No todo lo que empieza mal tiene por qué tener un final amargo... en este establecimiento será exquisito, gustoso, satisfactorio. El comienzo fue difícil. La buena fama les ocupa las mesas a velocidad vertiginosa, podría haber guantazos sino fuera porque el entorno te brinda una paz natural que te invita a bailar en corro cantando a la diosa Gaia descalza y desmelenada con una corona de flores en la cabeza. Teníamos reserva. Nos pidieron llegar más tarde porque preveían jaleo. Así lo hicimos, puntuales llegamos a la hora solicitada, con la comprensión para con ellos aunque ello supusiera comer algo más tarde de lo deseado. Resulta que en nuestra mesa reservada unos avispados comensales plantaron sus posaderas sin pedir permiso y sin que nadie les advirtiera de que la mesa en cuestión estaba a punto de recibir a sus lícitos nuevos amigos. Tras 50 minutos MÁS de espera plagados de selfies y posados para matar el aburrimiento, (aguantados sin más remedio porque emprender una búsqueda de restaurante a esas horas y dada la ubicación - MARAVILLOSA - era casi peor aún) pudimos pasar a la terraza, todos, PERRITA INCLUIDA 💜🐾, y ahí empezó una historia de amor. Tienen Mahou 😍... ésto marcha. Personal agradable algo desbordado. Aún así, no escatiman en amabilidad. La carta: sorprenden algunos platos inesperados, y reafirman la apuesta gastronómica de la zona. Económico, razonable. Y tras probar sus platos te parece hasta barato. Tras una espera ya no tan larga viene la ensalada. Vistosa, curiosa, tiene de todo. Los tomates, de la huerta de Santa Elena, producto de la tierra. Indescriptible sabor auténtico, carnosos, una delicia. Los platos llegan. Los demás eligen carnes, todo el mundo queda satisfecho. Me dan a probar la carrillada. Increíble salsa, la carne se deshace, tierna y muy sabrosa. Las patatas mejorables. Yo, he elegido el bacalao a la mozárabe. Y he decidido casarme con él. Ración generosa, aspecto delicioso. Termino de disfrutar de cada bocado de un bacalao jugoso, una naranja en su punto, frutos secos, una sala de tomate casera de las buenas...dejo el plato limpio y con el paladar mimado levanto por fin la vista de ese plato seductor que visual, olfativa y gustativamente me ha tenido ensimismada... y de postre tengo las vistas del bello parque natural de Despeñaperros, sus laderas soleadas y el fresco aire de este octubre de veroño. Y un solo con hielo. Lo mejor: Una gran cocina en un entorno magnífico. Merece la pena ir hasta allí. Lo peor: Hay que gestionar mejor...
Read moreUn lugar agradable para comer. Sugiero antes o después hacer una ruta por la sierra. Enfrente empieza y/o acaba el sendero denominado El Castañar de Valdeazores. Si tu estado físico no es bueno, aconsejo hacer la subida por la parte de arriba, el carril, y la bajada por el sendero que va paralelo al río, más variado y pintoresco pero más dificultoso si subes. Supongo que se llamará El Castañar por una pequeña zona poblada de enormes castaños; pero lo que más abundan son los fresnos, los alisos, las encinas, los quejigos, los mostajos y alcornoques.; matorral del clima mediterráneo como la jara, la retama, el romero; es también una zona en la que disfrutar del canto de las aves paseriformes como el petirrojo, el mosquitero, el trepador azul, el agateador, el ruiseñor…; y si vas en silencio, no es extraño que te asuste la huida imprevista de ciervos o corzos. Está muy bien señalizado. Si quieres algo llano y ligero, también puedes desde la parte derecha del restaurante bajar hacia la antigua carretera que va paralela a Los Órganos y al curso del río Despeñaperros, hasta pasar por un largo túnel tras el cual subes a la NIVa para volver hacia el restaurante. Si ya has comido, no viene mal un refrigerio o un café con un pastelito. Sugiero llamar antes para saber el horario. Tienes un manantial frente al restaurante donde los habitantes de pueblos cercanos van a llenar recipientes para beber por, según ellos, sus propiedades beneficiosas...
Read moreIf you’re on route A4 heading south and have time for a relaxing stop for a meal or refreshment, don’t miss this lovely roadside restaurant with splendid views. Always a winner and very friendly service, too. Take Exit 143 and head south on the scenic old A4 highway through Despeñaperros. It’s also a...
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