Un lugar maravilloso. El monasterio es una preciosidad llena de historia, enclavado en un lugar y entorno privilegiado lleno de grandiosas montañas llenas de castaños, cascadas y ríos. La tranquilidad es absoluta, el pueblo es precioso, los habitantes son amables y cercanos. El albergue del monasterio es un lugar perfecto para pasar unos días disfrutando del valle, la persona que lo lleva es muy amable y agradable, te brinda comodidad y confianza desde el primer momento, el albergue es muy bonito, las habitaciones son amplias y muy confortables, camas muy cómodas para un buen descanso después de una caminata con preciosas vistas al propio monasterio y al entorno, las instalaciones son perfectas, no falta detalle para tener todo lo que se pueda necesitar, dispone de una muy buena cocina con todo lo necesario, zonas para comer, descansar, leer un buen libro con vistas al monasterio, wifi de libre uso, la limpieza se puede calificar como impoluta, la comodidad del albergue en general es perfecta. Su habitante gatuna es una preciosidad que nos ha acompañado estos días haciendo si cabe más bonita aún la estancia, sin duda volveremos pues nos ha sabido a poco y recomendaría el lugar sin pensarlo, tanto el valle como el monasterio y el albergue, es un lugar como para volver sin pensarlo. A título personal solo decir que muchas gracias por todo a ambos, nos hemos sentido muy cómodas y volveremos y recomendaremos el albergue a todos nuestros conocidos pues ha sido una gran experiencia que merece la pena disfrutar. Hemos estado solo unos días y hemos estado tan agusto que se nos ha pasado el tiempo volando, pasar unos días en un lugar con tanta historia durmiendo en las propias estancias del antiguo monasterio restauradas, donde la tranquilidad lo inunda todo y despertar con los castaños en flor frente a la ventana en las grandiosas montañas es un gusto para los sentidos, y en un entorno con tanto por conocer y lleno de belleza natural es sin duda para repetir. No nos dio tiempo a ver la proyección de la historia del monasterio porque quisimos abarcar tanto como pudiésemos de las montañas sus rutas en estos días, pero la visita libre nos encantó, en próximas visitas estaremos encantadas de conocer más aún de la historia del monasterio. Gracias por hacernos sentir tan cómodas y...
Read moreTomando un desvío en la carretera de montaña que va de Peñalba a Valdueza, nos encontramos con este maravilloso Monasterio, hoy único superviviente en activo de los muchos que hubo en estas bellísimas montañas de la Tebaida Berciana. Afortunadamente se puede visitar en un horario, y por un precio simbólico para todo lo que ofrece! Monasterio: Aunque mayormente en ruinas (consolidadas por varias intervenciones) el encanto que desprenden sus bodegas, claustro, habitaciones de los monjes, habitación del abad, etc todavía permite apreciar el valor de retirarse aquí apartados del mundanal ruido (no en vano estamos en el Valle del Silencio...) Iglesia: la que vemos en pié hoy nos permite apreciar un recorrido desde el S XV hasta el XVIII, solamente el retablo churrigueresco a la derecha del altar mayor ya merecería por si solo la visita! Algunos datos: Fue fundado en el siglo VII por San Fructuoso y su discípulo Valerio, abandonado a raíz de la invasión musulmana, es el formidable eremita S Genadio el que lo vuelve a activar en el año 895. Se mantuvo habitado hasta la desastrosa desamortización de Mendizábal. Hoy en día se ha reactivado felizmente como centro cultural de la zona. Disponiendo de un albergue, y realizando encuentros como el Torneo de Ajedrez "El Tesoro de S. Genadio"... Es tanto lo que se puede decir de él que mejor es que...
Read moreEl albergue del monasterio de San Pedro de Montes está en funcionamiento desde hace un año. Hay habitaciones con litera y otras con camas individuales. Baños compartidos. El lugar está IMPOLUTO y perfectamente adaptado, es muy cómodo y cuenta incluso con wifi, una cocina y un comedor. Los precios por una noche son irrisoriamente baratos. La reserva se hace por teléfono y Pilar, la sra. que lo atiende, es muy amable y solícita. Nosotros estuvimos solos porque era un fin de semana tranquilo, y para poder movernos teníamos llave de nuestra habitación y de la puerta del patio interior del monasterio. Pasar una noche en un lugar como este, repleto de historia y tan bello, es una experiecia inigualable. Ver cómo cae la luna llena sobre la fachada interior y escuchar los pájaros y los sonidos del monte entre esas piedras viejas es una sensación difícil de describir. Ha sido una experiencia única. Ah, y dentro vive una gatita muy simpática a la que le encanta que le...
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