El sábado pasado, día 16 a media mañana nos acercamos a visitar el entorno y al estar cerrado mi hija habló con la dueña estando ésta a la puerta de la cocina que da al exterior. Le comentó si podía reservar mesa para el domingo y que éramos 9 personas. No hay problema contestó, siempre y cuando fuéramos pronto. Ajustaron que fuéramos a las 13,30 pues esa mesa la necesitaba después a las 15,00. El domingo al llegar, 13,20, preguntamos a un camarero por nuestra reserva indicándonos que se encontraba en la sala de la izquierda y al fondo. Al rato nos viene a pedir la comanda y nos entrega tres cartas. Cómo éramos cuatro mayores y mis nietos, (entre 10 y 14 años) mis hijas consultan el plato de la ternera asada respecto al tamaño para si fuera necesario compartir. El resto que pedimos era calamares, croquetas, solomillo y pimientos de padrón. Mientras se nos sirvió una bandeja de pan, una cerveza, agua y algún refresco. Antes de que se nos sirviera algo de la comanda se nos acerca a la mesa la dueña, Sra Josefina pues de DOÑA tiene poco y ni se le espera, y sin más nos larga una perorata alegando que no teníamos derecho a estar en ese comedor. Le intento razonar que hemos usado la mesa reservada y ella, solo le faltaba echar espuma por la boca y delante del resto de clientes, me echa en cara que sabíamos que al reservar la mesa no era para ese comedor. Cómo veía que estaba perdiendo los papeles todo su afán era que teníamos que pasar a la zona de la barra para dejarle libre esa mesa que por lo que vimos era para personas de más clase que nosotros y dispuestos a pagar precio superior. Ante ese comportamiento tan mezquino, rastrero, y falto de tacto personal y profesional pedí la cuenta de las bebidas y decidimos marchar. Sra Josefina, es posible que si Vd se nos dirige en formas educadas y siempre que nos hubiera garantizado una mesa en la zona del bar, inmediatamente, por nuestra parte, sin ningún problema. Pero, cuándo mis nietos me preguntan, en qué le hemos ofendido? me veo obligado a decirles que por desgracia siempre hay manzanas podridas en el cesto de la humanidad. En resumen, Vd fue una impresentable. Cuál es su problema? Pues que en agosto tiene que hacer su agosto, ya que físcalmente todo ha cambiado y ahora entre alquiler, luz, gas, impuestos y tasas, seguridad social de empleados, ...el negocio no da para vivir todo el año.
Ya lo dijo el sabio griego,
La Soberbia es hija de la ignorancia y madre de la osadía.
Solo le deseo lo mejor, pero por favor, administre...
Read moreEl servicio es de vergüenza, de lo peor que he visto en mi vida. Le he dado varias oportunidades (más que nada por no coger el coche cuando pasas el día en la playa fluvial) y cada una de ellas ha sido incluso peor que la anterior. Desde una hora para que te sirvan algo para por lo menos picar a una hora para que te cojan siquiera nota. Que es porque tienen mucha gente a comer? No, porque he ido a primera hora y a última, con mucha gente y con apenas ninguna. Será que tienen poco personal?? Tampoco. Tienen tres veces mas personal (o lo que sea) que sitios que le triplican el tamaño y la clientela. Lo que les ocurre además de no tener ni idea de organización es que tienen muy mala educación. En ninguna de estas ocasiones hemos oído un "disculpa", "perdona por el retraso" o similar. De hecho cuando después de hora y media sin ni pan en la mesa le preguntamos a la encargada de tomar las comandas si tardaría mucho en coger la nuestra, que estaban tardando mucho, su respuesta fue "y a mi qué me dices, mira como estoy". Vaya, la educación y el saber tratar a los clientes en todo su esplendor. Por lo demás, el precio alto para lo que es y el tamaño de las raciones absurdo del todo para...
Read moreAl reservar por teléfono nos atendió la dueña y anotó la reserva sin problema. El día de la comida, un camarero nos acompañó al comedor, a la mesa reservada, y tomó nota de la comanda. Hasta ahí todo bien. De repente, apareció la dueña y nos dijo, de malas maneras, que era obligatorio pedir un plato por persona, algo que no comentó ni por teléfono ni allí antes de sentarnos. Tampoco lo ponía en la carta. Pagamos las bebidas que ya nos habían servido y nos fuimos. Si el restaurante quiere poner esa norma está en su derecho pero debe publicitarla e informar de ella a los clientes. Y, en cuanto a la mala educación, para eso creo que no hay justificación. Ese es el motivo por el que no volveremos y no recomiendo para nada...
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