A pesar de ser un templo de dimensiones reducidas, su realización y cuidadas proporciones resultan esquisitos. Además está exento y en muy buena situación en cuanto a su conservación, en la que tiene mucho que ver -como en tantos otros lugares de la Provincia- la Fundación Santa María la Real.
Es un templo de nave única, canónicamente orientado y cerrado al este por medio de ábside cilíndrico que articula con la nave -de mayor altura- por medio de presbiterio sin adornos, bien marcado al exterior. Una espadaña de un solo ojo y perfil acampanado corona su hastial occidental. La portada abre atípicamente al norte (habitualmente suelen estar orientadas al Sur para protegerse del frío), hacia los pies del muro septentrional. Edificada en un cuerpo ligeramente adelantado al muro bajo tejaroz con nueve canecillos lisos, se compone de cinco arquivoltas en degradación, dándole un ligero abocinamiento.
Apean en dos pares de columnillas y tres de pilastras, decoradas las exteriores con baquetón simulando columnillas. Las que forman las jambas de la portada, son lisas. Posee arquivoltas apuntadas, decoradas con baquetones y escocias y guardapolvo de similar hechura por fuera. Una línea decorada compuesta por friso y ábacos, separa aquellas de los capiteles en que descargan. Los ábacos y su prolongación, decoran con entrelazo vegetal y en algunas de las esquinas, menudas y toscas cabecitas como de fieras.
Los capiteles son de muy sencilla factura, con decoración geométrica y vegetal apenas señalada mediante labra incisa. Algo más elaborados los del lado de poniente, dentro de su sencillez que evocan ya el estilo del archiconocido claustro de San Andrés del Arroyo (recomiendo su visita, unas vez aquí, ni está muy lejos y es un Must To del románico a nivel Europeo). Prolonga la línea de capiteles hasta donde concluye el cuerpo adelantado de la portada, un friso sencillo, decorado en su zona superior con cinco pequeños arquillos ciegos a cada lado.
El cilindro absidal está segmentado en tres lienzos gracias a dos semicolumnas adosadas que arrancan de sendas basas áticas sobre pilastras y rematan bajo el alero por medio de capiteles de sencilla decoración de volutas lisas y piñas. Cada uno de los lienzos se centra por ventanal de medio punto dovelado. Vano aspillerado por fuera del cual se decoran con una arquivolta de baquetón y escocia con sus respectivos capiteles, columnas y basas.
Poseen guardapolvo al exterior, de nido de abeja en los laterales y más elaborado, a base de bezantes simulando yemas vegetales sobre fondo de figuras geométrica a base de grandes rombos. Los tímpanos de estos ventanales decoran con motivos de semicírculos en relieve en los laterales, mientras que el central luce un ángel alado, barbado y nimbado cabalgando sobre el medio punto de la aspillera y en actitud de bendecir.
Decora la parte externa del tímpano nueve arquillos ciegos, ocupando la cabeza del ser mitológico el central. Una fina cenefa a base de cabecitas de clavos rodea todo el perímetro del tímpano. En su extrados, hay un motivo decorativo a base de ajedrezado jaqués, que solo volvemos a encontrar al interior del templo componiendo el friso que corre por el cilindro absidal por debajo del arranque de los ventanales.
Los capiteles de los ventanales así como el tímpano descrito del central, se tallaron en piedra arenisca más clara (probablemente más apropiada por su consistencia para ser labrada) lo que contribuye a dar un toque más de elegancia a esta cabecera. Decoran los capiteles monstruos con cabeza de hombre barbado y gorro frigio, luchas entre grifos y dragones, motivos vegetales y una bella por cuanto ruda representación del Pecado Original. Para ver su interior, acercarse al pueblo y pedir la llave. Interesante parecido entre esta ermita y la riojana de Ochánduri, de lo que se deduce que el maestro que trabajó en ella, sin duda francés,...
Read moreFantástica sorpresa del románico palentino, descubierta gracias a la recomendación del propietario donde nos hospedamos. Ermita muy bien conservada y mimada por los habitantes del pueblo, Barrio de Sta. María, en la cola del embalse de Aguilar De Campo, está a pocos Km por una carretera con buen firme aunque estrecha. Forma parte de la exposición del 2018 de "Las edades del Hombre y el Románico norte". La guía turística es Ascen, una entrañable abuela que está allí mañana y tarde para explicar todo maravillosamente, salvo los domingos por la tarde. No exige nada por ello, pero recomiendo dar algún donativo a cambio. Una última sugerencia, es impresionante , sobre todo en primavera, la vista de su ubicación si vais cruzando el Pisuerga por el bonito puente romano de 9 ojos de Salinas...
Read moreErmita cuyo nombre nos recuerda que a sus pies hubo una aldea del mismo nombre desaparecida en el s.XV. De estiló románico, ha sido restaurada, siendo dignas de admiración las pinturas murales del interior, con su pantocrátor, el cielo y las calderas de Pedro Botero, los capiteles exteriores del ábside (buscad la carita del diablo) y su pórtico de entrada (a la derecha la soberbia y a la izquierda, muy deteriorada, la lujuria) que enmarca una puerta original del s. XIII. Visita obligada. Excelentes las explicaciones de la guía del lugar para entender la simbología de la ermita. Las piedras agujereadas son un vía cruces primitivo en el que la cruz se trasladaba de piedra a piedra según transcurrían...
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