El pasado fin de semana decidí probar este restaurante. Pero con toda la pena del mundo, dudo mucho que lo vuelva a visitar. La zona es fantástica y el ambiente relajado. Pero… ¿la comida?
Para ser un sábado y sin apenas cúmulo de clientes, muchos de los platos que habían en carta no se podían pedir porque no les quedaba stock de ingredientes. Lo único excepcional que pedimos de carta fue la empanadilla de pollo llamada “mamita”.
Los nachos quemados y pasados en aceite con apenas carne y mucha salsa.
La hamburguesa “smash”, que de smash tenía poco o nada (una hamburguesa de carne normal y corriente). Cierto es, que, a pesar de haber querido probar la carne smash y no ser posible, el sabor de la carne estaba bastante bueno. Pero recomendaría que rectificaseis el nombre que le dais a esta hamburguesa en carta, porque vendéis una hamburguesa smash que no hacéis.
En resumen, el problema de esta hamburguesa ya no fue solo el tipo de carne, si no el pan. Directamente, tuve que apartarlo porque no se podía ni pinchar de lo tremendamente duro que estaba. Apuesto que si lo hubiera intentado, se hubiese partido antes el cubierto que el pan. Esto fue increíble.
Por último, y con todo mi deseo, pedí para probar una croqueta de jamón y otra de berenjena. Se pasaron con el toque de microondas y estaban que parecían gelatina. Sin sabor alguno y cero crujientes. La croqueta de berenjena la bañaron tanto en miel que apenas sabía a croqueta. Y claro, la miel caliente y por tanto líquida. Nada apetitoso.
El pan bao de salmón sin más. A falta de sabor. Resaltar que al pan le quedaban horas para ponerse duro. ¿Qué ocurre con el pan en este lugar? Porque por lo que leo, no soy la única persona que ha tenido problemas con el pan en este restaurante.
Espero que toméis como consejo esta crítica y no volváis a repetir platos así si no deseáis perder clientela. Y como último dato, aconsejaría actualizar la carta que está en internet, porque muchos de los platos ya no existen y mucha gente, como es mi caso, se dejó guiar por platos que luego en el restaurante se encontró que no estaban.
En conclusión, todo ello 35 € y la pena es que lo hubiera pagado con gusto si hubiese merecido la pena. Pero no fue...
Read moreNuevo gastro bar en Murcia! Los visitamos ayer y salimos con un sabor agridulce pero con ganas de volver.
Pedimos para abrir boca en lo que nos daban mesa la croqueta de chipirones (no nos gustó demasiado) y la de jamon serrano con parmesano (todo un clasico que nunca decepciona); la ensaladilla 65°, este plato es complicado... o te encanta o no lo volverias a pedir, tiene un sabor muy intenso y bastante cantidad, nosotros eramos dos personas y para nosotros fue excesivo, pero os recomiendo que lo probéis al menos ya que es algo diferente (mejor si sois al menos 3 o 4); posteriormente una ensalada de tomate, burrata y pesto, es dificil fallar con este plato si os gusta la burrata, pero además a mi personalmente me encantó como la prepran aquí; y unos baos de carrillera para terminar, riquísimos, y el pepino les da un toque fresco genial.
No pedimos postre, acabamos con el estomago un poco revuelto por intentar terminarnos la ensaladilla y esta vez pasamos.
Lo mejor el trato del personal, fueron super amables y atentos, iban un poco desbordados y con retraso, aunque nosotros tuvimos suerte y nos sirvieron rápido vimos gente que al parecer esperó bastante, no obstante, tuvieron la deferencia de regalarles varios platos, un 10 a estos gestos;
Lo peor, pequeños detalles a pulir, en especial el tema carta, AUN NO TIENEN CARTA, esto hace la experiencia un poco caótica, vimos salir platos que no nos habían dicho que tenían, sin olvidar que vas a ciegas en el precio, lo cual en un local nuevo ya sabéis que puede ser toda una aventura a la hora de pedir la cuenta.
Conclusión, con lo bueno y lo malo de un local nuevo, la fábrica escondida puede ser un sitio interesante donde pasar una agradable...
Read moreBuenas noches, Ayer acudimos a este local a celebrar el cumpleaños de dos amigos ya que, una amiga, nos había hablado muy bien de él. Para empezar, me gustaría hablar del ambiente de la zona alta del interior del local.. Deja mucho que desear estar apiñados, sin posibilidad si quiera de salir al baño, con sillas y mesas sucias que a saber de dónde las habían sacado. Para continuar, de la comida.. Las fotos del Instagram son una maravilla pero he de decir que no probamos nada siquiera “mediocre”. Todo estaba nefasto y no comestible. Pedimos una hamburguesa de cocido la cual, menos hamburguesa, parecía cualquier otra cosa. Más bien una albóndiga de bacalao. Por no decir que el pan llegó mordido. Las brochetas de pollo estaban secas, quemadas.. no tengo palabras. Las croquetas no sabían a nada. De hecho, hasta dudamos si la de parmesano era la de jamón (siendo sabores totalmente opuestos). Ensaladilla no había pero incluso dimos gracias al finalizar la cena visto lo visto.. Los caballitos, sin gracia. Los postres pareciera que los hubieran sacado del congelador hacía horas y los hubieran dejado al sol. De verdad, nefasto. La cuenta.. La cuenta era fallida por todos lados. Había errores tanto en positivo como en negativo. Y para finalizar.. el servicio. Que nos hicieron “recoger” la mesa. Básicamente, el camarero tenía prisa por recoger y, cómo estaba inaccesible el rincón en el que nos pusieron, nos iba diciendo que le pasáramos absolutamente todo. Nos faltó únicamente fregar los platos. Pero no fue necesario puesto que pagamos la estafa de cuenta para el insulto que comimos.
Esta reseña es para que, por favor, cuidéis un poquito más las formas, la calidad y el local. Todo...
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