En 1538, el rey Carlos I de España y V de Alemania aprobó la expedición al Norte de fray Marcos, hombre de fiar, experto en cosmógrafia y en las cosas del mar, tanto como en teología y el virrey, don Antonio de Mendoza, dio cuidadosas instrucciones al religioso para que tratara bien a los indios y llevaseis mucho aviso de mirar la gente, si es mucha o poca, y si están derramados o viven juntos. Debería observar la calidad de la tierra, el clima, la flora y la fauna. La orografía, los metales …y por sí acaso encontrará algún trozo de mar tierra adentro. A finales de 1535, Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, Andres Dorantes de Carranza y Alonso de Castillo Maldonado aparecieron en el río Grande después de cruzar el perímetro total de lo que hoy llamamos el suroeste de los EEUU. Con ellos venía un sirviente moro que se llamaba Estebanico. Los tres españoles y el africano eran los únicos supervivientes de entre 300 españoles náufragos en La Florida. Aunque cautivos de los indios y héroes de muchas penalidades, pudieron encontrar a los españoles después de ocho años y tres meses de caminar perdidos por la nación de las vacas. En su camino habían oído a los opatas hablar de los productos que habían intercambiado con pueblos sedentarios que iban vestidos de gamuzas y vivían en casas de muchos pisos de altura. Tras saber de su hazaña, estas ciudades crecieron en imaginación y en riqueza entre los españoles, de manera que Estebanico, el moro, fue el encargado de guiar la expedición encabezada por fray Marcos. Estebanico, que se le había adelantado, decidió actuar por su cuenta y abusar de sus privilegios. Vestido lujosamente fingía ser hechicero y hacía que le sirviesen su comida en vajilla de loza verde. Exigía regalos de los indios y abusaba de sus mujeres y de su hospitalidad. En su camino iba mandando noticias al fraile que le seguía muy despacio. Decía que en esta provincia hay siete ciudades muy grandes, las más pequeñas de un sobrado y una azotea encima, y otras de dos y tres sobrados, y la del señor de cuatro, juntas todas por orden y en las portadas de las casas principales muchas labores de piedras turquesas.. y la gente de estas ciudades anda muy bien vestida. Estos reinos se llamaban Marata, Acus y Totonteac. Los indios con los que se encontraba fray Marcos le hablaban de las siete ciudades de Cebola y para que él los creyese tomaban tierra y ceniza y echabanle agua y señalabanme como ponían la piedra y como subían al edificio arriba, luego tomaban un palo y ponía lo sobre la cabeza y decían que aquella altura hay de sobrado a sobrado. El final de Estebanico estaba cerca. Su mágica medicina, sus cascabeles extraños, su proceder abusivo, atrajeron la desconfianza de los nativos. Le mataron y repartieron su cuerpo. En los primeros pueblos quedaron abandonados sus amuletos, sus turquesas, sus galgos y su loza verde. Cuando le llegó la noticia a fray Marcos no pudo sino observar desde lejos el lugar de su muerte. El fraile, temeroso por su vida, regresó a dobles marchas sin ver más del país. Cuando llegó a Mexico su viaje fantástico fue creído y la expedición de don Francisco Vazquez de Coronado se encargó de probar que los zuñi, el pueblo en que mataron a Estebanico, era un pueblo pobre y apiñado. Los zuñi aún recuerdan en sus tradiciones la triste figura de Estebanico. Señalan las ruinas de Kiakima en la montaña del Trueno y dicen que allí fue donde murió el negro mexicano. Con la expedición de Coronado, los indios pueblos pudieron observar por primera vez el rítmico galopar de los caballos, su olor, su relincho. Aquellos centauros españoles iban vestidos de metálicas armaduras y llevaban el trueno en sus manos. Una nueva vida se presentaba para los indios del Oeste. Un soldado de Coronado, el capitán Alvarado, comenzó su jornada y en circo días de marcha llegó al pueblo de Acuco situado en una roca. Era un pueblo que llamaba la atención de los españoles por estar construido en una alta meseta rocosa. La ciudad en su cima se llama hoy Acoma, habitada por los...
Read moreMario greeted us upon arrival, was very kind and welcoming and had tour suggestions based on what we wished to learn about. We took a tour, guided by Shaun, to the Village of the Great Kivas and it was well worth the cost, intense heat and sweaty hike. He taught us a detailed history of the A:shiwe people and what is known about the petroglyph stories. We were allowed to take pictures on the tour but I am opting to keep mine private out of respect, as I think it should be experienced first-hand and not vicariously. Too often we treat these opportunities as entertainment provided by another culture rather than a way to learn and grow, and to do the latter here will...
Read moreWe wanted to learn about Native culture while in the Southwest, and far and away the best experience we did was visiting Zuni Pueblo and taking a tour with Shaun. We learned a lot about traditional ways as well as the complex history, and he was super gracious about us asking tons of questions. The “middle place” has huge cultural significance and the walking tour is a...
Read more