No es la primera vez que visitamos la Chorrera de las Sierpes. En cualquier caso, siempre he defendido que el mismo lugar nunca es el mismo, sencillamente porque tú tampoco eres el mismo. Esta sensación se acentúa aún más cuando te dejas acompañar por un niño de tres años con los sentidos a estreno, con ojos que ven filtrarse la luz solar entre los árboles del bosque e incidir sobre helechos, madroños y setas, con manos que se hunden en musgo húmedo y acolchado, con oídos que se sorprenden del estruendo causado por el agua en caída libre. Él no sabe los nombres de los sitios ni de las cosas. ¿Y quién los sabe? ¿Y a quién le importa? ¿Qué habrá allí en lo alto, en aquellas peñas?... Huele texturas, golpea piñas y agallas, tira piedras al arroyo. Ni siquiera sabe todavía que todas estas sensaciones le han de acompañar de por vida. ¡Y qué bueno...
Read moreTras una pequeña y fácil caminata de 1,5 km llegas a esta bonita chorrera que es el punto intermedio de una ruta mayor Se puede hacer con niños Hay merenderos en el aparcamiento para pasar el día...
Read moreHemos pernoctado En el área de autocaravanas, muy tranquilo, el camino es fácil y tiene tramos a la sombra, pero ahora no hay agua , la que queda...
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