A ver. Por dónde empiezo. El bar no es que esté mal pero si pretendes tomar un café tranquila, un martes, no creo que te guste hacerlo con reggaeton a todo volumen al lado. Da igual que le pidas a las camareras bajarlo, no lo van a hacer. Pasan de ti olímpicamente, o al menos, las que duran más de un mes. Pero vamos a la comida que es donde verdad está lo bueno. ¿A quién no le apetece un domingo de terraceo unas cervecitas y unas patatas bravas? No en este bar. La salsa de brava tiene lo que yo de top model. Es ketchup y mayonesa mezclado. Incomestibles. Pero no es eso lo que en el fondo te da dolor de estómago, sino el menú que te dan y el precio que piden por ella. Bañan en aceite de fritanga hasta los vasos de agua. El día concreto que fui, nos sacaron un plato combinado a cada uno y terminó comiéndose gran parte el perro. Notabas como tragabas el aceite y si pretendias bajarlo con pan no era posible porque, tras pedírselo varias veces al camarero que en ese momento estaba nos ignoró totalmente, y nos fuimos de alli sin nuestro pan. Pasaban de nosotros en nuestra maldita cara y eso es casi lo que más me molestaba. El camarero rompió algunos platos que se le cayeron, su respuesta fue «menos para fregar» y se marchó. Tuvimos que recogerlo nosotros porque los trozos rotos estaban en el suelo. Nadie vino a recogerlos. ¿El resultado? Más de 50 euros para comer 4 personas un trozo de pollo seco y aceitoso, una croqueta al azar hecha de la mañana y una ensalada mezclada con el aceite del pollo. Ni las patatas fritas podían comerse porque no estaban fritas, estaban cocidas.
Tuve que acudir otro día porque no tenía otro sitio. Me cabreaba tener que volver pero queria que al menos, me diesen el pan que no les dio la gana traerme la otra vez. Me dijeron que la cocina estaba cerrada. Sorpresa la mía cuando tras un buen rato en el bar, comiéndome un pintxo de tortilla rellena (sorprendentemente muy bueno) salieron unos platos de la cocina para un par de personas que, ahora mismo, no sabría asegurar si vinieron después que yo. Tengo entendido que tiene mucha gente pero si tengo que volver a Estella no sería...
Read moreVery good food but a bit expensive. Waitress unfriendly and biased to foreigners. No bread was offered and wine was half the size to that of locals. We were not even offered the option of a menu but was rather referred to the pilgrims menu which we had to get a block away. All we wanted was to experience...
Read moreExcellent location in centre of the viejo casco de Estella, exactly on the Camino de Santiago. On one side of the (narrow pedestrian) street is the bar with good beers and excellent pintxos and meals. On the other side is the outdoor area with tables and chairs under large parasols....
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