Buena ubicación y servicio rápido, chilaquiles irrelevantes
Lo bueno:
La ubicación es pintoresca, al lado de las escaleras de Santa Anita. Después de desayunar, puedes subirlas para aliviar un poco el malestar estomacal. El local es muy bonito y representa bien el centro de Saltillo, con detalles que hacen que el lugar se sienta muy acogedor. La música es buena, con artistas como Caloncho, Zoe, Natalia Lafourcade, etc. Cuando llegas, sientes que no quieres irte. El servicio fue rápido.
Lo malo:
Pedí chilaquiles y, desafortunadamente, lejos de ser memorables. La receta era muy discreta y simple: muchos totopos, cama de frijoles molidos (de los cuales creo que pudieron servir un poco más), un huevo estrellado, algo de crema, algo de cebollín y lo que no me gustó nada, salsa verde que parecía ser de tetra pack, muy muy ácida e insípida. No recuerdo si el platillo traía queso, si lo traía, era muy insípido. Sin duda, me arrepentí de haber ordenado ese platillo. Tienen otras opciones, como molletes de masa madre, que se ven interesantes.
Pedí un café vietnamita para tomar y estaba bueno, pero no memorable. Podría volver a pedirlo, pero no pasa nada si no lo vuelvo a probar en mi vida. También pedí un espresso que estaba mejor que muchos que he probado en otros lugares, incluso mejor que uno que probé en Starbucks una vez, aunque no es el mejor que he probado. Además, pedí un jugo de naranja que parecía ser 100% natural, lo cual se agradece. Sin embargo, estaba servido a temperatura ambiente. Estando a 30°C, hubiera estado ideal que lo sirvieran con hielo, aun así esto también puede ser una preferencia personal. Mi acompañante pidió un jugo de betabel, zanahoria y naranja y ambos coincidimos en que estaba muy bueno.
Precios:
Pagamos $500 + propina por el desayuno para dos personas. Si me enfoco en los chilaquiles, el precio se me hace caro, ya que el platillo era muy simple y fue una experiencia gastronómica irrelevante. Sin embargo, pensando en que hay otras opciones en el menú, el personal fue amable y rápido, y la ubicación es muy bonita, creo que el precio está cerca de ser razonable (aunque se me hizo un poco caro, esa perspectiva varía mucho de persona en persona).
Lo recomiendo si buscas una experiencia diferente. No aconsejaría pedir los chilaquiles, ya que tienen un menú variado que seguramente debe ofrecer algo mejor. El lugar estaba un poco lleno cuando fui y seguía llegando gente, lo cual es bueno, ya que siempre es bueno que haya más opciones y ver cómo los locales nuevos tienen éxito.
Personalmente, no sé si volveré, pero seguro fue una experiencia diferente e...
Read moreFui este domingo a ver qué tal, la comida si estuvo rica, aunque ya no tenían unos jugos del menú y no estaban enterados cuando ya ordenamos. Me desesperó la mala atención que creo que deben de mejorar, creo que había solo un mesero para todo el lugar y luego estaba lo que parecía el encargado o algo así, que de repente nos atendía pero de notaba que prefería estar más haciendo otras cosas que ayudar a atender. No nos traían las cosas que pedíamos y era demasiado tardado. Necesitan poner más personal y mejorar la atención porque la comida si está rica y el lugar muy bonito. Aunque algo caro eso si. Y lamentablemente en uno de los moyetes que pedí, tenía un pelo. Ya solo aparte ese pedazo porque sentí que no me iban a hacer caso como con lo demás y también entendí que al ser un solo mesero cargando con el lugar, no quería ponerle mas presión. Pero por favor mejoren la atención del lugar, ya que hasta me sentí una carga...
Read moreVisitar amamos) fue una experiencia verdaderamente memorable para mí y mi familia. Desde el momento en que llegamos, nos envolvió una atmósfera cálida y bien cuidada, con una vibra única que mezcla lo moderno con lo acogedor.
El café vietnamita fue simplemente espectacular: equilibrado, aromático y con ese toque especial que te hace cerrar los ojos al primer sorbo. El pita de falafel, lleno de sabor y textura, fue otro de los grandes aciertos del brunch. Cada platillo parecía pensado al detalle, como una pequeña obra de arte.
Además, la ubicación no podría ser mejor. El restaurante está en un punto emblemático de Saltillo, y verlo mientras llueve le da un encanto aún más especial: las gotas sobre los ventanales, el aroma del café y la tranquilidad del ambiente crean un momento que no se olvida fácilmente.
amamos) no es solo un restaurante, es una experiencia que invita a regresar....
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