Entré en este bar para tomar un café con leche de camino al metro a ver si así me espabilaba en esta tarde calurosa de octubre. Me senté ya con el café en mis manos en el interior del local, casi en la salida desde donde se podía ver la terraza. No esperaba estar demasiado tiempo, lo que durara el café, el ambiente no invitaba a más, pero poco a poco me vi atrapado en la espiral oscura que impregnaba el lugar empezando por la iluminación, seguramente para ahorrar. A mi izquierda en la barra están los que parecen los habituales del lugar, alcoholizados parroquianos con ojos amarillentos inyectados en sangre, hablan sin conocimiento pero con total convicción sobre la zona verde de aparcamiento o el conflicto de Oriente Medio. La masa reaccionaría de Gasset escupiendo odio con olor a rancio y orín. En frente hay otra persona desaliñada, echando monedas a la tragaperras totalmente absorto de la realidad, hipnotizado por las luces y sonidos - uno, dos, tres.. avance!- pero aquí no avanza nada. En la terraza hay una familia, una pareja con niños. Se les ve cansados, ojerosos, mientras se turnan en gritar a los niños para que dejen de molestar con la pelota. La mesa llena de cervezas, piden una ración más de calamares. Se les nota que esa mesa ya es una extensión más de su casa, niños educados en bares que continuaran el legado de sus padres en un circulo inquebrantable. Fines de semana de centro comercial, sesiones maratonianas por Carrefour, aniversarios de Tagliatella, vidas de Hacendado envueltas por un hedor irrespirable de fritanga. Uno, dos, tres… avance! En la mesa de al lado hay unos adolescentes uniformados en chandales, gorras y camisetas de marcas de lujo de imitación. Tienen sus patinetes eléctricos mal aparcados ocupando toda la acera, patinetes para llegar más rápido a ningún lugar. Uno se está fumando un porro y el camarero le dice - Aquí no!- impidiéndole anestesiarse calada a calada de esta niebla gris de rutina y vacío. Uno, dos, tres… avance! Acabo mi café y me doy cuenta que yo no soy mejor, que yo también estoy atrapado como ellos en esta niebla de freidora y alcohol intentando esquivar la confrontación al vacío en que se han convertido todas nuestras vidas. Igual que la carta de este bar, nada ilusiona. Y no se puede escapar porque seguramente el bar mas cercano será igual, otro lúgubre espacio donde intentar anestesiar todo este dolor vital. Uno, dos,...
Read morePésima atención por parte del personal. Después de 20 minutos esperando en la terraza, sin ser un día, ni hora punta (sólo había otra persona en otra mesa) tuve que entrar dentro para reclamar que alguien saliera a tomarnos nota. La camarera que nos atendió, con mucha desgana, apuntó lo que íbamos a consumir. A la hora de pagar, y para no dilatar más la espera, me dispuse a entrar y paga en barra. Otra asiática, de origen chino, porque a excepción de la cocina, todos son chinos, estaba chateando con el móvil y esperé pacientemente a que levantara la vista y me viera... 30 segundos después. Le pagué lo consumido con tarjeta y a pesar que esperaba un... “Gracias”, por educación se lo di yo. Al no responderme, volví a dirigirme a ella y con un tono más elevado, le dije “adiós”... todavía espero que me responda. Estas faltas de modales y de atención hacia los clientes, se vuelve un patrón de comportamiento entre los establecimientos regentados por chinos. Son gente emprendedora y trabajadora, pero que no han traído modales ni educación. Me sabe muy mal haber de publicar este comentario, pero este establecimiento no debería recibir más clientes por falta de atención,...
Read moreDespues de esperar muchísimo por la comida, uno de los primeros dejaba bastante que desear. Al ir a pagar le comentamos a la dueña y su respuesta es que me cobra medio menú y que no me queje!!!! Se valen de que en la zona en la que estan no hay mucho más; pero les falta saber hacer, maneras y desde luego educación. Como trabajadora en la hostelería me avergüenza que gente así tenga un negocio; que trate de esa manera a los clientes y sobretodo a sus trabajadores, porque no hay más que verla. No me extraña que ningún camarero aguante excepto sus familiares. Lamentable trato. No es la primera vez que nos pasa algo así, pero todo el mundo puede tener un mal día...despues de lo de hoy, con no volver es suficiente. Vigilar lo que os cobran, porque suelen tener descuidos y apuntar de más, los menús desayuno no los cobran con tarjeta, y así podriamos seguir... Una pena porque como digo no es que haya mucho por aquí!!! Y vas pasando cosas, pero llega un punto que es inaceptable!!!! Espero que si algun día esta señora se digna a leer que opinan de su negocio, se replantee el mejorar la atención al cliente y a sus...
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