Domingo 3 de noviembre'24 Experiencia horrible. No volveré jamás.
Con reserva previa, llegando puntuales, nos sirven, - a las dos horas - un entrante. Sería entendible si el trato fuese igual para todos, por sobrecarga de trabajo. Pero, cuando ves que otros clientes que han llegado a la misma hora que tu, ya se están marchando, es que no ha habido un trato correcto.
Vamos a Palmeira para visitar el pueblo, bañarnos en la playa y luego comer en Rotterdam. 11:30 En primer lugar, reservamos directamente en persona para las 13:30. 13:30 Puntuales, tras el baño, nos presentamos en el bar. 13:40 Nos sirven las bebidas y nos toman nota: Mariscada para cuatro. La gente sigue llegando, les van sirviendo comida, bebida.. y nosotros esperando. 14:30 Tras una hora de espera. Les preguntamos si todo va bien. Nos dicen que sí, que no nos preocupemos. Pero empezamos a sentirnos incómodos. Esto del "No Stress" parece que solo lo quieren aplicar a los extranjeros. Los locales están bien servidos. 15:00 Ya ha pasado una hora y media y en varias ocasiones, a distintos camareros, les hacemos saber, que ya hemos esperado demasiado, y que hay otros clientes que incluso están terminando habiendo llegado al mismo tiempo que nosotros. Nuestro malestar es más que visible, y sin perder los papeles, con educación se lo hacemos saber. 15:20 Les pedimos que nos den la cuenta de la bebida, que queremos irnos. 15:30 Han pasado dos horas y nos sacan un plato con Percebes. 15:45 Nos sacan la primera bandeja de marismo.. Tras 2 horas y pico de espera, la devoramos en menos de 15 minutos. Pero ya de mala gana y a disgusto. 16:00 En vista de que no nos traen la segunda, decidimos levantarnos de la mesa, pagar y marcharnos. En la caja, nos indican que tenemos que quedarnos hasta terminar la comanda, (pero no tienen preparada la segunda bandeja).. Insistimos en pagar y marcharnos pero varios camareros nos increpan (no sé si su por su propio estress).. y ahí es donde, arropado por la convicción de que tengo toda la razón, estallo y expreso mi enojo, les espeto el trato que nos han dado: Con reserva previa, llegando puntuales, nos sirven, - a las dos horas - un entrante. Sería entendible si el trato fuese igual para todos, por sobrecarga de trabajo, pero cuando ves que otros clientes que han llegado a la misma hora que tu, ya se están marchando, es que no ha habido un trato correcto. Lamento tener que escribir este post. Solo lo hago cuando la injusticia se ceba y veo que la puntuación no le hace justicia al establecimiento . Rotterdam tiene otra cara. Si vas a comer allí no esperes a pasar por la misma experiencia ya que te puede arruinar un día de vacaciones con el mal cuerpo que se te queda. Podría haber sido una experiencia fantástica, pero a medida que pasaba el tiempo solo nos fijábamos en lo peor: Las moscas, los gatos paseando bajo las mesas, el calor en un local que no deja de ser una cabaña sin acondicionar ... He visitado más de cuarenta países, he dormido en la selva.. he soportado muchas incomodidades, pero cuando algo no se corresponde, tengo...
Read moreAvoid Esplanada Rotterdam in Palmeira at all costs!
Our experience here was nothing short of a disaster. They scammed us by not showing the price of the lobster when we ordered. Imagine our shock when we were slapped with a €50 charge for a lobster they claimed was “pink” and “rare.” This is absurd, especially since in Santa Maria, a much more touristy area, the maximum you’d pay is €35-40.
To make things worse, we waited over an hour for our food to arrive. And guess what? The lobster is frozen! We sneaked into the kitchen to check, and it was clear as day. Don’t fall for their excuses—ask the chef to show you a fresh lobster, and you’ll see they don’t have any.
This place is an outright scam with slow service and deceptive practices. Save yourself the disappointment and go...
Read moreFomos um grupo de 7 pessoas almoçar a este restaurante e saímos absolutamente rendidos à experiência. O espaço é simples, com um ambiente genuinamente pescatório, mesmo junto ao porto onde é feita a descarga diária de peixe e marisco, o que se traduz, sem dúvida, na frescura excecional dos produtos servidos. Desde o início, o atendimento foi impecável. O staff revelou-se extremamente simpático, atencioso e eficiente. O serviço foi rápido e descontraído, com um toque acolhedor e personalizado. Fizeram questão de nos informar sobre os produtos mais frescos do dia e, de forma surpreendente e encantadora, levaram-nos à cozinha para escolhermos pessoalmente as lagostas. Começámos com percebes, absolutamente maravilhosos, provavelmente os melhores que já comi na vida. Fresquíssimos, tenros, com aquele sabor puro a mar que é difícil de encontrar. Não fui o único a achar isso, várias pessoas na mesa fizeram exatamente o mesmo comentário: que eram os melhores percebes que alguma vez tinham provado. Um verdadeiro luxo da natureza. Como prato principal, optámos por uma partilha de grelhados que trouxe à mesa uma celebração de sabores: lagosta, esmoregal, garoupa, atum e até frango tudo preparado na grelha. Os acompanhamentos também foram servidos com generosidade: arroz, batata frita, cenoura, batata inglesa, batata doce, abóbora e outro tubérculo cozido que me pareceu ser uma batata local, desconhecida mas saborosa. Os grelhados estavam todos absolutamente no ponto, suculentos, bem temperados, respeitando o sabor natural de cada ingrediente. A frescura dos produtos fazia toda a diferença: era notória na textura, no aroma e no sabor final. Uma cozinha simples, sem artifícios, mas executada com mestria e respeito pelos ingredientes. Para sobremesa um saboroso e cremoso gelado de manga fechou em grande esta refeição. No conjunto, foi uma experiência gastronómica autêntica, marcada pela qualidade superior do produto, pela simpatia do atendimento e pelo ambiente informal mas acolhedor, com vista direta para o coração da atividade piscatória local. Um verdadeiro tesouro para quem aprecia o melhor que o mar (e a grelha) têm...
Read more