After seeing many glowing reviews, plus being aware of the history of the co-founding chefs, I had earmarked Orma for some months.
Let’s start with the good. The restaurant has some lovely furnishings and an intelligent layout. Some plates, or elements within plates, were tasty. I also think it’s fair to say that the restaurant works with good providers and quality original produce. The whole front of house team had a friendly attitude and were a pleasure to interact with.
Now, to the less good. Starting with the space itself. The music is too loud and inappropriately chosen for the environment that I would expect that they are trying to create. Furthermore, it’s a high ceiling, which does not appear to have been altered or treated to improve acoustics. One result is that it became very difficult to hear the explanations of the server. Another result is - and I admit that my personal sensitives come into this - it produces an uncomfortable environment. This is worsened by the unfiltered led lights that sit above the tables. I spent a lot of the evening squinting. I am sure some people will not notice these ambience elements quite so much, but I found it very distracting and it showed a lack of thought.
Onto the food itself, as I said, some elements were very good. Although, I felt consistently that the chefs have a lot of technical skill, but plates lacked memorable flavours. Seasoning was also very unpredictable. Some dishes seemed to have actual chunks of salt (as removed from my mouth), whilst others seemed to have been served without any seasoning and were extremely bland.
As mentioned by others, the savoury desserts really missed the mark. The overarching concept of a savoury dessert is just fine, but the execution was - unfortunately - lacking. Also, there were some palette cleansers which seemed to take the concept of palette cleansing very literally as they had a soapy taste and waxy texture. That was a moment where we wondered how many people were actually tasting & critiquing the plates going out.
While service was very friendly, it did seem a bit rushed. Plates landed at the table very rapidly, with little room given to appreciate the experience. Although I suppose that the kitchen was dictating that rhythm, rather than the service staff themselves. At one point we were eating one dish, while preparations were being made to our table for the next dish, which seemed off.
Finally, I was also bemused to see one of the chefs shake the hand of a diner, who must have been an acquaintance, before proceeding to serve snacks to other guests. While the actual risk is low, it seemed like a careless thing to do, and is reflective of overall standards.
It’s a shame. Of course, I am nitpicking on some points, but these are the expectations when you are offering a tasting menu at €69 p/head (in Alicante), and - presumably - have mid-term ambitions of being Michelin Guide / single star level.
I hope that things improve. In reality, just a few small changes would make a big positive difference… although I am not sure whether I will ever make it back...
Read moreBuenas, anoche fuimos dos parejas en el turno de cena del restaurante con muchísimas expectativas que no todas se cumplieron.
El local para ser un restaurante de estos precios es un local con una decoración correcta sin más, está hecho con un gusto minimalista pero se nota que no hay grandes calidades en él. Esto al final es el menor de los problemas porque es algo solamente estético o opinable ya que va en gustos, PERO sin duda lo que no es opinable es que el local tiene una acústica fatal que te arruina toda la experiencia. Cuando los camareros te están explicando los platos incluso a medio metro de ti no los escuchas ya que se genera un tumulto entre los comentarios normales de las otras mesas de comensales y una música de fondo que ellos mismo ponen y todo ello genera una atmósfera muy ruidosa más típica de una cervecería de barrio que de un restaurante así…, lo que hace que la experiencia no sea nada cómoda ni relajante.
En cuanto al servicio tengo que decir que fue espectacular, siempre con una sonrisa, muy buena actitud y mucha profesionalidad explicándonoslo todo (aunque como he dicho antes muchas veces o no la escuchábamos bien del todo o nos costaba horrores hacerlo por la mala acústica). De todos modos creo que hacen algo que no es correcto, y es preguntar a cada plato que te ha parecido o al finalizar el menú venir a preguntarte todas tus impresiones…eso en mi opinión es poner al comensal en una situación incómoda, ya que si algo no le ha gustado tiene o que mentir o explicarte algo que no tiene el porqué. Si necesitáis un feedback para eso están estos canales, para expresar de manera tranquila lo que nos ha parecido.
En cuanto a la comida he de decir que fue de más a menos, y fue una pena porque te quedas con el mal sabor del final que desmerece todo lo anterior injustamente. La mayoría de los platos están buenísimos, muy bien presentados y conseguidos. Nosotros pedimos el menú largo de 89 euros más bebida y es comida suficiente para salir muy bien PERO aunque los primeros platos fueron buenos la experiencia desagradable en nuestra opinión vino en los postres, donde en nuestra opinión se quisieron pasar de originales con postres con base de bacon o coliflor con chocolate….lo siento pero no, no pega y además te deja ya un final de cena malo.
Creo que si este restaurante quiere competir o imitar a lugares en Alicante como Espacio Montoro tiene aún un...
Read moreDesde el primer instante, Orma nos sumerge en una experiencia sensorial absolutamente envolvente. Este restaurante es una oda a la creatividad, al producto de cercanía y a la elegancia culinaria, cuidadosamente ejecutada por un equipo que no solo cocina, sino que mima al comensal. Nada más llegar, Aarón, con una atención cálida y natural, nos encuentra, ya que Google Maps nos envía al otro lado de la esquina . Es un gesto que marca la diferencia y nos prepara para lo que será una auténtica sinfonía de sabores. En sala, Paula y especialmente Marta, la maître, destacan por su trato impecable: cercanas, encantadoras y profundamente conocedoras de cada plato. Marta, con su voz pausada y sonrisa serena, nos desgrana cada creación con pasión, delicadeza y una educación exquisita que enriquece aún más cada bocado. Y en cocina, Rubén, el chef y anfitrión que se corona como un virtuoso del sabor. Su propuesta deja huella. Cada plato está perfectamente ensamblado, las texturas y los sabores despiertan recuerdos y emociones. Nuestra experiencia gastronómica con el menú “Cinco Sentidos” es un viaje sensorial en toda regla. La carta de vinos, cuidadosamente seleccionada, ofrece opciones muy correctas. Le pedimos a Marta que nos aconsejases un vino blanco y tras conocer nuestra preferencia nos propuso un blanco del Valle de la Orotava que maridó con acierto nuestra experiencia. Cuando finalizó la experiencia el chef Rubén acercó a nuestra mesa para conocer nuestra opinión y una de las preocupaciones de Rubén, fue saber si habíamos comido lo suficiente. Y es precisamente ahí donde se entiende su nivel de compromiso con la experiencia que propone. Orma no es un bar de playa ni un lugar para simplemente saciar el hambre, es un templo de la delicadeza, del tiempo, del equilibrio de sabores. Aquí no se viene a llenarse, sino a sentir y disfrutar . Se sacia el apetito por qué la propuesta es extensa, pero sobre todo se nutren los sentidos. Orma no es solo un restaurante,es una experiencia y un homenaje al buen gusto. Rubén, Aarón, Marta y Paula forman un equipo que no cocina ni atiende mesas: crean...
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