El conquistador sin cabeza
En las profundidades de la selva, donde la humedad se condensaba en gotas que caían como lágrimas sobre las hojas de las palmeras, se erguían las ruinas de una antigua ciudad maya, olvidada por el tiempo y la civilización. Sus pirámides escalonadas, cubiertas de musgo y líquenes, se alzaban como guardianes silenciosos de un pasado perdido. Entre las ruinas, deambulaba una figura fantasmal, un conquistador español sin cabeza, condenado a vagar eternamente por los pasillos de piedra y las plazas desiertas. Su cuerpo, envuelto en una armadura oxidada, era un testimonio de la violencia y la conquista que habían asolado estas tierras hace siglos. La leyenda decía que el conquistador, en su afán de riquezas y poder, había profanado los templos sagrados de los mayas, desencadenando la ira de los dioses. Como castigo, su cabeza fue arrancada de su cuerpo, condenándolo a vagar por la eternidad, incapaz de encontrar descanso. Los lugareños temían al conquistador sin cabeza, creyendo que su presencia traía consigo mala suerte y desgracias. Se contaban historias de personas que habían avistado su figura fantasmal, desapareciendo sin dejar rastro, víctimas de su ira vengativa. Una noche, un grupo de exploradores, atraídos por los rumores de tesoros ocultos, se adentró en las ruinas. Ignorando las advertencias de los lugareños, se aventuraron más allá de los límites seguros, guiados por la codicia y la ambición. A medida que avanzaban, la oscuridad se cernió sobre ellos, y los sonidos de la selva se amplificaron, creando una atmósfera de inquietud. De repente, una figura emergió de las sombras, su armadura reluciendo a la luz de la luna. Era el conquistador sin cabeza, su mirada vacía y su espada desenvainada. Los exploradores gritaron de terror, pero era demasiado tarde. El conquistador se abalanzó sobre ellos, su espada cortando el aire con una precisión mortal. Uno a uno, los exploradores cayeron ante su furia, sus cuerpos inertes yacían esparcidos por el suelo. El conquistador, satisfecho con su venganza, desapareció en la oscuridad, dejando atrás un rastro de muerte y destrucción. Los lugareños, al enterarse de la tragedia, se reunieron para llorar a sus seres queridos y recordarles la advertencia que habían ignorado. Desde entonces, la leyenda del conquistador sin cabeza se ha transmitido de generación en generación, un recordatorio de las consecuencias de la codicia y la profanación. Las ruinas mayas, una vez un lugar de esplendor y civilización, ahora son un cementerio de sueños rotos y almas...
Read moreFantastic! The largest group of restored buildings at Yaxha. A complex of three huge pyramids and residential buildings. You can climb all of them, and I recommend that you scale at least one. the views are great. A truly...
Read moreThe North Acropolis is perhaps the most impressive part of Yaxha. Due to its elevated position, this well-restored part of the city has that little bit more character than, for example, the...
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