Su privilegiado enclave, sobre un gran cerro amesetado de reborde granítico, le permite dominar una amplia panorámica. Ategua posee restos constructivos que constatan la ocupación del lugar desde el Calcolítico hasta la Edad Media, lo que lo convierte en un lugar privilegiado para la investigación arqueológica e histórica. La ciudad adquirió fama en la Antigüedad por su papel en la guerra civil entre César y Pompeyo, según relata el Bellum Hispaniense, y fue conquistada por los cesarianos en el año 45 a.C. Destaca en Ategua su recinto fortificado ibérico y romano, uno de los mayores de la provincia de Córdoba, y las edificaciones de época ibérica, romana y medieval. La zona está bien abastecida de agua y constituida por un conjunto de colinas y cimas que alternan con llanos y fértiles huertas y vegas, regadas por el río Guadajoz, el flumen salsum citado por Bellum Hispaniense. Tal vez el principal punto de abastecimiento de agua a la ciudad fuera la llamada Fuente de Teba, localizada en un cañaveral existente en la vertiente noroeste del cerro. Los perfiles más abruptos de la loma de Ategua son los del norte y el este; los más accesibles, el sur y el oeste, son también los más próximos al cauce del río Guadajoz, que discurre a menos de un kilómetro, pero aún en estos puntos existen afloramientos graníticos que sirven de protección al yacimiento. Ategua es conocida principalmente por el papel que jugó en las guerras civiles entre pompeyanos y cesarianos, que acabó con la toma de la ciudad por el ejército de César en el año 45 a.C. El yacimiento conserva estructuras de las diversas épocas por las que ha atravesado, tales como la muralla ibero romana, casas, cisternas y templo romanos, fortaleza y zoco islámico, en un claro ejemplo de superposición de ciudades históricas. Los restos constructivos más antiguos de Ategua pertenecen a la fortificación ibero romana, que defiende la totalidad de la cima de la loma y parte de las laderas. Por el lado suroeste, la muralla, de 0.80 m. de anchura y edificada sobre un reborde granítico, se ve complementada por otra línea de fortificación situada un centenar de metros más abajo; esta última, que permanece enterrada y fue localizada por A. Blanco, es de más consistencia, 1.70 metros de espesor y es, como la primera de mampostería. La muralla puede rastrearse, tanto por la topografía del terreno como por las afloraciones aisladas de lienzos, en casi la totalidad del perímetro urbano ibérico. Por el lado oeste la construcción discurre aproximadamente por la cota 250; en este sector, el de pendiente más pronunciada, es visible un tramo de lienzo de gran espesor y realizado con mampuestos de gran tamaño. La muralla describe por el norte una trayectoria en progresivo ascenso, hasta alcanzar su cota máxima al este, 290. Es éste el sector mejor conservado, donde pueden admirarse lienzos de hasta 3 m. de altura en una complicada organización militar de envergadura. La construcción de las murallas se realizó con piedra granítica de la zona. La técnica edilicia se basa en el empleo de piedras y lajas irregulares colocadas en hileras horizontales en dos paramentos paralelos, y en el relleno del espacio interior con piedras y tierra. En las esquinas y en los cimientos se escogieron piedras de mayor tamaño, labradas como sillares. Estas zonas basases se adelantan en talud hacia el exterior de los muros que, por el contrario, son totalmente verticales al interior. En algunos puntos de la ladera el afloramiento granítico fue aprovechado como cantera, según se aprecia en las entalladuras aunque no es posible determinar la cronología de esta actividad. En la ladera oeste se conserva uno de los puntos de abastecimiento de agua a la ciudad, la llamada Fuente de Teba. Se trata de una alberca redonda hecha de sillería y con...
Read moreSi quieres conocer algo más, continua con la lectura: Su privilegiado enclave, sobre un gran cerro amesetado de reborde granítico, le permite dominar una amplia panorámica. La zona está bien abastecida de agua y constituida por un conjunto de colinas y cimas que alternan con llanos y fértiles huertas y vegas, regadas por el río Guadajoz, el flumen salsum citado por Bellum Hispaniense. Tal vez, el principal punto de abastecimiento de agua a la ciudad fuera la llamada «Fuente de Teba», localizada en un cañaveral existente en la vertiente noroeste del cerro. Los perfiles más abruptos de la loma de Ategua son los del norte y el este; los más accesibles, el sur y el oeste, son también los más próximos al cauce del río Guadajoz, que discurre a menos de un kilómetro, pero aún en estos puntos existen afloramientos graníticos que sirven de protección al sitio arqueológico. Ategua es conocida principalmente por el papel que jugó en las guerras civiles entre pompeyanos y cesarianos, que acabó con la toma de la ciudad por el ejército de César en el año 45 a.C. El yacimiento conserva estructuras de las diversas épocas por las que ha atravesado, tales como la muralla iberorromana, casas, cisternas y templo romanos, fortaleza y zoco islámico, en un claro ejemplo de superposición de ciudades históricas. Los restos constructivos más antiguos de Ategua pertenecen a la fortificación iberorromana, que defiende la totalidad de la cima de la loma y parte de las laderas. Por el lado suroeste, la muralla, de 0,80 metros de anchura y edificada sobre un reborde granítico, se ve complementada por otra línea de fortificación situada un centenar de metros más abajo; esta última, que permanece enterrada y fue localizada por Antonio Blanco, es de más consistencia, 1,70 metros de espesor y es, como la primera, de mampostería. La muralla puede rastrearse, tanto por la topografía del terreno como por las afloraciones aisladas de lienzos, en casi la totalidad del perímetro urbano ibérico. Por el lado oeste, la construcción discurre aproximadamente por la cota 250. En este sector, el de pendiente más pronunciada, es visible un tramo de lienzo de gran espesor y realizado con mampuestos de gran tamaño. La muralla describe por el norte una trayectoria en progresivo ascenso, hasta alcanzar su cota máxima al este de 290 metros. Es éste el sector mejor conservado, donde pueden admirarse lienzos de hasta 3 metros de altura en una complicada organización militar de envergadura. La construcción de las murallas se realizó con piedra granítica de la zona. La técnica edilicia se basa en el empleo de piedras y lajas irregulares colocadas en hileras horizontales en dos paramentos paralelos y en el relleno del espacio interior con piedras y tierra. En las esquinas y en los cimientos se escogieron piedras de mayor tamaño, labradas como sillares. En algunos puntos de la ladera el afloramiento granítico fue aprovechado como cantera, según se aprecia en las entalladuras, aunque no es posible determinar la cronología de esta actividad. En la ladera oeste se conserva uno de los puntos de abastecimiento de agua a la ciudad, la llamada «Fuente de Teba». Se trata de una alberca redonda hecha de sillería y con Caños de plomo. Otros restos visibles de la ciudad pertenecen a época romana y se localizan en la zona alta de la loma, al este, en la acrópolis. Son reconocibles algunas construcciones hidráulicas en el sector oriental: una pequeña cisterna redonda y otra cuadrada, revestidas de opus signinum. Hay otras cisternas ovaladas distribuidas al exterior del recinto islámico que parecen haber sido utilizadas hasta dicha época. Si te gustado, Por favor, Dale un Like, Gracias. Fuentes IAPH, Córdoba-pedia, y...
Read moreJen pár kilometrů od sluncem zalité Córdoby se nachází místo, které by si zasloužilo mnohem více pozornosti – Ategua, starověké město s historií sahající až do doby bronzové. Dnes tu však panuje ticho. Ategua je pro veřejnost uzavřená, a tak je její slavná minulost ukryta za plotem, mimo dosah očí i zájmu.
Největší slávu zažila Ategua ve 45 př. n. l., kdy se ocitla přímo v centru jedné z nejzásadnějších epizod římských dějin – občanské války mezi Gaiem Juliem Caesarem a Pompeiem Velikým. Po smrti Julia Caesara jsou Ategua a její jméno často přehlíženy, ale právě zde proběhlo jedno z posledních velkých obléhání této války.
Město tehdy stálo na straně Pompeia, konkrétně jeho syna Gnaea Pompeia, který se po otcově smrti snažil obnovit ztracenou moc. Caesar, který se v té době snažil definitivně upevnit svou nadvládu nad Hispánií, přitáhl k Ategue a zahájil tvrdé obléhání, které sám popsal ve svém spise Commentarii de Bello Hispaniensi. Ategua byla obehnána valy, Caesar nechal přerušit přístup k vodě a systematicky město dusil hladem, až se nakonec vzdalo.
Toto vítězství bylo klíčovým krokem k Caesarovu vítězství v bitvě u Munda, která následovala krátce poté a v podstatě ukončila válku. Ategua se tak stala strategickým bodem v dějinách římské republiky, a přesto dnes stojí opuštěná a téměř zapomenutá.
Na místě byly prý odkryty zbytky římských hradeb, domů, cisterny, mince, keramika i pohřebiště. Město vykazuje známky kontinuálního osídlení od doby bronzové přes iberské období až po pozdní antiku. Archeologický potenciál místa je obrovský, ale kvůli omezenému přístupu a nedostatku infrastruktury zůstává skryt veřejnosti i turistickému ruchu.
Pro milovníky historie je návštěva Ateguay v současné době spíš frustrujícím zážitkem. Žádné návštěvnické centrum, žádné značení, žádné organizované prohlídky. Jen tichá krajina, která kdysi byla dějištěm krvavé historie. A především – vstup je oficiálně zakázán, takže se návštěvníci mohou na místo podívat maximálně z dálky.
Ategua je učebnicovým příkladem toho, jak může být historický klenot opomenut – a snad jednou i znovu objeven. Pokud se někdy otevře veřejnosti, má potenciál stát se jedním z nejzajímavějších míst v Andalusii pro každého, kdo se zajímá o antiku a...
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