De las peores experiencias del verano. Fuimos 9 personas a comer, en un mediodia de mucho calor. El camarero, desde el primer momento quejándose y sin prestar atención a lo que le decíamos. Si le pedimos que un plato no traiga una salsa específica, nos indica que no, que la comida es así. Todo de una manera muy borde. Yo digo que si no quieres trabajar, o si te pagan el salario mínimo o si te maltrata tu jefe, te lo tomes con el, no con el cliente. Todo el tiempo maltratándonos como si estuviera haciendonos un favor trayendo la comida. La calidad de la comida deja mucho que desear, y por el precio que pagas tienes muchos sitios mejores en todo Oropesa( o Marina Dor). El colmo ya fue al querer pagar. Primero se queja cuando le decimos que queremos pagar con tarjeta. Luego, al querer dividir la cuenta en dos partes (éramos 9 personas y más de 200€) el camarero se enfada y se va, diciendo que el solo cobraba a uno que fuésemos dentro a pagar. En ningún momento contestamos a sus agresiones, su mala educación, el dejar toda la comanda en una esquina de la mesa para que la sirvieramos nosotros, etc, etc. Por supuesto pedí una hoja de reclamación y está denunciado en Consumo, pero se negaron a firmarla, la dueña quien se negó también a dar su nombre y el del camarero.
Evitad este restaurante. Son de lo peor.
Edito: Lo peor la respuesta del restaurante. TODO MENTIRAS. Son un asco de gente. Solo ordenaba uno, eramos nueve y solo hablaba uno. Primera mentira, nunca le hablamos de a tres. Nunca pedimos nuggets. Así no sé de que habla. Seguramente trataron igual de mal a otro grupo de personas y se creen que somos todos iguales. Segunda mentira. Nueve personas, pedimos nueve platos, uno por persona. Ninguno era para compartir. Tercera mentira. Igual nos dejó los platos en un lado de la mesa como si entregar la comida fuera nuestro trabajo, no el suyo. En ningún momento dijimos que ibamos a pagar todos por separado, le dijimos que ibamos a pagar con dos tarjetas, y bastante ofuscado se dió media vuelta y nos gritó, "si queréis pagar dos lo hacéis adentro", y se fue. Sin ningún atisbo de diálogo. Le explico, señor dueño del local. Su obligación es servir al cliente, no maltratar. Ya le puse antes, si no tiene ganas de trabajar, no vaya a trabajar. No insulte ni maltrate al cliente. Y por favor, deje de mentir por aquí. De nuestro lado nadie le insulto ni contestó las constantes faltas de respeto del camarero, porque estábamos de vacaciones y pretendemos pasar un buen momento en familia. Pero el maltrato fue tan evidente que tuvimos que poner el reclamo en Consumo. Y no nos arrepentimos, porque ahora vemos la calaña de gente que hay en todo el establecimiento, no sólo de parte...
Read moreLa hostelería debería ser un refugio para que las personas pasemos un rato agradable y alegre al margen de nuestras responsabilidades cotidianas sobre todo en vacaciones, y hay que ser muy transigentes porque al final todos somos personas, pero para nosotros nuestra experiencia fue muy amarga.
Está semana nos acercamos una noche a tomar algo y pedimos un red label con coca cola (8 €) y un frapé (4,2€). La experiencia fue agradable y pagamos 12,20 € en total.
Anoche se atragantó la cosa, pedimos lo mismo pero cuando llegó la cuenta la copa eran 11 y el frapé 4,5 € ascendiendo a un total de 15,50€. Le pregunté al camarero si estaba bien que en el ticket pusiera Jack Daniels y me dijo que sí, que estaba todo correcto (como que todas las copas valen igual al margen de lo que pone el ticket). Cada persona reacciona de forma diferente y en mi caso, habiendo trabajado en hostelería no soy nada belicoso y respeto antes a la persona que al trabajador, empatizando con que estaba muy apurado por la cantidad de gente que tenía, me límite a preguntar y a aceptar la palabra del camarero. El problema llega cuando te levantas y te vas, y lo comentas con tu pareja, ...oye, qué te ha cobrado?? El otro día no fue algo distinto? Lo hablas, haces memoria y ves que efectivamente ha habido una discrepancia.
El otro día te cobraron menos, hoy más,cuál es el correcto? Sinceramente, en el ticket ponía Jack Daniels y el frapé 30 céntimos más con nata q no llevaba.
Tres euros no es dinero, y menos para volver y discutir con nadie, pero la sensación de que te han engañado aflora y te arruina la experiencia que a priori tendría que haber sido muy agradable.
El ambiente del local me gustó y la comida que pedía la gente tenía buena pinta, sobre todo el tamaño de las hamburguesas, pero es una experiencia que no estoy dispuesto a probar por muchos años que vuelva a Marina Dor. Me he quedado con la sensación de que una persona que estaba trabajando se sintió agobiada por su trabajo y prefirió engañarme a hacer lo correcto por ahorrarse tiempo, lo entiendo, pero no es plato de buen gusto por lo que no pienso arriesgarme a volver a ese local.
Invito a todo el mundo a ir, probar el establecimiento y juzgar por si mismo el servicio, pero si le recomiendo que revise la cuenta antes de levantarse e irse a su casa. Si le pasa lo mismo que a mí le recomiendo ir al Aperitivo o al Aquarium (antiguo Granada), puede que como profesionales tengan sus deficiencias como todos los trabajadores, pero en esos sitios sí me han demostrado que son...
Read moreBuenas tardes:
Lamento que se haya generado esta situación, pero me veo en la obligación de aclarar varias inexactitudes en su respuesta.
Primero, fui yo quien decidió volver al día siguiente a pagar por cuenta propia, precisamente porque no quería que quedara ninguna duda ni malentendido, aunque el cobro aparecía como realizado en mi cuenta. En ningún momento intenté “comer sin pagar”, como usted sugiere de forma injusta. Si hubiera querido aprovecharme, simplemente no habría regresado.
Segundo, fui yo quien llamó a la policía local, no ustedes. Lo hice precisamente porque quería dejar constancia oficial de lo que estaba ocurriendo y proceder de forma correcta. La agente presente puede dar fe de ello. Me parece muy poco serio tergiversar ese hecho.
Tercero, en ningún momento se me ofreció una solución clara y profesional, más allá de repetir que “se me devolvería el dinero en un ratito”, sin entregar ni un comprobante ni mostrar intención alguna de facilitar una vía de resolución. Dado que el cobro aparecía en mi banco, es comprensible que quisiera asegurarme de no pagar dos veces.
Por último, utilizar un tono sarcástico e insinuaciones personales como “qué cara dura” o “en su unidad familiar está mal visto pedir disculpas” es totalmente inapropiado, poco profesional y fuera de lugar en una respuesta pública. Se trata de una situación técnica con un datáfono, no de un juicio moral.
Vuelvo a reiterar que actué de buena fe en todo momento, asumí la responsabilidad y aboné el importe pendiente voluntariamente. Lo que esperaría de parte de un establecimiento es un trato respetuoso, no ataques personales ni...
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