Bueno, después de un tiempo que ha estado cerrado por obras, he vuelto en el puente de la Almudena, (9 de noviembre de 2023).
Desde mi punto de vista, el interior del bar lo han dejado muy bien, mejor distribuido,mas limpio y ordenado y, en lo que se refiere a la cocina, mas grande y, los lavabos, bien decorados y mejor organizado.
La terraza, bien, como siempre. Servicio de camareros,menos uno que lleva una cara hasta el suelo,(Sonreír es gratis), los otros dos jóvenes, atentos y amables. Comida: Aperitivos,(algo escasos con los grupos). Raciones, no están mal. Bocadillos: Ufff!!! Siguen teniendo fallos gordos: Un bocata de queso con beicon no se puede servir frío y buscar el queso con lupa. No son formas de dar servicio así. Pan, ¿algo esponjoso?No, muy esponjoso, casi como un caramelo masticable. Tuvimos que pedir tres veces, tres, una cerveza. Vaya lío, tanta maquinita para hacer los pedidos y no parece que funcionen bien. Habría que cuidar algo mejor los productos que se ofrecen. El dinero con el que se pagan las consumiciones no es baja calidad. A ver si os ponéis las pilas en algunos productos. Por lo demás, he de decir que, tienen otros productos que no están mal. Hay que pensar en los clientes, no solo en ofrecer un mejor aspecto del interior del bar y de la cocina, sino en mejorar y mantener unos buenos productos.
Para tomar algo rápido está bien. Las raciones, aún no las he probado todas, pero no están mal. El menú del día...según cual tengan en ese momento pero, el churrasco no está muy bien que se diga, algo duro. La patatas que lo acompaña y la propia carne, algo templadas o poco calientes. Buen trato y esmero general de los camareros que sirven en la terraza...
He vuelto hace poco, a finales de mayo de 2021 y la familia hemos pedido varios platos, las raciones están bien.
La terraza llena, como casi todas.
Calidad/precio, muy aceptable. Sirven rápido y están bien organizados. He vuelto a visitar en sitio hace poco, a finales de octubre de 2021, de nuevo con la familia. Las raciones,( se pidieron distintas), son, abundantes y a muy buen precio.
Tan solo he de decir una cosa que, (es de lo poco que no me ha gustado),. No soy profesional de la hostelería, pero, creo que, cuando se sirve una copa, cubata o similar, lo normal es servir el licor en cuestión con la botella delante del cliente y no traer la copa ya servida con el licor y el hielo. Tampoco hay que poner mala cara por pedir que la copa se sirva con la botella del licor en cuestión delante del cliente, es más, en otros sitios, compruebo que, incluso los botellines de cerveza, se abren delante de los clientes, ( cada vez en mas).
No se trata de desconfianza sobre el contenido del licor, se trata de ser profesional y mantener las formas ante la petición de cualquier cliente que haya pedido un licor, se sirva delante del cliente sin hacerle esperar más de la cuenta a ver si el cliente desiste de dicha petición. Hay que cuidar esos detalles, que no se ha pedido nada fuera de lo normal
El hecho de ser un bar de, "barrio", no implica que no se demuestre profesionalidad y ganas de no perder clientes. Todo lo contrario.
Por lo demás, repito, aperitivos generosos y, raciones variadas y...
Read moreWe were on the lookout for something seafoody and Spanish when we randomly stumbled upon this local place—and happily so!
There were plenty of goodies to choose from, and we were satisfied with everything we picked. The pulpo might have had an itsy bitsy too much salt, but hey, no casualties..🐙
Aside from that, the service was great (even though we don’t speak Spanish), most items were reasonably priced, and the overall vibe was positive.
We did visit during a football game (a solid spot for watching), so it got a bit loud at times—but, that kinda added to...
Read moreUn rincón de barrio con alma propia
Hay sitios que no necesitan estrellas ni manteles largos para brillar. Este restaurante es uno de ellos. Aquí no venimos por el precio, sino por cómo nos hacen sentir. Desde el dueño hasta los camareros —siempre los mismos, sin rotación— y el equipo de cocina, todos ponen el corazón en lo que hacen. Y eso se nota.
La carta es sencilla, pero tiene justo lo que nos gusta. Las raciones y medias raciones permiten compartir, probar, disfrutar sin complicaciones. El servicio es rápido, flexible, atento… como en casa.
Y si hay alguien que marca la diferencia, ese es el Ruso. Su forma de tratar al cliente, su evolución, su compromiso… todo en él transmite cercanía, sencillez y ganas de hacerlo bien. Es de esos que te hacen volver, porque te recuerdan que lo auténtico no necesita artificios.
Gracias por hacernos sentir...
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