La última vez que fui la experiencia fue pésima en la parte de la gastronomía. El área de juegos muy bien, un trabajador en los bungee, el de la pachangita, tiene tremenda empatía hacia los niños, hizo divertir mucho a mi hija. Por eso doy las dos estrellas, si no fuera por él, ni eso. Y vamos al área de gastronomía. La música no es reguetón, pero está a un volumen que dificulta hasta comunicarse para pedir la orden. A lo mejor por eso nos trajeron dos jugos en lugar de los tres que pedimos. Como sea, eso siempre es un mal precedente. Los tostones rellenos estaban bien, pero el pollo chiflado eran 3 muslitos de pollo refrito sin empanizar, con unos platanos también refritos, se podía comer pero hasta ahí. Algo novedoso es que ahora está lleno de guardias de seguridad, el que estaba cerca de la mesa sintió la necesidad de tocarme el codo para decirte que mi hija sin querer tenía un pie sobre el cojín del asiento. Hay personas a las que nos es extremadamente molesto el contacto no solicitado e innecesario con desconocidos. Tras consumir, decidimos pedir la cuenta sin demora pues mi hija quería ir para otro lugar, y tras pagar nos quedamos cogiendo fuerzas para salir bajo el sol de las 4 de la tarde, pero como al minuto y medio tras pagar y dejar propina, se nos acerca una dependienta para decirnos que las mesas eran para consumir, que si no, debíamos marcharnos. Todavía tengo la molestia desde ayer, no sé por cuantas razones eso es una tremendísima grosería hacia los clientes. Primero, si pedimos pagar la cuenta nosotros mismos y la pagamos al momento, es obvio que es porque nos vamos a marchar. Segundo, tras consumir, sólo en fondas y comedores militares se expulsa de esa forma a las personas, y eso no es un comedor militar. Tercero, decirle a un cliente que acaba de gastar 4004 pesos en tu establecimiento y además te deja 96 de propina -que no es nada hoy en día pero no tenía obligación de hacerlo-, que ya no es un consumidor sólo porque pagó la cuenta hace minuto y medio, es cuando menos una falta de respeto. Cuarto, con un local con mucho menos de la mitad de las mesas ocupadas, no había necesidad ninguna de que nos fuéramos. Quinto, es que atentan contra su mismo negocio, porque un local muy ocupado atrae más clientes que un local semi vacío. Sexto, si unos clientes han consumido y no se acaban de marchar, y más si tienen una hija y el lugar es un parque infantil, y más si la hija no para de irse de la mesa para montar aparatos, hay que tener un mínimo de sentido común y considerar las posibilidades de que sigan consumiendo si todavía están ahí. Resumen, en esas mesas no nos sentamos de nuevo. Muchas gracias al muchacho de los bungee, por gustarle su trabajo...
Read moreLos niños se divierten. Buena oferta gastronómica. Está caro. Escalar 200 pesos, inflables 100 pesos 15 minutos, las ligas dependen del peso del niño, el trampolín 50 pesos 10 minutos. Hay un...
Read moreTremendo descuido con los niños por parte de los trabajadores , el servicio gastronómico pésimo y súper caro , no lo...
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