Visitamos este restaurante con muchas expectativas, especialmente por su propuesta de carnes a la piedra, pero lamentablemente la experiencia fue decepcionante de principio a fin.
Para empezar, pedimos dos tipos de croquetas: unas de gamba roja, que debían venir con una salsa específica, y otras de jamón, que se anunciaban con un velo de panceta por encima. Lo que nos trajeron fue un completo despropósito: intercambiaron las presentaciones, sirviendo la salsa de las gambas en las croquetas de jamón y el velo de panceta en las croquetas de gamba. Un detalle que, aunque pudiera parecer menor, refleja una grave falta de cuidado en cocina.
La calidad de la carne, supuestamente la estrella del lugar, fue muy por debajo de lo esperado. No solo la carne era mediocre, muy lejos de corresponderse con la calidad real de los cortes ofertados en carta, sino que la famosa piedra caliente para cocinarla no llegó a la mesa hasta que prácticamente ya no quedaba nada por cocinar. La sal, indispensable para este tipo de preparación, tampoco apareció hasta el final, pese a haberla solicitado en tres ocasiones. La falta de atención por parte del servicio fue constante. Tiempos de espera de hasta 40 minutos para la sal, de 35 minutos para la "piedra" y de 20 minutos para la cuenta.
Además, el camarero se limitaba a colocar los platos sobre la mesa sin dar ninguna explicación de lo que estaba sirviendo. Esto generó confusión, especialmente cuando depositaron los T-Bone, los ribeye y el solomillo, distintos tipos de carne, al mismo tiempo, tras cortarlos con el mismo cuchillo, dando por hecho además que íbamos a comer todos de todo, dificultando su identificación y arruinando la experiencia de degustación.
Otro detalle inaceptable fue que, para cinco personas, solo nos sirvieron dos raciones de patatas, claramente insuficientes para acompañar la comida. Y, por si fuera poco, nos cobraron el pan sin haberlo pedido ni haberlo tocado.
Tema adicional, la temperatura, no insufrible pero sí incómoda, dado que faltó ventilación adecuada a las necesidades óptimas ambientales para disfrutar de la experiencia gastronómica.
En resumen, un lugar con mucho potencial pero una ejecución lamentable. Mal servicio, desorganización total y una atención al cliente inexistente. No lo recomendaría...
Read moreLa fastidiaron con el vino
Toda la carta es espectacular en La Casa del Preso, nosotros pedimos tomate con burrata y pesto, empanadillas de cochinita, tartar de atún, uramaki de vieiras y tarta de queso asada, disfrutamos muchísimo tanto de los platos como de la decoración y el ambiente del restaurante. Pero tratándose del tipo de restaurante que La Casa del Preso pretende ser creo que puedo criticar el siguiente aspecto que a mí, por tradición familiar, me tocó la fibra. Nos acabábamos de sentar y pedí una copa de vino tinto de La Mancha para beber, quien nos atendió preguntó:
¿Rioja o Ribera?
¿Cómo que Rioja o Ribera? En pleno corazón de La Mancha pido un vino de La Mancha y me preguntan que si Rioja o Ribera. Qué poco orgullo, qué poco arraigo, qué falta de respeto a su entorno. Automáticamente pensé en lo inimaginable que sería en cualquier pueblo de La Rioja o de Valladolid pedir una copa de vino y que me dieran a elegir entre un Valdepeñas o un Rías Baixas. Me dijeron que el vino de La Mancha no lo venden por copas sino por botellas, así que si eres el único de la mesa que vas a tomar vino vete preparando billetes y llamando a un taxi.
Finalmente y tragándome el orgullo pedí una copa de Ribera y aquí remataron la jugada: me trajeron la copa ya servida y el vino frío que calaba las muelas. Entonces entendí que allí alguien no sabía ni de vino ni de cómo servirlo. Me di por vencido y decidí disfrutar -y...
Read moreUna experiencia gastronómica destacada con atención de primera
Hoy tuvimos la oportunidad de comer en La Casa del Preso, en Alcázar de San Juan, y fue una experiencia gastronómica de alto nivel. Desde el primer momento, el servicio fue impecable: atento, amable y siempre dispuesto a hacernos sentir cómodos.
Decidimos compartir varios platos y disfrutamos de una selección espectacular: sushi, berberechos con trufa, wagyu y una docena de gambas blancas a la plancha del Mediterráneo. La calidad y el sabor de cada plato fueron excepcionales, con una preparación cuidada al detalle. Especial mención merecen los berberechos con trufa, que sorprendieron por su combinación de sabores, y el wagyu, que estaba en su punto justo, jugoso y lleno de sabor.
Además, queremos destacar la atención al cliente del restaurante. Al hacerles saber una cuestión relacionada con nuestra experiencia, el equipo respondió de inmediato y lo resolvió al instante, demostrando su compromiso con la satisfacción de sus clientes. La combinación de buena comida, un entorno acogedor y un servicio tan atento hizo que nuestra visita fuera memorable.
En resumen, La Casa del Preso es un restaurante que destaca por su excelente cocina y un trato impecable. Sin duda, es una gran opción para disfrutar de una experiencia gastronómica de calidad en Alcázar de San Juan....
Read more