La Casa de los Gallos es el mejor modelo conservado en la villa de vivienda propia de los hidalgos o pequeña nobleza rural. Según últimas investigaciones, perteneció a la familia de Fray Diego de Landa y Calderón (Cifuentes 1524-Mérida 1579) autor de "Relación de cosas notables de Yucatán", y obispo de Mérida en Yucatán, familia con la que también emparentaba Diego Ladrón de Guevara Orozco y Calderón (1641-1718) Obispo de Panamá y Virrey del Perú. Destaca su fachada principal organizada en tres cuerpos. Al inferior, construido en sillares, se abren tres puertas adinteladas estando la principal cercada con almohadillado. Las dos plantas o cuerpos superiores ofrecen una singular estructura. En ellos se disponen columnas de orden toscano a modo de pies derechos, sobresaliendo en la segunda planta el espléndido escudo y el pronunciado alero de canecillos tallados, cuya iconografía parece estar inspirada en el mundo precolombino (tucanes, vegetales estilizados...).
La inscripción sobre la puerta de la derecha, "LA PURA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN 1655", nos informa sobre la fecha de construcción de la actual vivienda. El nombre popular de "Casa de los Gallos" parece hacer referencia a los que poseía el balcón principal hasta mediados...
Read moreIgnoro si es uno de esos restaurantes que ahora andan de moda, en el que el objetivo es ser borde con el cliente. En cualquier caso, nada que ver con la cortesía y buena educación castellana. A las 14,00h de un Domingo, y con el restaurante absolutamente vacío, y con tan sólo una mesa con dos cicloturistas en la terraza, pregunto si podría comer, y un señor que había allí de pie sin hacer nada, me dice secamente que “no” sin reserva. Miro en el interior las mesas vacías , y sólo en dos había cartel de reservada, y nada en el resto. Solicito educadamente si me permite acceder al aseo, ya que venía de conducir casi tres horas, y me vuelve a decir que no. Le agradezco su amabilidad, y me da las gracias tan engreído, el señor. Ni por lo mas remoto disfrutaría de una comida en un sitio con unos conceptos de restauración tan rancios, viejunos y de tan poca educación. Me niego a emplear mis recursos y mi tiempo en establecimientos que me tratan con semejante desdén. Por cierto al salir me fijé en lo que estaban consumiendo los cicloturistas, y creo que acerté al elegir a otro restaurante del pueblo en el que me atendieron con la debida amabilidad y...
Read moreLa comida, muy buena. Qué digo... Buenísima!! Un diez para el cocinero o cocinera. Pero... La señora que nos atendió le damos un 3, por pura caridad... Nos trató con una impaciencia que casi nos quita el hambre, rayando en la impertinencia. Cuando nosotros entramos, no recuerdo bien si había una mesa de dos, o ninguna; quiero decir que no había agobio por exceso de trabajo. Nos retiró dos veces las viajeras de la mesa, amén de las muecas que se adivinaban detrás de la mascarilla, y la prisa que tenía... Bueno... Para qué seguir. La señora, muy desagradable. Si tiene ese talante con toda la clientela, posiblemente lo que salve el negocio sea la calidad de la comida y el buen hacer del cocinero; de lo contrario le auguro poco tiempo al negocio. Una pena. No sé si sería o no, la dueña, pero ya puede espabilar o que...
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