El monasterio está situado en uno de los parajes más emblemáticos de la Sierra de Hornachuelos, en Santa María de los Ángeles (pedanía de Hornachuelos), entre farallones y riscos, en la casi vertical pared que conforma el encajonado valle por el que discurre el río Bembézar.
La belleza de este paisaje ha cautivado a lo largo de varios siglos tanto a aquellos que buscaban la santidad lejos del mundanal ruido, como a reyes y poetas románticos que hallaron allí su fuente de inspiración. Quien mejor ha descrito este paisaje es, sin duda, el poeta cordobés Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, que situó aquí parte de su obra Don Álvaro o la fuerza del sino, estrenada aquí en 1835.[1]
Historia
La historia de este lugar se remonta al 14 de abril de 1490, cuando el segundo conde de Belalcázar, Fray Juan de la Puebla, fundó el convento franciscano de Santa María de los Ángeles, que fue visitado por los Reyes Católicos en 1494, concediéndole "todas las partes é montañas que hay yendo de Hornachuelos luego como se mira al convento por todo el río arriba hasta la vuelta que hace con todos sus valles é aguas vertientes por una y otra parte del río". También fue visitado por Felipe II en 1570.
El edificio sufrió hasta tres incendios (1498, 1543 y 1655), por lo que no se conserva nada de la construcción original. En el siglo XVIII se construye la iglesia, según consta en una inscripción grabada en 1763. Quizá estos hechos motivaron la leyenda de que llovería fuego si alguien compraba el edificio.
Tras la desamortización de Mendizábal, fue comprado por el ecijano Agustín Díaz y Armero, quién a su vez lo vende, en 1884, a los marqueses de Peñaflor. Estos lo emplearon como centro para cacería.
Bajo el Obispado de Fray Albino, la marquesa dona la propiedad a la Iglesia con la condición de que fuera dedicado a seminario. En el año 1957 se abre el centro como seminario, ampliándose en el curso 1962-63 bajo la dirección del arquitecto Carlos Sáenz de Santamaría. Esta reforma sólo dejó la la capilla original, algunas imágenes y muebles que se encuentran hoy en el Seminario de San Pelagio: un cuadro de la Asunción, una imagen de barro del siglo XVI de la Virgen con el niño, en la Capilla de San Pelagio, y la custodia que se realizó con las joyas de la Marquesa. De escultura se conserva un relieve de San Francisco, además de la imagen de la Virgen de los Ángeles y la de San Juan Bautista.
En el año 1971 y como consecuencia de la vuelta de los seminaristas al Seminario de San Pelagio en la ciudad de Córdoba, el seminario menor queda abandonado.
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Read moreMuy buena experiencia se respira paz y armonia, disfruté viendo a buitres y cernicalos volar bastante cerca, habian muchos, los senderos una maravilla. Llegamos con el coche hasta el monasterio, sin problemas, mi coche es un polo y conduciendo con cuidado llegó bien, con un coche mas alto seria mejor. Lo único negativo es q el local esta cerrado, no se permite el acceso, se ve gente trabajando ahí, supongo q será por seguridad. Por lo demás todo muy bien. Es importante llevar algo para guardar la basura, ni hay donde depositarla, vimos por el sendero algunas latas, botellas y papeles, no muchos pero lo ideal es no ver nada, cuidar el entorno no...
Read moreGreat little hike, very pretty and tranquil. Couldn't make it all the way to the monastery because the trail was...
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