Parada en el camino para pernoctar con la furgoneta. Fuimos a este restaurante por las valoraciones de Google y la experiencia fue inolvidable. ¿Exagerado? Juzguen ustedes. Entramos y había una joven señora en una mesa haciendo ganchillo y otras 6 personas alrededor de otra jugando a la "Brisca". Preguntamos si podíamos cenar y un señor del grupo de la mesa de la Brisca nos contesta amablemente que por supuesto. Acto seguido entra en la barra para buscar una carta y preparanos una mesa para cenar. Entre tanto, otro de los partícipes se acerca y nos pregunta si queremos ver el castillo. Por supuesto que queremos dijimos. Dejadme quenos organice la visita, soy el alcalde, nos contestó. Entonces, le preguntó a una señora mayor que parecía la cabecilla de la Brisca, si podía enseñárnoslo al día siguiente a las 10 de la mañana. A lo que la señora se encogió de hombros y, sin levantar la mirada contestó: bueno, si estoy en casa.. El alcalde no pareció fiarse de ella por lo que llamó a otra persona y cerró la visita para el día siguiente y amablemente se despidió de nosotros y se marchó del local.
Nos sentamos y echamos un vistazo a la carta. Pedimos revuelto de perrotxico y ciervo guisado. La joven señora del ganchillo dejó su cometido y se levantó y entró en la cocina a preparanos la cena. Mientras esperábamos, la cabecilla de la Brisca no paraba de replicar a los anuncios del televisor del fondo: 《Y ahora viene el anuncio de la zorra esa》. 《¿Adiós a las arrugas? ¡ACÉPTALAS!》.
Creímos estar en una película de Berlanga.
Vino la comida y la joven señora volvió al ganchillo.
La comida estaba espectacular, por lo que preguntamos si no era molestia pedir algo más de cenar. Nos so rieron y nos dijeron que por supuesto y esta vez nos decantamos por picadillo y chuletillas. Riquísimos una vez más.
Entre medias, todos los participantes de la Brisca que quedaban, abandonaron el local y nos quedamos solos con las personas que lo regentan. Entonces, amablemente nos explicaron muchas cosas que ver del pueblo, nos contaron cómo viven y cómo ven la vida. Lo que fue muy enriquecedor.
Al día siguiente fuimos al castillo a las 10 y la persona que nos lo enseñó fue super amable y no nos cobró nada. Tuvo, eso si, que pedir la llave a la cabecilla de la Brisca quien, con desdén, dijo que no entendía por qué el alcalde le había llamado a él.
Por supuesto volvimos al local a desayunar antes de irnos de un pueblo al que volveremos siempre que esté en nuestro camino. Desayunamos y nos despedimos de Susana (joven señora del ganchillo) y de su pareja para, con pena, terminar esta bonita aventura.
Pueblo...
Read moreEstuvimos a primeros de Mayo, hacía mucho que no visitaba Yanguas... iba a menudo con mis padres. Pues mi sorpresa fue encontrarme casi todo igual, me ha encantado volver allí y recordar momentos vividos con mi familia, de verdad que me he transportado años atrás, cuando jugábamos allí en el jardín, mientras los mayores se tomaban sus cafecitos... Bien no me enrollo y hablo de lo que hay que hablar. El trato recibido por los propietarios genial, super majos y atentos. Nosotros como tenemos perrillo, decidimos comer fuera en la terraza, el día nos acompañó. No tienen servicio de terraza, por lo que tu mismo te sirves la comida, te lo dejan todo preparado en la barra y te vas poniendo. La comida estuvo super rica...!!!! Caparrona muy buena, La ensaladilla es de verduras no encurtidos, lo digo por si alguno no le gusta... jejeje. De segundo elegimos albóndigas y pavo plancha, también había salmón, y mas cosas... , postres tomamos helado, y tarta de queso casera (sin base de galleta) El precio 12€ muy bien, No se puede pedir...
Read moreEn primer lugar me sorprendió la bonita decoración y ambiente del local. Muy amplio, luminoso, plantas muy bonitas y cuidadas y los demás elementos eran dispares pero en conjunto todo tenia mucha armonía.
Los precios y la variedad de la comida eran buenos. Aunque justo lo que quería pedir no quedaba, así que tuve que cambiar. Mi acompañante tomó el menú diario, muy bien por 14 euros, aunque el primer plato de arroz a la cubana tenía demasiado tomate para su gusto y el huevo frito también estaba bañado en tomate. El ciervo a la caldereta estaba muy bien, su textura era muy agradable al masticar, aunque no supimos apreciar que era ciervo; lo podríamos haber confundido con ternera.
Por lo que yo pedí, muy bien: una ración de orejas de cerdo, que estaban muy ricas, y luego las croquetas caseras de cecina, setas y ciervo, y un mejillon tigre. Muy recomendables también.
La atención fue excelente y además nos convidaron a una tacita de caldo casero, muy...
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