Está tarde, tras salir de la playa, he ido a tomar un refresco en el bar de este restaurante. Tras terminarlo he ido a pagar al camarero y me ha dicho que eran 3,5 EU. Me he dado cuenta de que no tenía efectivo y, al ir a pagar con tarjeta, me ha dicho que llevaba un recargo de un euro. La opción de decir que no lo quería no existía porque ya había tomado el refresco, de modo que he pagado y he recogido lo que creí que era el ticket junto con el resguardo del pago con tarjeta. Me he quedado con mal cuerpo porque he sentido que estaba siendo tolerante con un abuso manifiesto: no se puede cobrar un recargo por pagar con tarjeta pero menos aún de casi un tercio del importe. Finalmente, me he decidido a indicarle a la persona que me había atendido que esa medida es ilegal, a lo que amablemente me ha respondido que él es un empleado y que sólo estaba aplicando una norma del establecimiento. He solicitado ver al dueño del establecimiento y cuando ha venido ha intentado por todos los medios que no pusiera una reclamación, hasta el punto de que me he sentido realmente presionada: ha empezado preguntándome si era cliente (cuando el propio camarero que me atendió había ido a buscarle y le había indicado que lo era), me ha pedido el ticket y me ha dicho que, si no lo tenía no me daba la hoja de reclamaciones; resultó que no tenía ticket, porque NO ME LO HABÍAN DADO, aunque, afortunadamente, tenía el resguardo de la tarjeta; volvió a decirme, sin querer darme la hoja, que en el resguardo de la tarjeta no estaba indicado el recargo; me insistió, todavía sin querer darme el libro en que la medida era legal y que yo no tenía derecho a poner la reclamación. En fin, verdaderamente lamentablemente. Finalmente, ante mi determinación, me la dio. He de resaltar la correcta actitud del camarero en todo momento. El propietario, en cambio, ha hecho gala de un comportamiento, no sólo ilegal, sino abusón y prepotente. Espero que este comentario sirva para que esté tipo de actitudes no se consientan...
Read moreEn resumen: el camarero me amenazó con un palo.
Contexto: estábamos en la playa, fue mi marido a por unos refrescos, al terminar de comer a mi marido le dieron ganas de ir al baño (perdón por la vulgaridad), tomar un helado en la terraza y estar un ratito a la sombra. Es importante saber que sólo teníamos una mascarilla xq la otra se empapó. Yo me quedé en la terraza buscando mesa, una de ellas con helado derretido y la de al lado tenía restos de café, pero no pasa nada porque no necesitábamos apoyarnos en la mesa. Mi marido entró y vió carteles de "WC sólo para clientes", él estaba tranquilo xq acababa de comprar 2 refrescos y además yo ya estaba sentada en la terraza esperándole para pedir. Mi marido me dice que hay que pedir dentro, así que le pido la mascarilla pero su helado se iba a descongelar mientras él estuviera en el WC, y él no se encontraba bien, que ya tenía mucha urgencia, así que primero se pasó al baño y salió rápido porque EL BAÑO DE HOMBRES NO TIENE INODORO!!!! Me dijo que nos teníamos que ir, que estaba mal y se fue a por el coche y vino el camarero "escoba y recogedor en mano" diciendo que si me "parece bonito sentarme en una mesa!! que ahora iba a tener que desinfectarla" jajajajaja Obviamente le dije que la mesa estaba sucia y la de al lado también, que no me cuente historias, a lo que él, junta los 2 palos de la escoba y el recogedor, los coge a modo de amenaza, cabe destacar que ESTOY EMBARAZADA DE 6 MESES. Un cliente vio el gesto y se adelantó para decirle: "oiga señor, tenga cuidado hombre" y, adivina!, se encaró a ese cliente también!!! No pasó nada, obviamente, pero al ver eso el otro camarero, salió y metió dentro al compañero.
No duró mucho la cosa, pero nos tuvimos que ir a la gasolinera :D Ese señor (de unos 55-60 años) estaba...
Read moreEstaba dando un paseo por la playa y, al salir, se me ocurrió tomarme un café con hielo en este lugar. Pues 2.30 el cafecito de las narices. Creo que nunca me había tomado uno tan caro en Cantabria. Lo comenté con los dos camareros que me atendieron, muy amables ambos, que escucharon pacientemente mis quejas.
Como les dije, aprovecharse de las circunstancias para vaciar el bolsillo a la gente no resulta muy ético. Evidentemente hay que valer pero lamentablemente hay individuos e individuas en este país que valen para eso. Más allá de la hostelería lo vemos todos los días.
De todos modos el que lleva esto debe tener la conciencia muy tranquila porque bastantes reseñas denuncian lo mismo (aparte de mala calidad, escasa limpieza etc...) y mucha pinta de inmutarse el hombre no parece tener.
Supongo que le bastará con los turistas, que igual pagan dos que tres que siete (y más si son de fuera) porque alguien de aquí, visto lo visto, dudo mucho que sea asiduo.
Así que razón de más para no volver a pisar ni la terraza del lugar al salir de la playa, no vaya a ser que cobren. Y lástima porque el sitio que, por cierto, podría cuidarse más (pero eso cuesta pasta, claro), está muy...
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