Entramos, nos sentamos donde se nos ocurre porque nadie nos hace caso y preguntamos si aún dan de cenar (eran las 10.30h pasadas) y nos dicen que sí. Pasan 15 minutos y el único camarero de sala que atendía, ni nos miraba (un hombre de unos 55 años de pelo cano) . Puedo entender que tengas mesas sin clientes que recoger, pero tenernos un cuarto de hora esperando sin tomarnos nota cuando solo había 4 mesas ocupadas y ya atendidas, no es de recibo. En dos ocasiones, le preguntamos si nos toma nota y sin dejarnos acabar de preguntarle, asiente con la cabeza y sigue su camino. Así dos veces. Vamos a la barra y pedimos la bebida ya que para dicho camarero se ve que no existimos. 10 minutos después, se nos ocurre preguntarle si tenemos que ir a pedir a la barra o nos atiende en mesa y nos dice que tenemos que ir a la barra (manda huev**). Vamos a la barra y nos dicen que ya no dan de cenar. Ni siquiera se les ocurre ofrecernos algo de cena fría. Al poco, el camarero impertinente sale con una jarra de cerveza y una hamburguesa y se pone a cenar en una mesa del mismo restaurante. En total, 50 minutos sin ser atendidos para que al final nos tengamos que ir sin cenar. De lo único que me arrepiento es de no haber pedido la hoja de reclamaciones (aunque igual si la pedimos nos amanece allí esperando). Ojalá la selección natural haga su trabajo y este "restaurantucho" de tres al cuarto (siendo generosos llamándolo de esta forma), desaparezca y que el camarero que nos atendió se vaya a la cola del paro porque no se merece otra cosa. Puede que cuando se vea en la necesidad, quizás entonces aprenda a tratar a...
Read moreEstá ubicado en el maravilloso pueblo de Arbancón (Provincia de Guadalajara). Siempre que vamos nos sentimos como en casa, pues el ambiente es muy familiar. El Bar Restaurante "El Refugio del Abuelo", lo regenta David, con su señora y familia, dando un servicio extraordinario, siempre preocupándose de que te sientas bien, que te guste el plato, y sobre todo que no te quedes con hambre, cosa que dudo porque sus platos son abundantes. Durante el invierno dan el servicio en el comedor de la parte alta, en la que te encuentras como si estuvieras en casa, con el calorcito de la chimenea, y disfrutando de unos buenos y ricos judiones, unos torreznos, cazuela de garbanzos con gambas, que por cierto están para repetir, unas migas, entrecot, solomillo, bacalao, oreja, somarro, etc., acompañado con un buen vino, y para terminar, unos ricos postres, y unos chupitos para digerir y brindar por tener la barriguita llena, y el corazón contento de haber pasado un buen ratito disfrutando en familia, y ambiente acogedor. También hemos estado en verano, y como lo requiere el momento, pasan el servicio a la parte de abajo donde te encuentras una amplia terraza, justo al lado de la piscina pública, a la que puedes acceder fácilmente, y entre baño y baño, tomar un refrigerio y picotear algo, almorzar una rica paella, una hamburguesa gigante, tostas, o infinidad de ricos platos. La verdad es que es un sitio muy recomendable, y que deben visitar, pues estoy segura que repetirán, como nosotros que siempre que estamos por el pueblo no dudamos en pasar. Unos conejeros...
Read moreLlegamos, nos sentaron en la mesa y tardaron mínimo 15 minutos en cogernos la nota de la bebida, unos 30 minutos después la comanda para la comida y tras estar hora y media sentados sin que nos trajeran la comida (viendo como mesas que se habían sentado después ya tenían su comida y estaban comiendo), nos disponemos a preguntar al señor mayor (quien tenía pinta de ser el encargado o el dueño) al llamarle hizo oídos sordos le tuvimos que insistir, su respuesta fue yo no os he tomado nota de la comida (vergonzoso que tras hora y media de espera y servir a mesas que habían llegado más tarde, ni se hubiera molestado en preguntar si nos habían tomado la nota ya que había sido él quien nos había dicho que esperásemos), 15 minutos después nos trajeron la cena sin una disculpa ni nada, cenamos y le pedimos la cuenta (para no variar con el servicio pésimo 20min después seguíamos sin ella), nos tuvimos que levantar a la barra a pagar (la señora de la barra se río en nuestra cara al decirle que después de la espera ni si quiera la cuenta nos traían), al hacernos la cuenta no sabían si quiera que habíamos pedido (un descontrol total) ni una triste disculpa y ni un triste detalle por nada de lo sucedido, ni el encargado nos miraba a la cara. Un servicio pésimo en un bar que sirve productos congelados a 10€ la ración cobrando el pan que ni si quiera te preguntan que si quieres. Una y no más no se lo...
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