Los Cines Van Dyck no son simplemente un lugar para ver películas; son una institución cultural que ha formado parte fundamental de mi vida durante más de cuatro décadas. Desde que tenía apenas 5 años, estos cines se convirtieron en mi segunda casa y en un auténtico centro de aprendizaje y crecimiento personal.
Lo que distingue a los Van Dyck de cualquier otra sala de cine es el compromiso y la pasión que su propietario, Juan Heras, y toda su familia han demostrado a lo largo de los años. Han conseguido crear un espacio donde el amor por el séptimo arte se respira en cada rincón, donde la programación se selecciona con criterio y donde el espectador se siente respetado y valorado.
En tiempos donde las grandes cadenas priorizan el beneficio rápido sobre la experiencia cinematográfica, los Van Dyck han mantenido esa dignidad tan necesaria en la exhibición cultural. Su apuesta constante por un cine diverso, que incluye tanto grandes producciones como joyas independientes y de autor (y en versión original) ha educado el gusto cinematográfico de generaciones de espectadores.
La calidez del trato personal, el cuidado de cada detalle técnico para garantizar la mejor proyección posible, y ese ambiente familiar que solo los cines con alma consiguen crear, hacen de los Van Dyck un tesoro urbano que merece ser celebrado y apoyado.
Tras más de cuarenta años acudiendo fielmente a sus salas, puedo afirmar que los Cines Van Dyck no solo proyectan películas: cultivan recuerdos, despiertan emociones y construyen comunidad. Una auténtica joya cultural que espero siga brillando por muchas...
Read moreEra una apacible noche de enero y había quedado con unos coleguitas para pasar una fabulosa velada cinematrográfica. Parecía que nada podría estropear nuestras ganas de pasarlo de miedo, no podíamos ser más ingenuos. Al entrar en el cine y dirigirnos hacia la encargada de la venta de entradas, nos topamos con una criatura del averno dispuesta a perturbar nuestro bienestar. Con una voz tortuosa, a la par que chulesca, intentó alegrar su penosa existencia, sin más opciones de vida que ver como se le va escapando el tiempo sentada tras un mostrador de un cine, burlándose de nosotros. Tras unos cuantos comentarios fuera de lugar, pretendió cobrarnos de más para conseguir unos ahorrillos extra. Ni me moleste en pedirle su nombre porque tal criatura no necesita de identificación para ser reconocida. Espero que la despidan pronto. Hasta tal momento no pienso pisar esos cines.
PD: la...
Read moreLlegamos a la hora exacta del pase (con una foto tomada justo antes de entrar, 1 minuto antes del pase) y tras preguntar a algún encargado con muy mal criterio, nos dijeron que como no había más gente no la iban a poner. Le dijimos que era la hora exacta (en lo que la taquillera preguntaba al encargado y hablábamos había pasado 1 minuto), pero nos dijeron que no, que encender la máquina llevaba media hora y que no la iban a poner. Nuestro pase era a las 17:20, pero a una conocida le pasó exactamente lo mismo otro día a las 11 de la noche. Si no quieren hacer los pases, o son con un aforo mínimo, que lo digan. Si no, en Vialia todo fue bien y les dejamos 25€. Una experiencia muy mala en Van Dyck, con salas mucho peores. Ellos sabrán. (Lo de los gastos de gestión por sacar las entradas por Internet mejor no lo comento, pero básicamente eso hizo que las prefirieramos sacar en...
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