Hemos estado hoy sobre las 13h15, el camarero, que era alto y con gafas, que nos ha atendido ha sido un mal educado y muy desagradable, iba diciendo a todo el mundo que solo habia mesas para comer , que para tomar algo que no...sin embargo era pronto y le dijimos que por favor nos dejara tomar unas cervezas. El camarero con cara de mala leche al final acepta, siempre y cuando a las 14 dejáramos la mesa libre, pedimos una ronda, le preguntamos qué si tienen cerveza sin alcohol y sin gluten y nos responde que es un local donde no puede guardar tantos tipos de cervezas para diferentes clientes, con lo sencillo que es decir no tenemos. finalmente pedimos otra cosa. Sobre las 13h45 vemos que se quedan mesas libres, preguntamos a otro camarero que era muy amable si podiamos pedir otra ronda y nos dice que si que no hay problema por qué se habian quedado mesas libres. Pedimos segunda ronda. Mi madre preguntó al camarero si tenían raciones y le responde, No aquí solo hay comida peruana y es para comer... Al rato pedimos la cuenta y nos dice que si pagamos con tarjeta pero teníamos efectivo, al camarero le sentó mal por qué tuvo que coger el billete de 20 eur e ir a por el cambio hasta el restaurante...al rato, viene mi marido y se sienta en la mesa con nosotros, y pedimos otra ronda y nos apetece tomar algo de comer y pedimos unas papas rellenas al camarero que no tenía nada de ganas de trabajar , me dice que está haciendo muchos kilómetros y que le pida todo al mismo tiempo, a los 15 minutos después , nos dice que no hay papas rellenas y pedimos una causa limeña y un tamal. Desde luego que no comprendemos cómo pueden contratar a un camarero trabajando con esa actitud, se notaba que el camarero estaba de mal humor y sin ganas de trabajar, te dejaba los platos encima de la mesa sin servir, uno encima del otro, te decía que sujetaras las botellas de Coca-Cola (las pedimos d botella por qué de bote no nos gustan mucho...)) mientras él las abría con el abridor, osea era la ley del mínimo esfuerzo, cuando los clientes somos los que pagamos por consumir y no nos lo están regalando. Servicio pésimo pésimo por culpa de este camarero. Sin embargo la comida estaba buena y el ambiente era ideal. Nos dimos cuenta que era mentira, que no había mesas reservadas para comer, de todas las mesas de la terraza solo habían 2 comiendo el resto solo estaban consumiendo bebida y no estaban comiendo y además se quedaron mesas libres, es decir el camarero no tenía ganas de trabajar y la sensación que nos dio era que cuantos menos clientes tuvieran menos trabajo...
Read moreMuy mala atención hice una reserva de 11 personas y llegamos a 3pm hora de la reserva el camarero se acerca 3.30 y nos dice que la comida va demorar 25 minutos pues la comida llego a las dos ahoras y nadies se acercaba a decirnos que les disculparamos por la demora y no había nada de lo que pedíamos no les recomiendo que vaya muy muy mala atención . No me parece que actúen llamando a la policía y te interrumpa cuando estás comiendo con toda tu Familia e hijos además ese comentario fue un momento de enojo ya me gustaría que a usted le pasara eso de esperar 2 horas, otros se hubieran levantado e ido sin comer a la hora más bien hemos sido tolerantes a esperar la comida mucho tiempo por que ya hemos estado ahí muchas veces y encima somos personas educadas y respetuosas muy mala tu decisión de como llamaron a la policía haz perdido 11 cliente que no pensamos volver ahí ni mi Familia e amigos del barrio por tu mal trato de actuar de esa manera Hay que tener un poco de atino para tratar a los clientes encima tu camarero cuando le pedíamos que nos pusiera más bebidas no contesto cuando traiga la comida se lo traeré mi primo tuvo que levantarse de la mesa y acercarse a la barra para que pudiera tomarse algo ya que no le traían la comida creo que tu restaurante actuó súper mal a no estar preparados para atender a más personas en un sábado normal poner gente capacitada para que atiendan. Y no me digas que esta tipificado en llamar a la policía en vez de atender bien encima Yo con la comida a las 5 de la tarde comiendo tranquilamente me interrumpe los agentes y ya ni ganas de comer me dio de la rabia que estaba teniendo al esperar mucho tiempo la comida y lo dejé la comida la mitad , tuve la dignidad de pagártelo por que no somos delincuentes para que hagas esas cosas más respeto a tus clientes y a la personas yo creo que antes de actuar mira bien a tus clientes Gracias por la mala tarde que me hicistes pasar delante de mis hijos y sobrinos y clientes que me estaban observado cuando yo no tuve la culpa de tu mala atención del camarero y la cocina que no estén preparados para atender enfócate en poner más camareros y ayudantes de cocina en vez de estar llamando ...
Read moreHay restaurantes que prometen un viaje al corazón de una cultura… y hay otros que apenas logran despachar una postal marchita. Esta noche me aventuré a probar las supuestas delicias de "Fuego y Sabor". Esperaba un viaje al glorioso arte culinario del Perú, pero aquí fue reducido a una caricatura cansada y sin emoción.
La experiencia empezó con una espera tan prolongada como inexplicable. Uno podría pensar que la cocina estaba puliendo cada plato con el esmero de un chef apasionado; sin embargo, la llegada de un arroz con mariscos frío disipó rápidamente esa ilusión. Frío, como si hubiese sido olvidado en una esquina y luego servido con resignación.
El ceviche —plato insignia de la gastronomía peruana— no solo se hizo desear, sino que tuvimos que recordarle al personal su existencia. Y cuando finalmente apareció… oh, qué triste revelación. Le faltaba ese golpe cítrico, ese picor vibrante, ese alma que lo convierte en un ritual de frescura y contraste. Era un ceviche que no sabía a mar, ni a costa, ni a tradición. Sabía a olvido.
En general, la comida carecía del carácter profundo y auténtico que uno espera al mencionar “Perú” y “cocina” en la misma frase. No sentí la calle limeña, ni el fuego del ají, ni la elegancia de los Andes en un plato. Era como escuchar una sinfonía tocada sin pasión: técnicamente presente, emocionalmente vacía.
¿Hay redención? Sí, una copa. El pisco sour fue una agradable sorpresa: equilibrado, aromático, con esa espuma sutil que acaricia el paladar. Un oasis breve en un desierto de indiferencia.
Este restaurante no falló por falta de ingredientes, sino por falta de identidad. La cocina peruana no se mide solo por lo que se sirve, sino por lo que se siente. Y aquí, lo único que sentí fue la ausencia.
Dudo mucho que...
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