Una experiencia con encanto... si no te importa ceder demasiado
El Xiringuito del Pep tiene algo que a primera vista enamora: su ubicación es privilegiada, a unos metros de la playa, con esa brisa que te da en la cara y una cerveza fría en la mano. ¿Quién no se deja llevar por el encanto de un sitio así? Pero si rascas un poco la superficie, pronto te das cuenta de que la experiencia está más pensada para la comodidad del negocio que para la del cliente.
Desde el principio, el sistema es muy cerrado. La operativa de reservas resulta peculiar: no se puede hacer online ni por teléfono. El fin de semana es distinto al resto de la semana. Si quieres asegurar mesa, primero debes ir —presencialmente— para apuntarte y, si tienen espacio, te darán hora. Entre semana, el sistema cambia y directamente no reservan, cuando quieras comer, tienes que ir, y si tienen mesa comeras. Más que facilitar la experiencia, esto genera inseguridad en el cliente, que no sabe con certeza si podrá comer o si tendrá que adaptarse a un horario rígido que no siempre encaja con los planes que pueda tener un grupo de amigos o familia. En vez de intentar ofrecer flexibilidad o comodidad, el establecimiento fuerza a quien llega a ajustarse a sus reglas, priorizando desmedidamente la rotación y la eficiencia por encima del bienestar de los comensales. Es una señal clara de que el chiringuito funciona pensando más en sus propios intereses.
Las mesas, excesivamente pequeñas para cuatro personas, te obligan a hacer malabares para colocar platos (papel), cubiertos (PLA), vasos (PET) y manos sin chocarte. Vajilla de un uso, incomoda y de falsa ecologia por muy compostable que sea los platos y los cubiertos que el vaso no. ¿Es eficiente? Sin duda. ¿Cómodo? No tanto.
La carta del Xiringuito del Pep es sencilla, con tapas, pescados o carnes a la plancha y algunos postres, pero sin elaboraciones destacadas. Sin embargo, los precios se sitúan al nivel de restaurantes con mejor servicio e instalaciones. Aunque en las reseñas se menciona que el rango de precio es de 10 a 20 euros, la carta muestra que el real es de 20 a 30 euros. Tapas entre 6 y 11 euros y platos principales desde 13,50, a lo que tendra que sumar bebida y si lo desea postre.
Uno de los puntos más positivos es el trato con los camareros: son amables, atentos, lo que suaviza algunas de las limitaciones descritas. No ocurre lo mismo con el propietario, que en sus respuestas públicas rechaza cualquier sugerencia y redirige, con tono condescendiente, a otros locales, lo que transmite una falta de autocrítica.
También hay que reconocer que muchas opiniones positivas parecen venir más del entorno natural que de la experiencia en sí. Y eso puede generar expectativas que no siempre se cumplen. Si te vale con algo rápido, en chanclas y con vistas al mar, puede que salgas contento. Pero si eres de los que creen que comer bien incluye sentirse bien atendido, con espacio para respirar y precios coherentes, quizás te convenga mirar un poco más allá. El sol y el mar están en toda la costa,...
Read moreHe sido un cliente habitual (de semana de veraneo) durante tres años. Siempre me ha parecido un local interesante, pero creo que el que regenta el local está pasando por una mala racha. Años anteriores era simpatiquísimo y esta año el trato no es aceptable a mi parecer.
Esta semana hemos tenido varios desplantes, pero el último de hoy me ha hecho irme sin comer, con la convicción de no volver.
Hemos llegado los 4 miembros de la familia, hemos pedido mesa para los 4. Nos han dicho que éramos la séptima mesa (6 mesas delante) y que teníamos para un buen ratito. Como 2 miembros de mi familia son dos niños de 5 y 7 años, les he dicho que bajasen mi mujer y ellos a jugar a la arena cerquita que yo me quedaba contando el número de mesas que se sentaban para avisarles y que subieran inmediatamente.
Cuando contando el número de mesas que el regente ha ido sentando he creido que quedaban 2. Le aviso al regente para que me diga si ya quedaban pocas para decirle a mis hijos que suban. Él me dice que sí, que solo quedan 2. Yo le hago una seña y empiezan a subir (estarían a 20 metros del chiringuito). El regente, que todavía no tiene mi mesa diaponible, me empieza a montar una bronca diciéndome que él no puede esperar durante 10 minutos a venga la gente y estar ahí esperando. Es evidente que él no alcanza a imaginar la tortura que es aguantar a un niño de 5 años queriendo bajar a jugar a una arena que está a 10 metros sin razón aparente lo impida. Evidentemente mi familia estaba más cerca que la propia letrina que hay para hacer pis, y la bronca me enfadó. Llegaron en menos de 1 minuto, mucho antes de que la mesa estuviera lista. Pero yo ya me había comido la bronca de cómo mi familia no estaba allí todo el rato, cuando la mesa no estaba disponible.
Total, que me fui y no volveré. No voy a comer a un sitio así, voy a estar a gusto (y de paso como). Lo último que necesito es alguien que me eche broncas de vacaciones.
(Nota: En respuesta al comentario del propietario. No me ha gustado que asuma que no he hecho reseñas positivas de su local. Sí las he hecho y muy positivas. Solo que Google solo guarda la última, una lástima que no puedas ver...
Read moreWhat a hidden gem it is. Literally! I must say that this is the best nudist beach I ever visited and the most stunning beach restaurant I went to. The location is perfect.
Thank God, so was the food! They use compostable cutlery and cups. The staff is very friendly. Their menubis also available in English and French.
The only negative was the coffee with ice. I received a cup with a large ice cube and a small cup with hot coffee. Nothing like a frappe or other icecoffees...
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