CASA BARRALES : Esta gran casona fue construida por el agricultor don Juan Barrales a mediados del siglo XIX, quien llegó de la comuna de Melipilla junto a su señora, doña Josefina Aguilera, para establecerse en Curacaví.
Por las necesidades del campo, su trabajo y su numerosa familiar de doce hijos, esta gran casona fue construida con alrededor de cuarenta habitaciones, entre las cuales se encontraban, salones, una oficina, cuarto de música; además de dependencias para el servicio y un sector con pesebreras y sala de apero. Tiempo en el cual nuestra comuna no tenía carreteras y el uso de caballos era el principal medio de transporte para acceder al trabajo de campo.
La propiedad comenzaba en lo que hoy es esta casona, pero sus terrenos atravesaban el Río Puangue y se extendían hasta el cordón montañoso de Las Mercedes, comuna de María Pinto.
Cinco generaciones de la familia Barrales vivieron en esta casa, siendo su último propietario Mario Henseleit, hijo de María Teresa Barrales. A su fallecimiento sus herederos la pusieron en venta, proceso que duró siete años; durante los cuales se mantuvo cerrada. Se recibieron varias ofertas que llegaban hasta la pregunta, de cuál sería el destino que le darían a la propiedad. Se desestimó toda oferta que considerara su derrumbe, ya que el deseo de la familia era que el comprador la conservara y respetara su carácter patrimonial.
Hasta la llegada del matrimonio Bustamente Bertens, los cuales en la entrevista manifestaron su deseo de rescatarla y mantener su arquitectura. Convirtiéndola en un paseo cultural y comercial para toda la comuna. Promesa que cumplieron ampliamente.
Cada vez que visitamos esta casona, hermosos recuerdos llegan a nuestra memoria, junto a una gran satisfacción de ver sus rincones abiertos al público y a la cultura, transportándonos a otras época y viejas costumbres.
Orgullosa sigue en pie, renovaba de la mano de un conservacionista generoso que decidió compartir con Curacaví este...
Read moreCharming spot with several options This place has three restaurants, a chocolate shop, and a flower store — a lovely area to walk around. I didn’t stay to eat since I was specifically looking for a place that served chicha, but it looked like a peaceful spot to visit...
Read moreUbicado a unos tres minutos en auto desde la plaza de armas de Curacaví se encuentra este centro gastronómico y cultural. Es su interior hay una galería de artes, locales comerciales con productos de la zona y un par de locales de comida, uno que destaca por sus almuerzos y otro por su cafetería. Cuenta con estacionamiento propio lo cual se agradece. Hay una colección de vehículos que van desde un Jeep de guerra hasta carruajes de estilo colonial. Los valores de un almuerzo promedian los $10.000 por persona y el de un café más un pastel alrededor de $4.000 a $5.000. La decoración merece un punto aparte, cada detalle del recinto te genera un aire de nostalgia por las casonas tradicionales de la zona...
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