Lo siento pero para mí, lo único que vale la pena de este sitio son las vistas desde el columpio. Lo primero y más importante es que no es una bodega, es verdad que no pone en ningún sitio que vayas a visitar una bodega, pero es lo que te esperas cuando la página se llama "adegaterrabrava", pues no, es simplemente una cabaña donde se hospeda y recibe a las visitas, con un campo de vides plantadas. No nos explicaron nada sobre los vinos ni sobre la viticultura heroica, íbamos con niños y ese era nuestro objetivo. Los vinos no me gustaron. Nos dieron a probar 3. El primero un blanco turbio que no me gustó nada, el segundo es un tinto, el que te "regalan" con la visita y ni fu ni fa (valorado en 10 euros la botella). Sólo nos gustó el tercero, otro tinto, valorado en 20 euros la botella. Le propuse que nos cambiara las 3 botellas que nos "regalaba" con la entrada (luego fueron 4, pero en ese momento sólo había 3 sobre la mesa) por 1 del de 20, y un poco de mala manera, me contestó que no le estaba entendiendo, que con la entrada venía incluída la botella del malo, que si quería una del otro, tenía que pagarla a parte. Le contesté que no la quería. No nos acompañó al columpio (es verdad que en ningún sitio lo especifica), pero es lo que me había imaginado puesto que te hace guardar una cita a una hora determinada: un paseo hasta el columpio explicándote las variedades que tiene plantadas, cómo recogen la uva, etc. Tanto cuando llegamos como cuando volvimos del columpio había otra gente, y no nos hizo mucho caso, excepto para darnos una copa a cada uno del vino que teníamos que probar (supongo que porque sinó no podía cobrar la visita). De hecho, si hubiéramos sabido el funcionamiento, nos hubiéramos plantado allí mucho antes, ya que la única hora disponible era a las 20:30, se suponía que la visita duraba 40' y nos marchamos a las 22:15 cansados de esperar la posible explicación o que nos hiciera algo de caso. En resumen, 96 euros para 4 personas para probar 3 vinos y 4 botellas de vino para kalimotxo. No tuvo en coraje de cobrarnos a las niñas. Tampoco tuvo el detalle de descontarnos a la persona que conducía que no quiso probar ningún vino ni se subió al columpio porque le daba vértigo. Parece ser que salió en la revista National Geographic y supongo que vive de esto, pero claro, a nosotros esto nos importa bastante poco. Nos pareció un vividor que vende humo. Hemos visitado muchas otras bodegas, sobretodo en Francia, todas gratuitas y con un trato excelente e interesantes explicaciones y catas, en comparación me...
Read moreVisitar una bodega en la Ribeira Sacra es una experiencia inolvidable para cualquier amante del vino y la naturaleza. La región, famosa por sus viñedos en terrazas a lo largo de los ríos Sil y Miño, ofrece un paisaje impresionante y una rica tradición vinícola.
Los viñedos que visité se encuentra en un entorno idílico, rodeada de colinas verdes y viñedos que parecen colgar de las laderas. La estructura del lagar mantiene un estilo rústico y tradicional, con paredes de piedra y techos de teja, lo que le da un encanto especial y auténtico.
El recorrido comenzó con una cálida bienvenida por parte del propietario Breo, que compartió con nosotros la historia de la bodega y su pasión por el vino. Aprendimos sobre las variedades de uva autóctonas, como la Mencía y la Godello, y sobre el proceso de vinificación, que combina técnicas ancestrales con métodos modernos para crear vinos de alta calidad.
Una de las partes más fascinantes de la visita fue explorar las antiguas terrazas de viñedos, conocidas como "socalcos", que demuestran la impresionante habilidad y esfuerzo de generaciones de viticultores. Caminamos entre las vides, disfrutando de vistas panorámicas del valle y el río. La cata de vinos fue, sin duda, el punto culminante de la visita. En una acogedora sala de degustación, probamos una selección de vinos tintos, blancos y rosados, todos con el distintivo carácter de la Ribeira Sacra. Cada copa estaba acompañada por explicaciones detalladas sobre sus notas de cata, maridajes recomendados y el proceso de elaboración.
La hospitalidad de Breo fue excepcional. Nos ofreció productos locales para acompañar la cata, como quesos artesanales, embutidos y panes, que realzaron aún más la experiencia sensorial.
En resumen, visitar esta bodega rústica en la Ribeira Sacra fue una experiencia enriquecedora y deliciosa. La combinación de paisajes espectaculares, entre ellos su conocido columpio, historia vinícola y vinos excepcionales hace de esta visita una parada obligatoria para cualquier viajero en la región. Sin duda, una experiencia para repetir...
Read moreLa verdad es que lo que más me llamaba la atencion (además de degustar buenos vinos) antes de visitar la Bodega era la de COLUMPIARME en el columpio más famoso del Instagram, y hacerme las típicas fotos sentado en el columpio con poses a lo Instagram..
Pero aunque las vistas desde el columpio son magníficas, lo que más me sorprendio de esta visita fue la AMABILIDAD,EMPATIA y SIMPATIA de Breogán [además de su frondosa melena,claro,a ver si me dona algo de pelo ;-]
Los vinos que probé son exquisitos,y me encantó el mencia y aunque no soy de blancos al final me lleve otra botella de vino blanco,exquisito...
Todo ello acompañado de unos ricos embutidos y empanadas, y de la interesante charla de Beogran sobre sus viñas y elaboración de vinos..
Coincidimos los dos en una forma similar de ver y sobre todo de SENTIR LA VIDA, disfrutando de cada minuto con los que nos obsequia cada día la vida..
CARPE DiEM,[disfruta el momento] decían los romanos, y desde luego que cada minuto vivido junto a este crack en su entorno paradisíaco,los disfruté a tope..
Estaba tan a gusto que me hubiese quedado allí 3 días más,mínimo...
Es de BIEN-NACIDO SER AGRADECIDO, decía mi awelita, por lo que te agradezco el tiempo que has dedicado a convertir una simple visita a una bodega en uno de los momentos más agradables de mi...
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