Parada OBLIGATORIA para todo aquel que visite Bariloche. No soy de escribir opioniones, pero este lugar se quedó con mi corazón. Es la segunda vez que vengo a Bariloche y la segunda vez que vuelvo. Y no deja de maravillarme. Empezando por el encanto del lugar cuasi salido de un cuento. Entre las vistas y el jardín precioso que da placer solo de visitarlo y caminar entre las flores. La atención espectacular, me dió la sensación que es una familia hermosa la que se ocupa de la atención, muy cordiales y atentos todos. Me encantó el mas pequeñin de la familia que no lo habíamos visto el año pasado. En un momento, cuando nos estabamos retirando nos mostró muy alegre un pajarito que había cerca de nuestra mesa. Ese simple gesto, para mi que vengo de una ciudad con gran vorágine, me lleno de emoción, el gesto de alguien que está permanentemente inmerso en un paisaje de ensueño y sin embargo no deja de maravillarse con esas pequeñas y hermosas cosas, que maravilla, cuanto para aprender! Dejo para lo último la pastelería porque Dios mio, me hubiera encantado pasar a la cocina a besar las manos de quien cocina, que placer inexplicable cada bocado!! Este año probamos pavlova(me hizo ver las estrellas), carrot cake (un festin de sabores al paladar), lemon pie( el mejor lemon pie que comi en mi vida y no exagero) y mouse de chocolate (tremendo en suavidad e intensidad de sabor). El cafe riquisimo Chapó gente! Me saco el sombrero por la excelente casa de té que supieron crear. Soy una persona que disfruta muchisimo venir a Bariloche e ir a las casas de té, habia leído varias opiniones en otras casitas que mencionaban cosas como mala atención que sinceramente me sacaron las ganas de conocer. Algo que debería ser básico en cualquier lugar turístico, corrigo, en cualquier lugar. Pero Paila Co eso lo tiene claro, y el trato es excelente desde que se ingresa. Por favor nunca dejen de existir, son mi parada obligatoria cada vez que vuelva a Bariloche y es mi deseo poder viajar algun día con mi mamá, tan fanática del strudel ella, para que pruebe el de ustedes que tanta fama...
Read moreFui el 31/03/24 y cuando llegamos había una pareja esperando y nosotros después. Nos anotaron y nos sentamos afuera hasta que nos llamaran. Un chico se acercó a tomarnos el pedido y le dijimos que si no había mucha demora preferíamos esperar para sentarnos adentro… “son los próximos”. Esperamos un rato, nos acercamos al ventanal que tiene de frente, donde se ve perfectamente a la gente esperando, y vimos que se desocuparon 3 mesas. Sentaron a 3 personas que habían llegado después que nosotros pero como se quedaron todo el tiempo molestando en la puerta de entrada al lugar, los dejaron pasar. Nunca me llamaron y tuve que ingresar a preguntarle cuando me tocaba. Le recordé al chico que éramos los próximos y me dijo “te llamé y no estabas, cuando se vuelva a desocupar una mesa te aviso”. Estuve todo el tiempo a la vista para que pudiera ubicarme Nunca me llamó No fue capaz de pedirme disculpas si se había equivocado y había dejado sentar a otros antes que a mí. Si vas a anotar por lo menos tene la capacidad de ordenarte y realmente llamar a la persona o “buscarla” cómo se ofreció cuando habló con nosotros. “Tranquilos, yo los busco” nos dijo el chico. La desorganización es total, al igual que la desconsideración con el cliente. Ya que nosotros llegamos desde lejos, nos tomamos el tiempo de nuestra tarde de vacaciones para llegar hasta el lugar… que está a más de 15 km del centro de Bariloche. Tomamos un colectivo. Caminamos, etc. Ni disculpas me pidió. Ya había ido hacia 3 años y nos pareció increíble la vista, la comida etc, por eso decidimos volver pero ahora no volveré ni...
Read morePaila-Co: Un refugio de sabores y calidez en la Patagonia
Paila-Co es mucho más que una simple casa de té; es un pedacito de hogar enclavado en la península de San Pedro, Bariloche. Desde el momento en que uno pone un pie en este encantador chalet, se siente envuelto en una atmósfera de calidez y familiaridad.
Lo que hace a Paila-Co especial:
Repostería europea auténtica: Sabina Wiedemann y su madre, Bárbara, deleitan a los visitantes con exquisitas tortas y pasteles, siguiendo recetas tradicionales europeas. El strudel de manzana, la torta de chocolate blanco y el lemon pie son solo algunas de las delicias que se pueden disfrutar. Ambiente acogedor: El salón de té, ubicado en la vivienda familiar, está decorado con muebles de decoupage, porcelana y detalles tejidos al crochet, creando un ambiente hogareño y relajante. Vistas panorámicas: Desde las terrazas y el jardín, se puede disfrutar de impresionantes vistas del lago Nahuel Huapi y la cordillera de los Andes. Atención familiar: La atención es personalizada y cálida, lo que hace que la experiencia sea aún más especial. Un lugar con historia: la historia familiar que guarda este lugar, hace que sea un...
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