El resultado suele ser la suma de las partes. Por eso lo primero que habría que decir de las ganas que tienen en este espacio es de que quien llega disfrute. Mobiliario cómodo, mesas separadas, diversos salones que van llenando para que clientela se sienta a gusto. No buscan aquí una carta que hable de territorio, sino una carta que agrade y donde la casa pueda seguir avanzando en sus creaciones culinarias, que no es poco en la ciudad donde se desenvuelven. Precios ajustados para la calidad que ofrecen. Panipuri de brandada y ahumados, quizá algo frío el relleno, pero de sabor amplio las notas ahumadas de la crema que se asienta en el interior de la tradicional bola frita que la cocina indú ha exportado al mundo (3,50€). Sensacional la croqueta de gamba. (1,80€). La caponata con anchoas y crujientes de parmesano , aun estando correcta no destaca y bien podría haberse traducido por un pisto para hacer más cercana la propuesta. Churros con chocolate. Masa de patata y huevo, frita, que se moja en una salsa demasiado avinagrada y densa de ajo negro. Play food más vistoso que sabroso. Como es una casa generosa que quiere agradar al cliente, y con esa generosidad gana al cliente, unas verdinas, con Níscalos y Trompreta de la muerte con codorniz, muestran que las maneras del cocinero y su equipo llegan a la cocina popular y solucionan muy bien platos de cuchara. Un camino interesante que bien podría acercarse en otras propuestas, pero que es muy de agradecer la calidad del producto puesto en el plato. Una carne de ternera, entrecôte, a la plancha y un cochinillo como segundos. Muy sabroso y bien de punto el primero, muy poco hecho. Jugoso, crujiente e inolvidable el segundo. En los postre hay que destacar su tarta de queso, que es de las que alegran y no se olvidan gracias a notas de queso azul. Mientras que la torrija queda algo seca. Estupenda carta de vinos con precios muy correctos y ajustados. Lástima que las copas físicas no sean todo lo placenteras que uno quisiera. Hay vinos por copas. Y algún vino dulce, como el...
Read morePrimera vez en este restaurante: Cenamos dentro a pesar de haber especificado en la reserva que queríamos fuera, en la plaza. No había mesas, pero nadie nos lo advirtió hasta que llegamos al Casino. Platos mediocres, interesantes o exquisitos: La tortilla de patatas 2.0 tenía preparada la mise en place de la patata con demasiado tiempo y sabía a tiempo y a humedad. Las croquetas de gamba, ricas, pero devolví la que comía yo porque estaba congelada por dentro. Trajeron otra en perfecto estado de cocción. El trozo de pulpo, ridículo en tamaño y sabor nada especial. El pan bao con calamar, rico, pero eché de menos algo más de sabor. Un plato de caballa con uva que estaba exquisito todo lo que acompañaba al producto principal, pero el ridículo boquerón que pusieron (la camarera me aseguró que era caballa), era para enfadarse mucho. No lo hice por mi invitado. El ravioli de rabo de toro, sencillamente, espectacular. Sabor intenso, tanto en la carne como en la salsa, y deliciosa la parmentier de patata. Finalmente, los postres que nos recomendaron: tarta de queso, exquisita, y la torrija, seca y pequeñísima. El ambiente espantoso: pocas mesas, pero con comensales que hablaban gritándose. Llegó un momento en el que era difícil mantener una conversación. Nadie se lo advirtió, por lo que entendí que debe de ser habitual. El servicio, magnífico, de lo mejor. Ritmo y orden de la comanda: perfectos.
Por último: la carta en la web está desactualizada tanto en precios (todo es más caro) y faltan platos.
¿Lo recomendaría? Sí, sin duda, pero bajando las expectativas que me habían creado.
Adjunto imagen de...
Read moreEstuvimos hoy viernes 20 junio, nos pedimos el menú del día y de carta la tortilla 2.0, croquetas, y mini bocata de calamares, exquisitos la verdad, la comida del menú por 13 euros está muy rica, además incluye una bebida, café, pan y postre, merece la pena? Por supuesto que sí. El sitio muy acogedor y decorado con gusto. Peros? Te sirven la bebida y a los quince minutos de servirla salio el primer plato de la carta, luego otro parón hasta el primer plato del menú, sin razón aparente puesto qe las mesas ocupadas no llegaban ni a la mitad. Luego los camareros qe interaccionan con los clientes deben cuidarse mucho de hacer cualquier tipo de comentario, si un cliente le comenta en buen tono ufff que hambre tengo el no puede contestar con tono chulesco ufff y yo estoy muerto de sueño, porque lo normal ante ese comentario es haberme levantado y decirle cuatro cosas bien dichas al personaje en cuestión pero la suerte que tuvo es qe veníamos de trabajar y el cansancio no nos hizo reaccionar cómo hubiese requerido la situacion, sin venir a cuento y sin que nuestra parte hubiese habido ni el más mínimo comentario despectivo por nada. Merece la pena el sitio, pues si, volveremos pues también, qe nos sirva el personaje en cuestión ya será otra cosa....
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