La catedral en cuestión constituye una manifestación excelsa de arte sacro y arquitectura monumental, en la que confluyen con singular armonía elementos del pasado y del presente, así como lo material con lo espiritual. Se trata, sin duda, de una joya patrimonial que trasciende su función cultual para erigirse como símbolo viviente de la fe, la historia y la belleza.
Desde su estructura, se percibe una intención deliberada de diálogo entre lo antiguo y lo moderno. La utilización de tres tipos distintos de piedra, lejos de ser una decisión meramente técnica o decorativa, configura una estética que celebra la diversidad formal y cromática, al tiempo que simboliza la solidez de una tradición enraizada en lo eterno. Estos materiales, sabiamente combinados, revelan una voluntad de durabilidad y de perpetuación del mensaje teológico que la catedral encarna.
Las bóvedas, en forma de cruceta, son uno de los elementos más imponentes del conjunto. No solo cumplen una función estructural, sino que constituyen un auténtico lenguaje simbólico. La cruz —como figura arquitectónica y teológica— se plasma en piedra, elevando la mirada y el pensamiento del visitante hacia lo trascendente. Estas estructuras se convierten así en mediadoras entre el cielo y la tierra, entre el hombre y Dios.
Las cúpulas, coronando la edificación, poseen una sobriedad majestuosa. En ellas, los detalles diminutos —quizá inadvertidos a simple vista— revelan un trabajo artesanal minucioso, pleno de devoción. Estos ornamentos no son excesivos ni ostentosos; al contrario, muestran una elegancia comedida que honra el principio del arte sacro: no distraer, sino elevar.
El colorido interior se despliega con una paleta que no cede ante modas pasajeras. Los tonos elegidos son sobrios, armónicos y atemporales, favoreciendo la contemplación y el recogimiento espiritual. Las imágenes que adornan el templo son, además, de notable valor estético y catequético. Cada figura parece haber sido dispuesta no solo con sentido litúrgico, sino con sensibilidad artística profunda.
Destaca, sin duda, la cátedra del obispo, como símbolo de autoridad pastoral, y que ha sido concebida no solo como un trono funcional, sino como una pieza escultórica de significativa belleza. El ambón y el altar mayor, junto con las capillas laterales, están diseñados de forma tal que dialogan entre sí y con el conjunto, generando un espacio litúrgico unificado...
Read moreWe got to visit this beautiful and cultural town. The people are beyond friendly, we were able to visit this beautiful Cathedral, say a few prayers before on our way. A fact about this small town, this is were Carlos...
Read moreMuy hermosa. Aunque unos cambios que se le hicieron al frente en el exterior fueron trabajos de muy mala calidad, la cantera se despegó y faltan piezas eso le da mala imagen. En su interior es muy sobria pero muy hermosa fresca y muy grande. Sus muros con la pirea expuesta y decoración con piedras lajas y las aplicaciones en cantera la hacen...
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