Descripción de los hechos: El pasado miércoles, 01 de enero, salimos desde Huesca hacia Sabayés dos adultos y un niño, partiendo antes del mediodía. Durante el trayecto, hicimos una parada en Nueno, donde nos detuvimos a consumir en “un local” los siguientes alimentos y bebidas: • 2 cañas • 1 naranjada • 1 ración de rabas • 1 ración de bravas Al momento de pagar, hicimos un comentario al personal del establecimiento debido al extraño "sabor y textura" que notamos en las bravas. Posteriormente, continuamos nuestro camino hacia Sabayés, llegamos al Salto de Roldán, y regresamos a Huesca. Cada uno de nosotros volvió directamente a su casa para comer con sus respectivas familias. Esa misma noche, las tres personas que subimos a Sabayés experimentamos un cuadro grave de malestar: • Los dos adultos presentaron diarrea y un malestar generalizado. • El niño sufrió vómitos y diarrea. Sin embargo, cabe destacar que el resto de nuestros familiares, que permanecieron en sus casas y no consumieron en el mismo lugar, no presentaron ningún síntoma similar. ¿Sería el aire de la Sierra de Guara? Entendemos que gestionar un establecimiento de restauración no debe ser tarea sencilla, pero nos gustaría recordar que servir alimentos en buen estado no es un "extra" ni un "detalle", sino el mínimo indispensable que se espera de cualquier local. Curiosamente, cuando clientes con experiencia en el sector de la hostelería advierten sobre el sabor cuestionable de un plato, no se trata de una sugerencia para innovar, sino de un llamado de atención que debería tomarse con seriedad. Quizá resulte tentador restar importancia a las quejas, pero ignorarlas solo subraya una falta de interés por mejorar y garantizar la seguridad de quienes confían en el servicio. Esperamos que este incidente sirva, al menos, como una oportunidad para reflexionar sobre la responsabilidad que implica ofrecer comida de calidad y el valor de escuchar a los clientes, especialmente a aquellos que saben de...
Read moreIncreíblemente lento, suelo ser muy comprensivo, pero íbamos dos parejas, preguntamos si podíamos comer y nos dijeron que si. Había cuatro mesas ya servidas o casi y llegó una pareja más y una familia de seis. Literalmente a los 30 minutos nos preguntaron las bebidas, media hora más tarde las trajeron y nos preguntó la comida, mención aparte, otros cuarenta minutos después empezó a servirla. A las otras mesas igual. En cuanto a la comida, era menú e improvisó con nosotros tengo dos de esto, tres de lo otro, tal y tal. Cuando acabó con nosotros ofreció a la familia de seis otros platos diferentes del mismo modo, tres de esto, dos de lo otro, tal y tal. Imposible describir las vueltas inútiles sin sentido que dió ese hombre, que a todo esto ni recogía las mesas acabadas, ponía a preparar un café a un señor pro no lo servía porque colocaba tres o cuatro copas limpias en una estantería en la otra punta. En fin desastroso y surrealista, casi dos horas y media para comer lo primero que improvisada. Usted solo se califica con el tono de la contestación, ni siquiera nos enfadamos y una cosa es cierta, no me fui a las cinco, serían menos cuarto aproximadamente. No pretendo hacer daño y creo que si un favor al siguiente cliente que pueda recibir el mismo trato, mejor que diga claramente que no puede atenderlo. Nosotros preguntamos previamente y hubiésemos agradecido una respuesta sincera: no tengo capacidad para atenderles con cuatro mesas casi acabadas y...
Read moreNo tuvieron un buen día, y lo saben. Lo primero, 35 minutos para tomarnos nota y traernos un cestillo de pan, es demasiado tiempo (si hay jaleo unas aceitunas hacen maravillas). La comida no estaba mal, pero se les agotaban los platos después de tomarnos nota. Vino dos veces a decirnos q algo se se habiá agotado y ha cambiar la comanda. Mi plato de pasta llegó con 9 tortellinis, 9 contados, debí llegar al final del puchero xq el de al lado tenía el plato q se sobraba y mi esposa le llegó una ensalada de pera sin pera, los segundos mejor pero mi paella de pescado me llegó con todo el chocarrat, hasta demasiado... creo q llegué también al último plato de paella y rascó el fondo de la paellera. Los postres... pues unas natillas con grumos (sin batir el sobre de Potax). Al final Kiko no nos quiso cobrar los 22€ de cada menú xq "nos vió en la cara el descontento" pero me negué. Lo habían intentado. En cocina calcularon mal las cantidades y despistes de principiante y el servicio superado, aunque en sala había mesas libres. Kiko la excusa de q te vinieron 40 y generalmente entran 20 no me vale. No pongas tantas mesas si no puedes atenderles. Simplemente tuvieron mal día y nos tocó sufrirlo a nosotros. El resto de la sala parecía contenta. Escribo esta reseña mordiendome la lengua. No...
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