Hasta hace unos años yo lo conocí como supermercado, cuando el padre se jubiló los hijos decidieron tirarse a la aventura y montar un restaurante con una oferta gastronómica distinta a todo lo que los demás ofrecen y vaya si han acertado. Lo primero que sorprende es su decoración, cada mesa con un diseño diferente, donde puedes encontrar máquinas de escribir antiguas, lámparas elaboradas a partir de un tambor de lavadora, máquinas de coser Singer o que las puertas a los baños están rematadas por somieres de cama. Local amplio coronado por una gran barra muy iluminada. Todo muy funcional. En la carta imperan los platos de pescado, si vas buscando la tradicional ternera de Ávila aquí no la encontrarás. Su apuesta va por otro lado: pulpo a la brasa, ceviche de bacalao, sepia plancha, tataki de atún, mejillones o berberechos al vapor. Todo preparado con mimo y buscando sacar el máximo rendimiento al producto fresco. Por ejemplo el bacalao, según me contó el propietario, se lo trae una empresa vasca, a la que conoció en una feria gastronómica en Madrid, que lo captura en alta mar y que solo en 48 horas se lo sirven en su establecimiento. Los berberechos se abren en plancha sin usar ninguna salsa, solo un poco de vino, de modo que conserva todo su sabor a mar. La verdad es que saben lo que se hacen estos chicos. Una recomendación deja hueco para sus tartas caseras que puedes admirar al final de la barra, allí también podrás observar que tienen situado un mostrador, porque los martes y jueves es también una pescadería, así que puedes entender por qué su pescado es tan fresco. Es también un local muy adecuado para tomar unas cervezas o unas copas, siempre con buena música donde impera el indie nacional. Disponen de una terraza exterior que tienen escondida con vistas al río, donde te puedes relajar escuchando el sonido del agua cuando corre por la garganta. Todo es sorprendente y estoy seguro que os gustará descubrir un lugar como este....
Read moreEl restaurante El Puente, en Piedralaves, es un lugar que sorprende desde el primer momento. El ambiente está lleno de detalles retro que le dan un encanto especial, como esa lámpara tan original hecha con un tambor de lavadora que inmediatamente llama la atención y arranca una sonrisa. Se nota que han cuidado la decoración para que el espacio tenga personalidad propia y, a la vez, resulte acogedor.
La carta es amplia y variada, con propuestas que invitan a probar y compartir. Nosotros nos decidimos por dos platos fríos: el takami de atún y el timbal de bacalao, ambos preparados en crudo y presentados con mimo. La frescura del producto es evidente y el contraste de sabores está muy bien equilibrado, lo que demuestra un buen trabajo en la cocina. Antes de empezar, nos sirvieron un aperitivo de tapa con queso y encurtidos variados, un detalle que siempre se agradece y que abre el apetito con un toque casero y sabroso.
El servicio es otro de los puntos fuertes: la gente es muy amable, cercana y atenta, lo que hace que la experiencia sea todavía más agradable. Se percibe un trato sincero y hospitalario, como si fueras un invitado más que un cliente.
En definitiva, El Puente es un sitio con mucho carácter, buena cocina y un ambiente diferente que combina lo retro con lo auténtico. Una parada recomendable para quienes busquen comer bien y sentirse como en casa, pero con ese puntito creativo que marca...
Read moreHoy, de una mesa de 10 personas con reserva a las 14h, 3 personas se han ido SIN COMER a las 16.30h. Sus platos no han llegado nunca. Ni una muestra de interés por parte del servicio cuando han pedido la cuenta. No hablo ya de una explicación o una disculpa. Es un desastre.
Es una pena el carácter beligerante del propietario en su respuesta. No esperaba que fuera correcto conmigo virtualmente cuando no lo fue con ninguno de nosotros diez estando presentes en su casa.
Tenemos fotos sentados a la mesa con los platos -vacíos- en ella poco instantes después de las 14.30h. Sé cuándo se ocupó la mesa. El propietario no. De todos modos, no veo relación entre la hora en la que nos sentamos y que nos quedáramos sin comer los platos de los que no tomaron nota, según dice el propietario. Nadie se excusó con la mesa, pero de haberse dirigido a nosotros para algo, hubiéramos preferido que hubiera sido para arreglar el fallo que se estaba produciendo en el servicio y que nadie enmendó, a pesar de q se lo dijimos varias veces. No me importa que me acuse de faltar a la verdad. No lo necesito para poner de manifiesto que 3 personas con reserva se fueron sin comer de su casa, a pesar de decírselo, sin una palabra como excusa por ello. Le falta la humildad para aceptar que su servicio falló, no escucharon a sus clientes durante un servicio muy largo y no se disculparon...
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