De los peores sitios que he estado(en cuestión de servicio) , el servicio de camareros a su bola, un chico al que en varias veces preguntamos y no supo ni acercarse a decirnos como iba la comida. EL tiempo de espera antes de ir a la mesa corría por nuestra cuenta, pero una vez que nos sentamos tardaron en poner 3 salmorejos MEDIA HORA, media hora para poner unos salmorejos es De traca cuando esto se supone que ya debe estar hecho en la cocina. Preguntamos a un chico delgado que pululaba por las mesas por los siguientes platos y como digo no supo acercarse. Pedimos además de esto unas croquetas que nunca llegaron con los salmorejos, ya me dirás que tiempo necesitan unas croquetas caseras que como el salmorejo ya debían estar preparadas, pero es que nunca llegaron. Creo que la nocion del tiempo de los camareros deben tenerla confusa porque después de esperar 30 minutos por los salmorejos, las croquetas que nunca llegaron pedimos además una carrillada que se supone que ya debían estar hechas también, y los otros platos eran 2 churrascos que eso se hace a la plancha vuelta y vuelta y un solomillo de cerdo que si no tienes mucho en el fuego se secan. Que por favor que el que responde a nuestros comentarios no diga que por ser comida a la brasa diga que tarda mucho, unas croquetas? Una carrillada? A la brasa? Dos churrascos y un solomillo de cerdo se hacen en un momento y cuando nosotros nos sentamos habían ya muchos comensales servidos y comidos y mesas ya vacías así que no había tanta bulla. EL hecho de irnos del restaurante sin comer aunque fuéramos los unicos fue es que después de esa primera media hora de espera y tras los únicos 3 salmorejos, pasaron casi otra hora, en total hora y media desde que nos sentamos. Antes de irnos preguntamos 2 veces, al chico delgado y a la chica por la comida y el tiempo, sin respuesta hasta que hablamos con el más encargado del restaurante que si nos pidió disculpas y nos dijo que iban a salir y que solo faltaba montar los platos, pero ya estábamos levantados y habíamos pedido la cuenta. Hay que hablar con propiedad y esto fue lo que pasó. A nosotros nos gusta comer bien y pagar por el servicio y la comida pero ayer nos falto de estas dos cosas y nos sobró tiempo. Estoy siendo sincero y esto pasó así, no ganamos nada por no ser sinceros pero es que fue así. Salimos casi a las 5 de la tarde y nos sentamos a las 15.15 aproximadamente. Un desastre, mucho descontrol y los tiempos para sacar los platos son desorbitados. No puedes predisponer a un comensal que tiene que esperar por la comida mínimo una hora, absurdo. Espero que mi comentario o el de mis amigos o el del cualquier otro se hace desde la libertad de expresión y el respeto, que sirve para cualquier otro y futuro cliente pero sobre todo a vosotros para mejorar. Los comentarios en TRIPADVISOR son incluso Peores y con peor puntuación. Si nos pides sinceridad aquí la tienes, ahora yo te pido lo mismo en la respuesta. Aun así te agradecemos las disculpas, si nos la diste por algo seria. Saludos, y gracias. Buen turno. Hay que replantearse la organización de los platos y los camareros deben ser más empaticos. Nunca vuelvas de vacío... Por ejemplo. Porque lo peor de ir a un restaurante a comer es precisamente,...
Read moreLlamé a este restaurante para ver si reservaban mesas, me dijeron que en esos momentos estaban llenos y que las mesas iban por orden de llegada, eran las 13:00. Cuando llegamos a las 13:30 le pregunté a uno de los camareros para que nos inscribiera en la lista de espera de las mesas y nos dijo que todas las mesas estaban libres dentro, las 6 mesas de dentro del bar totalmente vacías, yo no entendía nada... Nos sentamos, un camarero viene y nos dice, ¿para beber qué queréis?... nada de buenas tardes, hola o algo parecido... al mismo tiempo otro camarero, al que no me dio tiempo de verle ni la cara, nos arrojó un plato de aceitunas en la mesa. El chico de las bebidas nos dice: ahora te traemos la carta, un rato después viene otro camarero y nos dice, ¿qué habéis decidido para comer?. Le digo que aún no nos han traído la carta, nos pone una cara como si fuera culpa nuestra y va a buscarla y nos la trae. Al mismo tiempo viene un camarero, nos pone un plato de aceitunas en la mesa y nos lo quita rápidamente cuando le decimos que ya tenemos aceitunas. Pedimos, esperamos la comida y cuando nos la traen, no había pan en la mesa, me levanto y voy a la barra a pedir pan y me miran como si hubiera hecho algo malo levantándome, (ni siquiera me habla y solo me hace un gesto con la cabeza). Minutos después, como la comida se estaba enfriando, me levanto de nuevo y le pido el pan a otra camarera, quién tampoco me habló y solo me asintió con la cabeza. Finalmente, viene con el pan y se lo iba a dejar a otra mesa, la aviso que es para nosotros. Nada que decir de la comida porque estaba buena, sin embargo, me quedé con las ganas de probar los postres porque después del trato recibido solo quería salir de allí lo antes posible. No volvería a este bar aunque fuera el único abierto en el pueblo, la comida está bien pero no merece la pena por el trato que se recibe. Sonreír no cuesta dinero, ser educado tampoco. He venido a la sierra en diferentes ocasiones y la gente siempre ha sido muy hospitalaria, no voy a cambiar mi idea por esta mala experiencia que arruinó nuestro día en la sierra. Ahora entiendo que este restaurante cobre servicio a mesa, siempre dejo propina y este restaurante es el único que recuerdo de salir sin dejar propina, porque no se lo merecían. Por eso tienen que cobrarla, no creo que nadie deje propina si le tratas tan mal. Para pedir la cuenta, otra odisea, me tuve que levantar dos veces a pedirla, simplemente nos ignoraban. En fin, un desastre, un ejemplo de desorganización, una pena, este lugar solo funciona por la ubicación en la que se...
Read moreCoincidió en un día de carnaval (en plena cuaresma, pero cada vez hay menos principios) así que el pueblo estaba hasta la bandera. Cualquier restaurante estaba lleno, cuanto más este, enclavado frente a la fuente más fotografiada de El Bosque. Entramos a buscar al Metre que rápidamente nos tomó nota en la lista de espera para ocupar mesa y mientras nos acomodó en mesa alta con un vino y queso de cabra del lugar para amortiguar la espera. Unos 20 minutos más tarde pudimos sentarnos en terraza. De agradecer que la carta sea física, impresa en papel y no el dichoso QR. Pedimos una tapita de chicharrones de la casa que estaban algo pasados de fritura y por tanto, un poco durillos, aunque bien de sabor. Luego pedimos unas gambas al ajillo que estaban la verdad, muy ricas. Gambas bien de tamaño y sabor, emplatadas en una minipaella recién apartadas del fuego. Hablando de fuego, las brasas en este local están en el medio del comedor así que atravesarlo para ir al baño es aromatizar el olfato de leña y carne, por eso el último plato que pedimos fue un solomillo ibérico a la brasa. Presentado en pieza entera abierta a la mitad con sal en escamas y papas fritas caseras. La carne cocinada al punto, muy tierna, jugosa y con ese sabor a brasas inconfundible. La única pega es el ruido ensordecedor de la terraza. Está cubierta y cerrada con toldos por lo que el ruido se satura y no hay modo de conversar. Por lo demás, muy recomendable. El servicio de todos los camareros de...
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