Martes 10 de junio, 23:30 horas me dirijo al local que se encuentra en la Avenida España ya que en instagram y en la misma puerta del lugar decía que cerraban a las 00:30 horas. Al ingresar al local nos atienden dos chicas, una que salio de atras y otra de lentes qué estaba en la caja, pedimos dos helados de dos bochas y lo primero que nos dice es que teníamos que abonar con el dinero justo porque ya estaba cerrando caja (UNA HORA ANTES DE LA HORA DE CIERRE DEL LOCAL) Era más que notoria la mala atención y las pocas ganas de trabajar. Pedimos y a la hora de abonar le presento una tarjeta de la franja morada de la UNRC que me ofrecía 15% de descuento pagando en efectivo, lo primero que me dicen ambas es que no era valida porque a ellas no les informaron nada. La atención del lugar es lamentable, las empleadas no tienen ganas de trabajar. Me retire a los 10 minutos y ya habían apagado la mayoría de las luces del local, nuevamente una hora...
Read moreBuenas noches, disculpen la molestia , hace años que soy cliente casi que permanente, pero últimamente en la sucursal de la rotonda San Martin, la atención ha disminuido abismalmente la calidad de la atención. El domingo pasado fuimos a merendar con la familia, no había mucha gente en el local y asímismo, demoraron aproximadamente 40minutos en servicios, café quemado y el otro muy helado, las tostadas, medialunas y los quesos muy desordenados nadie sabía que cosa era de cada quien. Recientemente salgo de comprar helado, y todo apretado con las mesas y sillas frente a los mostradores, mucha gente apretada ahí por culpa de dichas mesas. Hace unos años era espectacular la atención, la calidad del servicio, la higiene, que hoy en día ya no se ve y se extraña. Sin más motivos que tengan...
Read moreAmasar el halado, trabajo arduo, armar el cono de sabores, generar un pinito. Donde la palabra bocha solo era referencia a un juego de las barriadas. Sabores caseros, artesanales. Este lugar es el último bastión de las heladerías de vieja escuela. Antes que ella pasaron San Andrés, Alaska y otra que no recuerdo el nombre pero que estaba en una esquina, de cuyas intersecciones también ahora me sin esquivas. Que buenos helados. Son un poema escrito a mano, uno a uno; lejos de las fotocopias de sabores, colores y estrategias de las franquicias. Si parece que el maestro heladero hiciera el helado ahí atrás, a medida que le pido mis sabores preferidos. Las generaciones actuales no conocen la luz que brilló en la ciudad, cuando entre el helado de limón encontrabas una...
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