Prohibir la entrada o aplicar el derecho de admisión en un negocio hostelero requiere motivos claros y objetivos, como un aforo completo o comportamiento inapropiado. Razones por las que se puede restringir el acceso a un cliente a un local son:
Aforo completo. Horario de cierre. En el caso de los espectáculos, si estos ya han comenzado, se puede restringir el acceso por este motivo. Que el posible cliente porte armas u objetos con lo que pueda agredir a alguna persona. Evidente estado de embriaguez o drogadicción. Que la persona cometa algún tipo de delito. En el caso de ciertos tipos de bares y discotecas, se puede ejercer el derecho de admisión con aquellas personas que sean menores de edad.
¿Dónde están aquí los tatuajes, piercing, las sudaderas y zapatillas? Quizá tenga la gente que llamar a la policía ante situaciones en las que no les dejan pasar. También deban de llamar a la policía cuando cometen un delito de odio y te llaman la atención por mostrar afecto en público a tu pareja si eres del colectivo LGTBI+. No sé, digo, que al final quieren que esto se solucione poniendo una soberana denuncia.
Luego cuando la gente se droga en los baños de dentro dentro no hacen nada, ni te...
Read more❌Pésima experiencia en La Lola❌
La peor atención que hemos recibido en un bar. El viernes intentamos entrar con un grupo de amigos, todos con edades entre 21 y 28 años, y nos negaron la entrada sin darnos ninguna explicación. Volvimos a intentarlo el domingo cuando el local estaba abierto, pero esta vez nos dijeron que iban a cerrar en poco tiempo y tampoco nos dejaron entrar.
Lo más indignante fue que, al pasar por allí dos horas y media después, vimos cómo entraban y salían personas con total normalidad. No sabemos qué criterio siguen para dejar pasar a la gente, pero lo que está claro es que no es justo ni profesional.
Si buscas un lugar donde te traten con respeto y coherencia, La Lola NO es el sitio. Muy mala experiencia,...
Read morePésima experiencia en La Lola, sobre todo por el segurata. El viernes nos negó la entrada sin dar ninguna explicación, y el domingo volvimos con un grupo de amigos (todos entre 21 y 28 años) y nos volvimos a echar con la excusa de que el bar iba a cerrar pronto. Lo curioso es que dos horas y media después siguió entrando y saliendo gente sin problema.
Está claro que el portero decide quién entra y quién no según le da la gana. Su actitud prepotente y poco profesional arruina por completa la imagen del local. Si La Lola quiere seguir teniendo clientes, debería replantearse a quién pone en la puerta, porque...
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