Gosaria es un espacio moderno y recientemente reformado que destaca por su diseño interior. Las paredes con tochanas a la vista aportan un toque antiguo que se combina perfectamente con el mobiliario moderno y minimalista, el cual incluye detalles nórdicos en la madera. Este contraste entre lo antiguo y lo moderno crea un ambiente acogedor y estiloso.
A pesar de que el lugar está recién inaugurado y la "maquinaria humana" aún no está completamente engrasada, es evidente que con el tiempo todo fluirá mejor. El personal muestra entusiasmo y dedicación, lo que augura un buen futuro para este establecimiento.
En cuanto a la oferta gastronómica, Gosaria impresiona por su amplia variedad. Puedes optar por desayunos tipo brunch, comidas con tapas o platos individuales, y también meriendas con dulces acompañados de una amplia gama de cafés y tés.
Los precios son muy competitivos, especialmente considerando la calidad de la comida y la ubicación del local, en pleno centro de Vitoria. Es posible que esto forme parte de una estrategia inicial para atraer clientes, y no sería sorprendente que los precios aumenten ligeramente en el futuro, algo que resultaría totalmente razonable.
La calidad de los alimentos es notable. El donut con recubrimiento de Lotus es tierno y sabroso, la tarta de queso destaca por su cremosidad, y la french toast, aunque deliciosa, podría tener un poco más de banana. Eso sí, para los muy golosos es una delicia ya que el chocolate fundido la emborracha por completo. En general, todo lo que probamos fue muy satisfactorio y recomendable.
Las bebidas también tienen su protagonismo. El té matcha es excelente y ofrecen la opción de seleccionar el tipo de leche sin coste adicional, lo cual es un detalle a tener en cuenta. El café con leche, aunque normal, tenía un poco de poso en la parte superior, un pequeño inconveniente que seguramente mejorará con el tiempo.
En resumen, Gosaria tiene todo el potencial para convertirse en un lugar conocido y querido en Vitoria. Con su estilo único, variedad de opciones gastronómicas y precios accesibles, es sin duda un sitio que merece la...
Read moreSúper indignada. Antes iba a este lugar y la pasaba muy bien; el ambiente era tranquilo y agradable. Pero esta vez, hubo una chica boliviana (según sus compañeras) que, no sé si porque me conocía por ser influencer en las redes, me trató muy mal desde que llegué. Me miraba mal todo el tiempo sin yo conocerla, con una actitud negativa y malas vibras. No tiene para nada el perfil para trabajar en atención al cliente.
Le pregunté por la carta, en especial por los batidos, porque quería saber si se podían mezclar las frutas, ya que tengo una niña diabética. Su respuesta fue un “lo que lees”, con un tono inadecuado, de manera desproporcionada y gesticulando todo el tiempo.
Fui con mi hija, que estaba de cumpleaños, y a ella le encanta algo que tienen llamado “Sándwich Club”, que siempre pedimos por su presentación. La chica me habló súper mal, y cuando le pregunté si podían cortarlo, me respondió de mala manera: ”¿Es que no puedes cortarlo tú?”, como si yo fuera una vaga o estuviera exigiendo algo fuera de lugar.
En verdad, decidí irme sin consumir lo que había pedido porque, sinceramente, no me fiaba; a estas alturas, cualquiera podría hacer algo indebido con la comida. Sus intenciones no eran buenas, y su actitud fue tan desagradable que me dejó un muy mal sabor de boca.
Agradezco a una chica rubia muy maja, que siempre intentó que me sintiera a gusto, y a la jefa del local, que se tomó el tiempo de hablar conmigo por teléfono. Pero, sinceramente, qué pena y qué vergüenza que tengan a personas así trabajando en pleno centro de Vitoria.
Encima, con una actitud que rozaba el racismo, a pesar de ser una emigrante. Si no puedes tener empatía o tratar bien a los clientes, cambia de profesión, porque...
Read moreMalísima la experiencia. A la hora de pedir se genera bastante cola porque la chica que atendía no le ponía muchas ganas. Una vez llegado nuestro turno de pedir la camarera (chica con melena algo rizada y con el pelo gris) ha sido bastante seca y desagradable en los comentarios, no hemos podido pedir tostas puesto que el tiempo de espera es demasiado. Hemos acabando pidiendo un matcha latte que aunque lo hemos pedido con bebida vegetal lo ha hecho con leche de vaca ya que supuestamente no nos ha oído (no nos ha dado opción de cambio, gracias a que no soy intolerante) y un curasan de kinder aunque al comerlo era una especie de nata con color de chocolate muy seca y con poco sabor pero el problema ha venido cuando al partirlo de la nata esa ha salido un pelo largo. Me levanto a comentarlo y q la camarera le ha dado igual, ni una sola disculpa. Se nos ha revuelto el estómago y no queríamos ya otro si no el abono de lo que a nuestro parecer no estaba en condiciones y nos ha comentado que imposible que no sabía hacer una devolución, en serio??? Luego un señor ha pedido un café y un pintxo y lo ha dejado a medias de servir, yéndose de la barra a recoger alguna taza que había en otras mesas, tardando unos largos minutos. El señor le pedía por favor que le entregase su pintxo y luego continuase con otras cosas pero no se ha molestado ni en mirarle a la cara, tardando más adrede antes de entregarle lo que el hombre ya había pedido y pagado previamente. Un sitio caro, con atención nefasta. No lo recomiendo...
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