La Glorieta de Altura es un restaurante mítico, resultante del trabajo de tres generaciones de la familia Sellés-Lozano. Está al mando la segunda y en ciernes la tercera, que ya trabaja hace tiempo. Manuel Sellés, con su esposa y algunos empleados de confianza (Roberto, Susy) todos ellos ya retirados, trabajaron incansables durante la fiebre del veraneo de los valencianos, a mediados de los 60. Un tiempo expansivo en el desarrollismo tardo franquista. La explosión turística de Altura la propiciaron los Rodríguez, una especie urbana masculina ya extinguida. Los sufridos padres de familia dejaban a la familia en veraneo casi perpetuo (entre junio-septiembre) y ellos seguían trabajando en la ciudad. Manuel Selles -valenciano de origen- sabía como hablarles a todos, veraneantes y naturales. Afincado en Altura, pronto adquirió fama la Glorieta en el camino de la Cueva Santa. Autobús por aquí, caravana de seiscientos por allá, en domingo es que no se podía ni entrar, de tan atestado de gente. Destaca una gran piscina, ahora fresquita -en otro tiempo congelada- balsa de riego reciclada en los 70. La cocina de la Glorieta de Altura sigue siendo un feliz reducto para iniciados. Inasequible a las crisis, siguen en lo esencial la tradición. La segunda generación amplió la carta con el nuevo siglo, con nuevos arroces (bogavante, vegano) de un diseño mas atrevido, casi llegando a vanguardista (sin gluten) y con platos de una gastronomía de transición. Una mixtura consciente de cocina valenciana huertana y del bajo Aragón, que aquí ya se presiente. En invierno se come todavía mejor, de caliente (incluso ollica del terreno) con un menú asequible y más tranquilos. La torta de tomate de lata sigue igual 57 años después. Y que sigan pues,...
Read moreEntremos a comer después de conocer algo la zona de Altura, nos sentamos en la terraza y nos dijeron que allí no podían atendernos porque estaban con las comidas, teníamos mesa a las 15:30 y eran las 14:30, que pidiéramos en barra, el camarero que nos atendió era servicial y profesional pero estaba hablando de su vida con un amigo y tardó en atendernos, por eso le he puesto 4*, pasamos al salón a las 15:20, el camarero que nos atendió merece un 10, se nota la profesionalidad de lejos!! Nos aconsejó muy bien, el ajo arriero de 10, las ensaladas de 10, y el arroz meloso de rape y almejas de 9 porque era más bien caldoso, pero exquisito!! Al pasar la cuenta estaba bien, no lo vimos caro para lo que hay hoy en día por ahí, para volver y no tardaremos mucho en hacerlo!! Hoy 13 de abril de 2024 hemos vuelto, ya por tercera vez, se come fenomenal, pero he de quejarme de una camarera, creo que se llama Ana, que nos ha atendido en terraza, y francamente, más maleducada con nosotros no ha podido ser, la hemos tenido que llamar para que nos atendiera 3 veces, le hemos pedido unas aceitunas y nos ha traído patatas, y todo con unas miradas que daban miedo, hemos entrado a comer y nos ha atendido un chaval encantador, creo que se llamaba Cristian, un servicio y una comida excepcional, como siempre contentísimos, pero lo de esta chica, que ya la segunda vez que fuimos nos atendió ella en la mesa y menos mal que al final fue uno de los jefes el que siguió con nosotros, porque esta chica no se la razón de que nos trate de esta manera!! Me sabe mal decir estás cosas porque me gusta poner reseñas positivas, que esta lo es, pero debo quejarme...
Read moreLas instalaciones muy chulas he ideal para ir con niños. La piscina es espectacular y muy tranquila. La terraza con sombra y mucha vegetación. La atención del camarero (Fernando parece que le llamaban) pésima, rozando lo absurdo y la mala educación. Después de 10 de reloj, sentados en la mesa se sentaron 3 mesas más de 1 persona 5 personas y 4 personas respectivamente. Las llamó por su nombre y atendió cordialmente. Cuando pasado el tiempo me levante a la barra y a pedir le hice saber a su compañera que debía de ser invisible para su compañero ( puso cara de saber de lo que hablaba) el se dirigió a la mesa y le dijo a mi mujer " quieres algo?" cuando yo ya me había levantado. Me dirigí a pagar y. Ni se dig o a mirarme cuando amablemente me despedí. Es más.. Estuvo todo el rato silbando muy alto algún tipo de canción que parecía conocer solo el. No volveremos jamás!! Es más estábamos mirando en nuestro último día de cacacio es pasar allí el año que viene una semana. Pero jamás ocurrirá!! Gracias señor "fernando" por su hospitalidad.. Repito jamás volverémos y haré saber a todo el que conozca la estupidez, soberbia y mala educación con la que ni si quiera nos atendió. ( por si alguien piensa que era debido a la faena habían 12 o 14 perdonas en todo el local. Y eran 4...
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