Le doy 1 estrella porque el servicio de una chica que ya había antes está bien, y alguna estrella hay que poner. Yo era cliente habitual, y digo era porque no voy a volver. Ha cambiado de dueños, y el cocinero no es el mismo. Los caracoles no están tan buenos como antes ni mucho menos. Mi madre pidió un solomillo de ternera, que antes estaba muy bueno, y ni siquiera se lo pudo terminar de comer. Y por 20 € debería ser de calidad. 80 € dos personas y no comimos bien. Me cobraron la escalivada y las patatas aparte cuando nos habían dicho que era uno de los acompañamientos opcionales del solomillo y de la longaniza. Ni siquiera protesté. Pagué y hasta nunca. Lástima, antes era fabuloso.
Edito porque no sé como hacerlo para comentar lo que responde el actual propietario. En primer lugar tema cocinero. El Sr. Isidro era quien estaba en la cocina. Es posible que acompañado del actual, pero se nota su ausencia y mucho. Hay alguna otra reseña que también indica que ha notado diferencia. Segundo tema el género. No es que hubiera ido una o diez veces, es que era cliente desde hace muchos años, y jamás, repito, jamás, me habían servido un solomillo que no se pudiera ni comer. A ese precio no se puede servir. Tercer tema el de la guarnición. Cierto que de siempre el precio había ido aparte del plato, y como lo sabía, cuando la camarera sin yo pedirlo nos preguntó lo que queríamos de guarnición, le consulté si iba incluído en el precio del plato y me dijo que sí. ¿Malentendido? Pues compraremos pulpo como animal de compañía, pero yo no lo veo. No protesté porque no tenía ganas de discutir delante de mi anciana madre. Pagué y me fui. Muy a mi pesar no voy a volver. Por ese precio conozco sitios que hoy por hoy son mucho mejores. Una pena,...
Read moreEstuvimos comiendo hace unos días y la verdad es que la mayoría de las reseñas no se corresponden con la realidad y paso a enumerar lo que comimos, pedimos dos raciones de caracoles (24€) la cantidad era correcta, pero estaban muy secos y pequeños de tamaño, la verdad es que somos de Barcelona y para ser el plato estrella de Lérida los comemos mejores aquí y más baratos, después pedimos una parrillada (19,90€), esto estaba correcto, el problema es que las guarniciones van a parte, incluso el pan (1€ sin tostar y 2€ tostado) que no valía nada, pan muy malo, veíamos salir platos de la cocina a nuestro alrededor muy tristes, que si una butifarra, que si un entrecot, todo esto solo en el plato, sin nada que lo acompañara, platos muy tristes, pues bien, pedimos escalibada (3,5€) correcta, judías secas (2,5€) eran un auténtico puré de judías y patatas fritas (2,5€) estas no estaban fritas, estaban cocidas en aceite y además eran una variedad de patatas para cocer no freír, como postre pedimos crema catalana (5€) que según dicen las reseñas esta exquisita, pues la verdad nada del otro mundo y un limón helado (5€) este no hecho por ellos, para beber tinto Marqués de Cáceres (13,5€) buen vino por muy buen precio, mas los cafes, resumiendo, una cuenta de 84€ que no se corresponde con lo servido, lo mejor el vino y el helado, lo que no se hace en su cocina, la calidad es más de un restaurante de carretera, de los que están llenos de camioneros, que del asador de moda de Lérida "tal y como sale reflejado en internet", no volveremos, ah y se me olvidaba, salí de allí con un dolor de espalda tremendo, sillas malísimas y...
Read moreUna experiencia gastronómica inolvidable en la Braseria Isidro de Lérida
Recientemente disfrutamos de una comida familiar en la Braseria Isidro de Lérida y no podríamos estar más satisfechos. Desde el primer momento, la atención fue impecable y el ambiente acogedor, ideal para compartir en familia.
Los entrantes marcaron el inicio perfecto: los mejillones, sabrosos; los boquerones, perfectamente aliñados; y el jamón, de excelente calidad y cortado con mimo. Cada bocado dejaba claro que estábamos en un lugar donde se cuida el producto.
Pasando a los platos principales, solo podemos decir que fueron espectaculares. Los caracoles, una auténtica especialidad de la casa, llegaron en su punto justo de cocción y sabor. Las carnes, jugosas y tiernas, se notaban hechas a la brasa con maestría, reflejo de una cocina con carácter y tradición.
Los postres, aunque fuera de carta, fueron una auténtica delicia. Caseros, variados y con ese toque especial que solo se encuentra en lugares que cocinan con el corazón. Y para cerrar la experiencia, una gran selección de licores que nos permitió elegir a gusto y terminar la comida con el mejor sabor de boca.
Queremos hacer una mención especial a Mónica, una auténtica profesional que nos atendió con simpatía, eficacia y cariño. Su atención hizo que nuestra comida no solo fuera buena, sino deliciosamente memorable. Personas como ella marcan la diferencia entre simplemente comer y disfrutar de una verdadera experiencia gastronómica.
Volveremos, sin duda. ¡Gracias, Braseria Isidro, por hacernos sentir...
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