Con un nombre tan prometedor como Regalatapas, uno llega al local con la ilusión de descubrir un rincón generoso en sabores, amable en trato y honesto en su propuesta. Sin embargo, lo que se encuentra es más bien un ejercicio de ironía involuntaria.
El local, que alguna vez debió ostentar cierto esplendor modesto, hoy se presenta con una estética que podríamos definir como post-desgaste urbano. Las paredes llevan con orgullo cicatrices de épocas mejores, mientras que el mobiliario—cojo, tambaleante y aparentemente inmune al trapo húmedo—invita más a la contemplación filosófica que al disfrute gastronómico.
En cuanto al servicio, destaca por su consistencia: una mezcla de desorientación y melancolía, que hace pensar que los camareros no solo están en otra parte, sino que quizás preferirían estar en cualquier otra parte. La carta, escueta y algo enigmática, nos ofrece platos cuya preparación parece desafiar los principios básicos de la cocina... y de la física en...
Read moreNo suelo hacer malas reseñas pero esta bien lo merece. Ya habíamos ido antes sin mucho problema pero la cosa ha cambiado parece ser. Fuimos 6 a tomar café mientras paseábamos por la rambla. La camarera, de nacionalidad china, no entendía muy bien lo que le pedíamos, no tenía el día porque parecía malhumorada y si me aprietas creo que iba un poco bebida, o eso nos pareció. Nada más llegar estaba discutiendo con una clienta a voces en la terraza y nuestro pedido lo trajo en 3 veces porque no se acababa de enterar. Me parece bien que inviertas en un negocio en otro país y ni le cambies el nombre pero si no entiendes al cliente cuando te habla, mal te va a ir. No volveremos...
Read moreFuimos un grupo de colegas a este antro, porque llamarlo bar es insultar a los bares de verdad, y nos dicen que no podemos estar porque una sola persona no pidió nada. ¿Perdón? ¿Desde cuándo se mide el valor de un grupo por una botella? Lo que pasa es que están tan desesperados por rascar cuatro euros que se inventan normas absurdas para echar a quien les da la gana. El trato fue soberbio, maleducado y con una actitud chulesca digna de alguien que se cree dueño del mundo porque sirve copas aguadas. No vuelvo ni arrastrado. Si quieres que te traten como basura, este es tu sitio. Si tienes algo de dignidad, vete a cualquier otro lado. Hasta un banco en la calle tiene...
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