LA PEOR EXPERIENCIA tanto en servicio como en instalaciones, el lugar sucio y los jóvenes que atienden son del tipo desobligado sin educación. Esto pasó hoy al rededor de las 11:30 am estuve esperando por más de 40 min 2 chocolates calientes y 1 orden de churros. La chica/o que tomó la orden no tiene sentido de lo que es la atención al cliente, primero nos ignoró e hizo esperar para terminar por decir que la bebida que quería no había “chocolate Español”, luego sacaban todas las demás órdenes que fueron realizadas después de la mía entonces me acerqué a reclamar y su reacción fue irse a esconder, fue aquí cuando todo se salió de control, el chico que prepara los chocolates no parecía tener ninguna intención de sacar mi orden entonces mi Papá volvió a reclamar, el chico con actitud déspota y listo para argumentar le falto el respeto a mi Papá sin importarle además los clientes presentes, en ese momento yo también perdí el respeto por el, menciono irónicamente que “en el pedir está el dar” se le olvida que yo soy el cliente y que les estábamos exigiendo lo que pagamos porque el tiempo de espera y el trato eran ridículos, le pedí que me regresara mi dinero después de tanto tiempo perdido y su arrogancia e ignorancia lo llevó a retarnos a escribir esta reseña olvidándose por completo que el pertenece a una empresa de prestigio y es la cara de la misma lo cual ignora por completo sin temor a arruinar sus políticas de servicio y atención, además el estaba muy seguro que en nada le afectaría o no habría represalias. Así que aquí está mi reseña que estaré mandando directamente al corporativo también. Hay muchas otras locaciones de El Moro donde la atención, instalaciones y calidad son primordiales, recomendación NO...
Read morePésimo servicio acudí el día de hoy a las 8:30 aún no era hora de cierre. De entrada todo Perfecto un chavo atendiendo muy bien hasta abriendo la puerta y muy amable. Llegó la hora de ordenar: acudió a la mesa una empleada la cual indicó que si estábamos listos para ordenar, se realizó la orden… Al momento de la entrega mandan a un joven a entregarnos, cabe mencionar que dicho joven no tomó la orden, entregan el pedido incompleto y realizan el cobro, me doy cuenta que nos faltan churros, le hago la mención de que ordenamos más, a lo cual acude con la empleada que tomo la orden y se acerca a la mesa en dónde estábamos de una forma grosera y peleonera mencionaba que no, que nosotros le indicamos una cosa y ahora queríamos cambiar, a lo cual, se le indicó que un servidor le hizo el pedido y muy necia y grosera dijo pues págalos, págalos y te los doy, como si yo fuera su amigo o durmiéramos juntos para que me hable de “tu” , a lo cual le dije a ver, cálmate porque no estoy siendo grosero y se fue a la caja a seguir cobrando y mandando insultos, me acerqué y le dije ojalá no seas así con los demás clientes y me indicó que la puerta estaba abierta, corriéndonos del establecimiento, el joven muy amable pidió una disculpa, no cabe duda que por uno pagan todos.
Pésimo servicio, todavía que se quedó con los churros que habíamos pagado nos corre de su centro de trabajo… ojalá exista alguien que pueda leer estos comentarios por parte de...
Read moreEn 1933 desde un pueblo llamado Elizondo, en el valle del Baztán, España, emigró Francisco Iriarte hacia la Ciudad de México, quién al llegar al país y notar que no vendían churros, decidió instalar un carrito para venderlos en el Zócalo y así traer un poco de su cultura con él y presentar este producto a la gente mexicana.
A manera de homenaje, decidió llamarlo “El Moro”, apodo que tenía un vendedor de churros en las fiestas de su natal pueblo, y de esa manera, conservar algo de su memoria y recuerdos en este nuevo negocio.
Poco a poco los churros se popularizaron en la Ciudad de México y fue tanta la aceptación, que con mucho esfuerzo se logró adquirir el local del número 42 en la previamente llamada Avenida San Juan Letrán, hoy Eje Central, en pleno centro de la Capital Mexicana, abriendo sus puertas en el año de 1935 durante la Época de Oro de México, recibiendo desde personajes y figuras nacionales y mundiales, hasta todo tipo de familias capitalinas, convirtiéndose así en parte de la rutina de la ciudad.
En 1940 Francisco falleció, pero sus hermanos José, Santiago e Ignacio decidieron mudarse a México desde España para continuar con el legado de su hermano. Desde entonces, Churrería El Moro se ha mantenido como un negocio familiar, pasando de generación en generación hasta la actualidad, permaneciendo como un lugar de convivencia y reunión, además de un punto histórico y cultural de la...
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