Buenas, Ruth. Conozco a los dueños (Alin, “el paleta” y a su mujer, Andreea) desde hace años, pues soy el médico del pueblo y como en ese bar desde hace años. Ella aprendió el oficio de Mari, toda una profesional de la hostelería que le cedió el testigo a la hora de su jubilación. Alin aprendió a hacer paellas de Rafael, “El Plantao”, y te puedo asegurar que el mimo y el cariño con que las hacen no lo he visto en ningún otro sitio. En cuanto a la calidad de sus productos en general y de sus paellas en particular, te diré que quizás el color oscuro que encontraste fue gracias a la abundante alcachofa que ponen, lo que le da ese tono Moreno tan característico, y en cuanto al aceite es uno de los mejores aceites del mundo (Sierra Espadán, Alto Palancia...), concretamente de la zona de Montán. Así que mejor aceite no degustarás en ningún otro sitio. Rafael, “El Plantao” lleva haciendo paellas casi 80 años, y antes de retirarse, se aseguró de que el “paleta” de Alin lo aprendiera a la perfección. Yo fui testigo de ese proceso de aprendizaje, jueves tras jueves, insistentemente, hasta que le pilló el puntillo a esas magníficas paellas de leña como no he probado en ningún sitio. Admiro a la gente luchadora como Alin que entre paleta y paleta, todavía saca tiempo para hacerte una buena paella a la leña. Por cierto, su mujer, Andreea también las hace estupendas, no sabría distinguirlas. Yo por supuesto, seguiré disfrutando de sus paellas y su aceite mientras pueda!!! Ánimo, familia!! Saludos a todos y...
Read moreAs most of the restaurants in the area this one is closing at 16:00 even though it's marked as opened till 21:00 on Google. After a long day we came from another town for lunch to face closed doors and polite question "What do you want? Eating, no, not possible" Probably owners should update the schedule. And in such a situation if they would like to keep the customer they could offer some...
Read moreUna experiencia lamentable, y un servicio peor aun. Vine con mi familia a comer y con un perro guía en entrenamiento, totalmente documentado, al que se le debería permitir entrar a todas partes, y no nos pudieron atender peor. En un primer momento nos pusimos en la terraza exterior en una mesa sin recoger, que tuvimos que hacerlo nosotros porque nadie nos atendió, entramos a pedir las bebidas porque nadie salió. Más tarde, vimos que en la terraza interior con vistas al lago había mesas libres, y solicitamos cambiar de mesa a dentro queriendo tener una buena experiencia. No nos dejaron entrar por el perro de la once, argumentando que no había espacio para él, cuando el perro es manso y tranquilo y se quedaría debajo de la mesa. Discutimos con ellos, sin mal carácter, y al parecer no cambiaban de opinión ni entendían lo que les decíamos, y cuando lo entendieron solo nos ofrecieron de mala manera una mesa dentro, sin vistas y en un lugar que no era el que habíamos solicitado. Rellenamos la hoja de reclamaciones, pagamos las bebidas y nos fuimos. A un perro guía se le debe dejar entrar en cualquier establecimiento, pues un invidente tiene los mismos derechos de admisión que cualquier...
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