La ermita de San Adrián de Sasabe, en Borau (Huesca), es uno de esos tesoros ocultos del románico aragonés que combina historia, arquitectura y leyenda en un entorno natural sorprendente.
⏳ Historia y leyendas
Orígenes visigodos y monacales: Se emplaza junto a los barrancos de Cáncil y Lupán, sobre un antiguo cenobio visigótico. En el siglo X se convirtió en refugio y sede de los obispos de Huesca que huían de la invasión musulmana .
Sede episcopal y leyenda del Santo Grial: Fue antesala del obispado de Jaca hasta 1077. Según tradición, allí se acogió temporalmente el Santo Grial antes de llegar a San Juan de la Peña y la catedral de Valencia .
Descubrimiento y restauración: Enterrada por las avenidas del rio, fue desenterrada entre 1957 y 1961, declarada Monumento Nacional en 1965, y restaurada entre 1990 y 2005 .
🏛️ Arquitectura
Planta y estructura: Sencilla nave rectangular con ábside semicircular cubierto por bóveda de horno y torre cuadrada adosada al norte .
Estilo románico lombardo-jaqués: Exterior adornado con arquillos lombardos, canecillos decorados, ajedrezado en los vanish, y tres arquivoltas en la portada oeste, típicas del románico jaqués .
Interior austero y técnicas constructivas: Destaca la techumbre de madera del siglo XVIII, vigas robustas y una imposta volada en el ábside. El subsuelo, originalmente húmedo, fue drenado con canalizaciones que reconducen el agua, creando una atmósfera singular y casi sagrada . Acceso y entorno: Situada en una pista desde Borau, su acceso puede ser un poco incómodo para vehículos grandes. El recorrido atraviesa hermosos paisajes pirenaicos .
Ambiente místico: Los visitantes destacan su atmósfera tranquila, perfecta para la contemplación y la conexión con la historia medieval . La ermita de San Adrián de Sasabe es una joya escondida del románico aragonés. Su belleza radica en su mistismo medieval, su simbiosis con el agua y la leyenda, y su sobriedad arquitectónica. Ideal para quienes buscan algo más que monumentos: una experiencia auténtica, cargada de historia, espiritualidad y un entorno natural espectacular. Una parada imprescindible si paseas por...
Read moreCuando ya te has acostumbrado a ver muchos templos románicos y a comprender cómo elegían el lugar para erigirlos con idea de perdurabilidad, San Adrián de Sásabe rompe por completo todos las ideas previas que puliéramos tener.
Por regla general el templo románico suele ser edificado sobre un estrato de piedra firme que garantice su estabilidad. Piedra sobre piedra al modo del lema de la Iglesia. Es por ello que la elección del lugar dónde se edifica Sásabe parece obedecer a que quien lo determinó hubiera perdido el buen juicio. Lejos de buscar un sólido estrato rocoso donde asentar sus muros eligió un lugar en la intersección de dos barrancos: el Calcil y el Lupán que originan con su fusión el río Lubierre afluente por la derecha del río Aragón entre los lugares de Abay y Ascara. Es sin duda un terreno húmedo, abundante en materiales de arrastre de los mencionados barrancos.
El hecho de que la cimentación del templo se realizara a base de puntales de madera soterrada, da clara idea de lo expuesto. Cimientos, no de roca sino de madera. Hecho que hubo de ser tenido muy en cuenta a la hora de drenar el perímetro de la iglesia para liberarla de su aspecto de "piscina cubierta" dado que si el nivel freático descendiese por debajo de los cimientos de madera se resecarían y colapsarían provocando la ruina del edificio. Algún motivo de gran importancia debió de existir para edificar aquí y de forma tan excepcional. Habiendo lugares en el entorno con mejor calidad para cimentar el templo, es dado pensar que existiese algún otro factor que escapa a la lógica y a la seguridad arquitectónica, como una señal o hecho aparentemente milagroso que...
Read moreNos hemos acercado esta mañana a ver una joyica del románico aragonés, San Adrián de Sásabe. Ha sido un verdadero placer llegar a ese lugar recóndito y encontrarnos a Álvaro, un guía excepcional que nos ha desentrañado los orígenes, misterios y rincones de la ermita, antaño lugar de importancia por su monasterio. Y que nos ha explicado profusa y detalladamente la ideosincrasia del lugar y de esa iglesia medieval. Que hace 30 años recuerdo ver inundada y que ahora está conservada y cuidada. Una pena que no haya inversión para poder hallar el antiguo monasterio, uno de los más importantes en su día en el territorio. Muchas gracias y enhorabuena por la labor de guía entusiasta y muy versado. Hemos podido apreciar todo con...
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