que estaba cansada, y fue una mala idea: aprendés a decir “todo bien” para no empeorar tu día. Una vez me acusaron de hacer bullying, por una situación que ni conocía. Me retaron sin haber preguntado nada. Otra vez le comenté que quería hacer de todo para ganar experiencia, y la respuesta fue que yo era inestable, que no me comprometía y que si quería experiencias, fuera a un hotel con paquete de aventura. Hay muy poca organización. Los empleados nos pasaban las tareas que la dueña ordenaba, pero luego ella me retaba por hacerlas o por no consultarle directamente. Muchas normas no se informan: me enteré por otras voluntarias, que ya se habían llevado retos por lo mismo y me advertían. Nos apoyamos entre nosotras y formamos un lindo grupo. Una fuente de tensión fue la comida. Soy vegana, lo avisé varias veces por mail y formularios. Me dijeron que no habría problema y que podía llevar comida para complementar. Aun así, la comida era escasa para el esfuerzo físico que hacíamos (de 9 a 19 h sin parar). Comenté en confianza que era poca, y la dueña me gritó que era una privilegiada. Me dijo que no podía darme “toda una berenjena”. Un día me dijo que debía almorzar lo que sobró del día anterior. Le dije que ya lo había cenado, y solo me miró como si no pudiera creer que me había atrevido a cenar. Muchos voluntarios, por el cansancio, ni cenaban. El desayuno era pan con té. La caja de té estaba vacía la primera semana, por suerte llevé una propia. El pan era de la misma bolsa de pan que también comían los monos; quisieron darnos pan con moho para el desayuno. Me planté y, con mala gana, fueron a buscar pan nuevo. Preferían que comiéramos eso antes que usar el pan “bueno” destinado a los monos. Durante mi estadía, me di cuenta de que odian a los voluntarios. Somos la última prioridad en todo. Dicen que no hay wifi, pero sí hay (aunque no para vos). No podías buscar señal: había que pedir permiso para ir a un colegio cercano con wifi, solo día por medio, y te hacían sentir culpable por ir. Una pena que un proyecto con una causa tan noble esté manchado por un ambiente tan hostil. Ojalá en el futuro puedan recibir ayuda para mejorar el trato humano, que es tan importante como el...
Read moreFui como VOLUNTARIA y tuve que irme a la semana por los malos tratos recibidos. Contaré hechos, para que ustedes sean quienes juzguen: Tras una situación tensa con un empleado-voluntario, hable con otra voluntaria para intercambiar ideas de cómo nos habíamos sentido, cuando estábamos solo nosotras. Al día siguiente, me vinieron a retar por opinar de esa situación (cuando, en teoría, mi compañera y yo no habíamos sido escuchadas por nadie). Esa misma noche, le ordenaron a mi compañera que se cambie de cuarto, dejándome sola en una habitación de 5 camas. Una noche me advirtieron que estaban reevaluando mi voluntariado, y que tuviera cuidado con lo que decía, porque “había oídos por todos lados”. Durante el horario laboral tenía que entregar mi teléfono, no confiaban en que yo lo guardara. Me dejaban conectarme al wifi solo día por medio, 15min, para hablar con mi familia (no había señal). El “almuerzo” prometido era a las 17hs, sin darnos la posibilidad de cortar las tareas para recargar energías antes. El lugar tenía muchas reglas, lógico para tratarse de una reserva, una de ellas era “no gritar”, y la dueña del lugar se comunicaba diariamente a los gritos. Más allá de la decepción humana que me lleve, la reserva es hermosa y los animales libres son súper bien tratados. La visita guiada es recomendable. Una lástima que el trato a los voluntarios que acuden al lugar con buenas intenciones sea despreciado de esa manera. Detallé únicamente los hechos más relevantes de mi estadía ahí, y quiero pensar que otros voluntarios tuvieron mejores experiencias. Lamentablemente, yo NO RECOMIENDO HACER EL VOLUNTARIADO. Se intercambian buenas intenciones y trabajo ad honorem por manipulación y maltrato.
EDITO MI RESEÑA PARA DEJARLES UNA RESPUESTA AL COMENTARIO REALIZADO POR PROYECTO CARAYÁ:
Hola! No voy a seguir gastando mi tiempo en responder sus mentiras, cuando mi única finalidad era evitar que otros voluntarios pasen por una experiencia tan poco recomendable, como fue la mía. Si necesitan más información, los invito a hablar directamente conmigo, a través de cualquier red social. En la respuesta que le dieron a mi comentario se ve con claridad la manipulación (de los hechos y de las palabras) de la que hablo. Por supuesto que leí previamente las reglas y las acepte, eligiendo bajo mi libertad destinar mis dias y mi trabajo a una causa como la de Proyecto Carayá. No tendría sentido alguno ir hasta allá para no realizar las tareas o quejarme de las cosas sin justificación. En fin, no tengo más que agregar, que decidan los lectores en quien confiar y a quienes...
Read moreEs muy lindo el labor que hacen de proteccionismo y demás y los felicito por eso, pero en cuanto a lo turístico deja muchísimo q desear, quizás por falta de organización. Primero que solo se puede pagar en efectivo y te lo dicen después de hacer 11 kilómetros por ripio por un camino bastante complicado, y si te faltan 200 pesos como me paso a mi (y eso que eramos 3 osea 15000 pesos íbamos a pagar ya que por persona son 5000) te tenes q volver. Como otro turista que estaba ahi nos prestó lo q nos faltaba pudimos entrar igual, la experiencia muy pobre, te dicen que el recorrido dura hora y media, uno imagina que va a estar ese tiempo caminando en naturaleza y pudiendo observar a los monos en su hábitat pero en realidad te llevan hasta un arbol y después de 20 minutos de datos repetitivos te muestran los primeros 2 o 3 monos q vas a ver. Después de eso te llevan al medio de un sector descampado donde hay viscacheras, te hablan unos 20 minutos de 3 o 4 huecos que hay en el piso, después caminas hacia un bajo donde ves que hay unas plataformas y objetos en los arboles que parece q vas a ver monos, pero no, otra vez escuchas a la guía repetir datos y hablar de algunos nuevos datos sobre la otra especie de monos. Ya para esto pasaron 40 minutos de recorrido y solo viste 3 monos. Luego de eso caminas otros 200 metros por una arboleda y ahi si tienen la suerte que tuve yo se acercan con curiosidad los capuchinos q son hermosos y podes ver unos 4 o 5 monos mas pero en ese momento la guia te apura y dice q pasen rapido q son peligrosos y q no se q cuando, y no te dejan verlos. En ese momento te encontras con el otro grupo de monos q son la otra especie, te dejan verlos por unos 5 minutos entre dichos como que si te muerden son como 20 puntos de costura q son peligrosos y vez como la guia los espanta como si les tuvieran miedo, despues de esos 5 minutos de ver monos te llevan a 100 metros a ver una chancha atada a un arbol, que solo duerme ahi. Y te cuentan su historia de como unos veganos de palermo la rescataron de un plato navideño, que me parece perfecto. Pero no quiero estar 15 minutos al sol escuchando eso. Despues de eso te llevan como a 400 o 500 metros mas para ver unos 5 minutos al último grupo de monos. Y eso es todo...
En resumen, prefiero q el recorrido dure 15 minutos, pero que las chicas hable y demuestren cuanto saben mientras vemos los monos. Y no hacerlo durar hora y media de puro...
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