ntiguos habitantes añoran la belleza del lugar y piden rescatarlo para la ciudad.
Cuenta la historia que en el sector norponiente de la ciudad se asentó la opulenta familia Lantaño, que compartía una muy entrañable amistad con el Padre de la Patria, Bernardo O’Higgins, y era propietaria del territorio que recibía el nombre de fundo El Parque, allá por la segunda mitad del siglo XVIII. Cuando lo urbano fue ganando espacios en las zonas rurales más próximas al centro de la ciudad, y el territorio de los Lantaño fue subdividiéndose en áreas libres para la construcción de poblaciones o villas, a aquel lugar se le asignó el nombre de Parque Lantaño, en homenaje a la centenaria familia, según cuenta el profesor e investigador histórico comunal, Raúl Peña y Lillo. Si bien en la actualidad, cuando se escucha o se hace mención del Parque Lantaño, automáticamente se viene a la mente casas, pequeñas parcelas y conjuntos habitacionales varios, el lugar también guarda un pequeño oasis verde. Y es que aún se mantiene intacto un gran paño de territorio en donde se asentaba la casa patronal. Y casi 200 años después, los restos de lo que era la vivienda aún da luces de lo que algún día fue la morada de una de los apellidos de más renombre y recordados que ha tenido Chillán; lugar donde hoy, día a día, la vegetación va ganando la batalla.
Una pequeña selva Los chillanejos que suelen caminar por el cemento de las principales calles del centro de la ciudad ni siquiera se imaginan que a menos de cuatro kilómetros existe este espacio natural, que bien puede ser catalogado, sin exagerar, como una pequeña jungla. La casi nula presencia e intervención del hombre ha hecho posible que las añosas araucarias regalen piñones a discreción, que los eucaliptos se cansen de aromatizar el lugar y que la vegetación rastrera haya formado colchones verdes en algunas áreas. Incluso se pueden encontrar humedales y árboles de desconocida edad, que parecen salidos de un cuento amazónico, a los cuales se les puede calcular un diámetro no menor a cinco metros, lo que es impensado en un lugar ubicado a menos de 15 minutos de la Plaza de Armas...
Read moreEs un lugar muy bonito, ahí se demuestran 2 situaciones muy marcada, lo 1ro y más lindo es como la naturaleza toma lo que se le cruza por delante, cubriendo senderos y parte de una casa abandonada desde hace un buen tiempo, otro fenómeno beio es deleitarse viendo lianas y plantas que suben a través de diferentes árboles gigantescos e imponentes, lo 2do y feo es como siguen existiendo personas con muy poca empatía que asisten al lugar y de lo que consumen o llevan, esa basura que producen, no son capaces de llevársela consigo misma y dejarla en el mismo sendero o la pueden juntar en una bolsa, pero la dejan en la entrada, por favor crezcamos y ayudemos a que todos los que conocerán o habituan el lugar sigan disfrutando de esa naturaleza salvaje y hermosa que tiene ese pedazito del...
Read moreEste lugar sale como referencia para visitarlo cuando se anda por Chillan, hay un recorrido de locomoción que te deja cerca del lugar, lo malo que no hay ninguna indicación de donde esta la supuesta entrada, caminamos por el único sendero que se ve y por donde transitan vehiculos, no hay a quien preguntarle y mucho menos señalética, así que llegamos a una bifurcación y no seguimos mas allá, mala experiencia debido a que creímos seria una buena idea...
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