Mi pareja y yo fuimos a comer el día 25 de Octubre con ganas de disfrutar de una buena comida impulsados por las buenas reseñas que tenía (y tiene) el restaurante y sin duda la comida tuvo luces y varias sombras.
En primer lugar, da gusto que te atienda un camarero (en este caso, nos atendió un señor mayor) con la amabilidad, cortesía y profesionalidad con la que nos atendió (que esto vaya por delante).
Nosotros fuimos expresemente porque nos apetecían unas buenas chuletillas de cordero lechal a la brasa y dado que el restaurante es conocido por su buena calidad con las carnes, no dudamos en ir y pedirlas. Además pedimos la ensalada de tomate con helado y sus reconocidas croquetas de jamón ibérico.
Después de pedir, junto con la botella de agua nos sirvieron un aperitivo compuesto de unas gambas, unas aceitunas de Cornozuelo, una patatillas y un exquisito aceite de oliva acompañado de pan (por ahora todo era agradable y de buena calidad).
Al poco rato de servirnos los aperitivos viene el que creíamos que era el encargado y nos indica que no les quedan chuletillas, lo cual nos hace decidir que detuvieran la comanda (hubiésemos pagado la cuenta del agua sin problema, evidentemente) y que no nos sirvieran (ya que lo que queríamos eran las chuletillas)... no nos hubiese importado ir otro día para así poder disfrutarlas. Después de unos minutos, viene de nuevo el encargado y nos dice que finalmente si que les quedaban, así que nos alegramos y dijímos que marcharan la comanda con normalidad.
La ensalada como entrante fue una gran sorpresa debido a su innovavión, cantidad y calidad. Nos sorprendió muchísmo y sin duda, la recomendamos.
Hasta aquí todo correcto y sin problema.
A partir de aquí, vienen las sombras que comentaba al inicio de la reseña.
Pedimos la ración de croquetas de jamón ibérico, a nivel de cantidad, perfecto. La lástima fueron los 10 minutos de reloj que estuvieron en la barra (intuímos que atemperándose)... entendemos que se dejen enfriar un par de minutos o así para que al cliente no le sea molesto de comer, pero con tanta espera no pudimos disfrutar de su calidad, ya que el sabor no nos dijo nada (es posible que de haberlas comido en condiciones las pudiésemos haber disfrutado mejor). A todo esto, sobraron 4 o 5 croquetas y decidimos llevárnoslas a casa (para eso las pagamos).
El chasco final fueron las chuletillas de cordero lechal a la brasa, todos sabemos perfectamente lo que nos queremos encontrar cuando las pedimos en un restaurante y el aspecto que han de tener. Pues, para nada estuvieron a la altura (como bien se puede apreciar en las fotos)... amontonadas, semicocidas (posiblemente descongeladas) y con una guarnición dura y con una sensación también como si hubiesen salido del congelador.
Para cerrar la comida, nos sacaron (marca de la casa) sorbete de limón y bombón helado... por supuesto, se agradece este detalle.
Para finalizar y puntualizando una respuesta que le dieron a mi pareja en la reseña que puso... es posible que nos prejuzgaran por nuestra juventud, pero cuando vamos a un sitio con buenas reseñas esperamos un trato de calidad acorde a las mismas. Y que, si hubiésemos querido algo rápido y de baja calidad hubiéramos ido al Burger King que tenemos en el pueblo y no a un restaurante (el cuál es difícil que le demos otra oportunidad) que sale de media a más de 30€ por cabeza.
Esta crítica es constructiva y por supuesto no queremos malmeter, pero tras la respuesta que nos dieron... no estaba de más dejar claro lo...
Read moreSin duda la comida fue de más a menos y la verdad que acabamos bastante decepcionados. Empezamos con la ensalada de la casa, que la verdad está buena y es una propuesta muy diferente, hasta aquí todo bien. Luego las croquetas, que la verdad no aportan nada. Cuando pides unas croquetas de jamón iberico esperas que por lo menos sepan a jamón y sabían a harina, además estaban bastante espesas y el rebozado demasiado exagerado para ese tipo de croqueta. Creo que el problema en el caso de la textura es que no nos las pusieron calientes, estuvieron un rato encima de la barra hasta que nos las trajeron, pero aún así no son nada del otro mundo. Por ultimo lo peor fueron las chuletas de cordero. Fuimos específicamente porque nos apetecían, al rato de pedir nos dicen que no hay que pidamos otra cosa. Les decimos que no nos saquen el resto de cosas que habiamos pedido porque veníamos con ganas de chuletas y al rato vienen y dicen que si hay (sospechoso). Pero bueno, confiamos y nos traen unas chuletas que lo primero no son lo que esperas cuando pides unas chuletas de cordero, eran como trozos pequeños, pero además parecían descongeladas en el microondas porque estaban más cocidas que asadas. Luego las patatas de guarnición unas duras y otras blandas, no sé si serían congeladas, pero tampoco decían mucho. Al terminar te ponen un sorbete de limón y un helado, que como detalle esta bien. Creo que el modelo de restaurante está bien, tiene potencial ya que el ambiente es muy acogedor, tranquilo y tienen esos detalles de restaurante bueno, pero si la comida falla el resto poco importa.
Sé que tienen buenas reseñas, no sé si pensaron que eramos clientes de paso y se aprovecharon o si simplemente tuvimos mala suerte. En fin, lo que pagamos (65€) teniendo en cuenta lo que sirvieron me parece excesivo. Una pena, pero me parece difícil...
Read more¡Un acierto total en Casa Miguel!
La experiencia en Casa Miguel ha sido excelente. La atención de Erik, Miguel y del propio gerente, Miguel, es impecable: amables, rápidos y siempre pendientes de los detalles. Un equipo que realmente sabe cómo hacerte sentir bienvenido.
La cocina está a otro nivel, ¡mis felicitaciones! Todo lo que probamos estaba delicioso. Con la cerveza perfectamente tirada te sirven un aperitivo, un detalle que se agradece. Los entrantes son de diez: el queso, de gran calidad, y el jamón, cortado al momento, insuperable.
La carta ofrece una amplia variedad, y la opción de platos para los más pequeños es un punto a favor. Las anchoas de Santoña son espectaculares, servidas con pan recién tostado, tomate y un untable de queso con finas hierbas que combina a la perfección.
Las raciones son generosas, ideales para compartir. El solomillo al ajillo, en particular, es una maravilla: tierno, jugoso y con un sabor excelente. De postre, la tarta de Filipinos y la de Moncher fueron el broche perfecto, seguidas por un café de esos que cuesta olvidar.
Para cerrar, el detalle de la casa con un chupito de limonchelo o licor de hierbas y un mini helado es un gesto que redondea la experiencia.
Sin duda, un lugar al que volveremos. ¡Gracias por todo,...
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