Para cuando Jon Rahm puso al pueblo de Barrika en el mapa del golf internacional, el Itxas Gane llevaba funcionando más de 50 años. Arantza y sus padres ya pueden estar orgullosos, del negocio en el que se ha convertido aquel pequeño local, que éstos abrieron entonces. El ambiente marinero está omnipresente en la decoración, tanto que aún habiendo llegado hasta allí con los ojos vendados, adivinarías que se trata de un restaurante costero cuya especialidad son pescados y mariscos. Encontrarte la pecera en constante movimiento, una vitrina con varios pisos repletos de tartas, y la cava de vinos bien surtida, adelanta el festín a disfrutar una vez sentados. Los carnívoros también tienen para elegir, y yo, que soy más de huerta, tomé las alcachofas salteadas mientras perdía la vista en un horizonte libre de construcciones. De pronto alguien de mi mesa, y casualmente de la de al lado, comentó la originalidad de las palas de pescado en forma curva, tipo cuchara, muy práctico. También me gustó el techo con relieve de olas, y los suelos a base de listones de teca modelo barco. Marelí y Esteban se esforzaron en atender todas nuestras demandas y, cómodamente sentados en bonitas sillas de cuero (lo opuesto a bancada, afortunadamente), nos dieron las tantas charlando sobre approach/putt, ... o sea, vuelta...
Read moreAmazing food quality. Owner personally taking orders and making best recommendations. Fish quality cannot be better at all. Prices really fair for quality. A MUST when visiting Bilbao surroundings. Note: don't get fooled by the name/concept of "Flysch"; it is just the "Barrika Beach Cliff" (Acantilados de la Playa de Barrika) as we all knew it from...
Read moreUna de las cosas que más impactan de Itxas Gane es su ubicación. Situado casi al borde de unos acantilados, ofrece un paisaje que recuerda a Irlanda. Solo por la vista ya merece la pena visitarlo, pero además hay que sumarle su excelente gastronomía y el saber hacer del restaurante. El local en sí no destaca por su belleza; es bastante antiguo y muestra signos de decadencia, con el paso del tiempo reflejado en sus paredes. Sin embargo, la comida es de otro nivel. Los productos son frescos y están elaborados con gran maestría en la cocina. Destacan especialmente los entrantes, como el salpicón de bonito, pulpo y gambón, los txipirones Pelayo y las alcachofas al horno de brasa, una auténtica delicia con productos de altísima calidad. Pero el plato estrella es, sin duda, el besugo: su punto de cocción es excelente, y se nota que dominan las brasas y los tiempos a la perfección. El servicio es impecable. Eso sí, te recomiendo reservar con antelación, ya que siempre está lleno. Es un restaurante que tienes que visitar sí o sí....
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