Hola muy buenas. Pues la experiencia para ser la primera vez que nos invitan unos compañer@s a ir deja mucho que desear. El dueño del local una persona fuerte que nos atendió. Desde el primer momento parecía que no eramos de su agrado. Pero al ver que conocíamos a más de un cliente como que cambió de actitud. Pero ya al final, que estábamos en cosas de gustos musicales pues que sí a mí bachata que sí a mí rumbas. "(Y cantando tan bajo que no le escuchaban las mesas de al lado,")A un cliente del pueblo al que conozco desde niño por ser cliente mio, del bar trastero de Valladolid. Salió dicho sujeto como un energúmeno y encarándose con el le dice que tiene una mesa en el comedor de 20 personas y que no tiene que aguantarle que moleste a dicha mesa. Estando una puerta por medio, y las mesas de al lado no le habían escuchado. Que escandalo jejeje. Pues caballero. Si tiene un mal día se queda en casa, o cierra su negocio, pero educadamente nos fuimos de su local, y la terminación de un mal día nos le dio a nosotros que nos tuvimos que ir. Muchas gracias y ya sabemos dónde no volver, siendo vecinos suyos de al lado del camping de Cubillas. Espero que esta reseña no afecte a su negocio, pues sus clientes estarán acostumbrados. Pero mi amigo Paulino, se merece una disculpa el día que se le pase el mal día y recapacite con su actitud.( Pues no fue para tanto) Por qué ami no creo que me vuelvan a ver. No está mal la hostelería, pero faltan profesionales, actitud y empatia. Luego nos quejamos. Demasiado poco nos pasa, pues parece que para tomar una copa, o cenar le tienes que venerar al dueño del local, y pedir perdón por estar ahí. Así que cada vez más en casita y en la bodega que así no molestamos. Que les vaya bien en la vida y con su negocio. Pero no me puedo permitir salir mucho, y cuando salgo encontrar esas actitudes. Como que me avergüenzo como hostelero. Pues esa actitud es más propia de funcionario detrás de una ventanilla. Y no para ganar clientes. Se su respuesta. Y es que clientes como yo le sobran y mejor que no vayamos....
Read moreValoria la Buena. En pueblo vallisoletano, pequeño, limpio, coqueto nos ha sorprendido gratamente un restaurante con nombre modesto "Bar El Pilar", que bien merece ser llamado sin tanta modestia como RESTAURANTE EL PILAR".
Fuimos a celebrar un evento familia, recomendado por Elena y Óscar, ellos ya clientes del mismo, y ha sido todo un acierto.
Unas cañas en la terracota y pasamos al comedor, amplio, moderno, luminoso, limpio. Como entrantes unas gambas al ajillo, deliciosas, un pulpo tierno y unos chopitos. Tres ensaladas a cual mejor. Una de codorniz en escabeche, otra de ventresca y la tercera de cecina y queso. No sabría con cual quedarme, por eso elegimos las tres. De segundo, unos entrecot, una buena pieza, carne sabrosa, jugosa y rebosando el pla, otros secreto, exquisito y otros rodaballo al horno, de ración, bien preparado y en su punto. Los postres, arroz con leche, helados, tartas varias, todos caseros y generosas raciones, tónica general esta en todos sus platos. Cafés y licores gentileza de la caza.
El personal atento, amable, servicial y pendiente siempre de la mesa, eso sin sin agobiar ni zalamería.
Al final, al pagar, se comentó que estábamos celebrando el 95 cumpleaños de la abuela, nos mandaron esperar y apareció Víctor con un postre con dos velas y grabándonos él con su móvil, toda la secuencia, empezó a cantar el "cumpleaños feliz". Todo un detalle que nos emocionó.
Ni que decir tiene que...
Read moreExperiencia desagradable la que hemos tenido en este establecimiento. Para empezar , la persona que nos vino a tomar nota nos dijo los platos sin darnos una carta. Empezó por los principales , y que curioso... Nos nombró todo lo más caro de la carta, sin ofrecernos nada más que lo que le interesaba. Y lo sabemos ya que después de tomarnos nota nos percatamos de que tenían carta, y se la pedimos a otra persona que trabaja alli... Su modus operandi se repetía una y otra vez en todas las mesas que ocupábamos gente foránea. Sin embargo una mesa que llegó más tarde se dieron unos abrazos con otro empleado y que casualidad... A ellos les entregaron una carta y unos platillos con algo para picar, cosa que no hicieron con nadie mas... Y de la comida decir que no es nada del otro mundo para los precios inflados que tienen... Por ejemplo, un trozo de bacalao 20€, un mini filete de rodaballo 20€ y así podríamos seguir... Así que ni pedimos postre ni café, cosas que siempre tomamos, y por supuesto ni soñar en dejar propina tras este atropello... Y para rematar ni un ticket ni nada parecido, solo un papel escrito a mano... Recomiendo a todo el mundo que este por la zona o que vaya a ver el castillo encantado que NO VAYA A ESTE...
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