Horrible...Una experiencia NE-FAS-TA.
La historia se resume en que, desde que te sientas te van pasando pinchos, pero nadie se molesta en decirte que te los cobran.
Hasta ahí todo bien. Deberían decirte algo, pero aun con todo malo no es lo que te cobran sino como te atienden.
Cuando me enteré de que nos querían cobrar los palillos (por cada pincho) sin habernos dicho nada le fui a preguntar a uno de los camareros por que no lo avisan.
El tipo (un señor calvo y flaco) me habló todo chulo diciendo que "y que pensábamos que iba a pasar", a lo que le pedi una hoja de reclamaciones que SE ME NEGO A DAR y a lo que responde con un "DENUNCIAME. Cuando acabé con él, me fui a buscar a otro camarero más cuerdo con el que hablar.
El siguiente que me encuentro es un señor con barba y pelo corto cano el cual pienso que va a dialogar conmigo preguntándome "¿Nadie te dijo que cobramos los pinchos?", a lo que digo "no" y me responde con una chulería igual a su compañero "¿Y que te piensas que aquí regalamos las cosas?" mientras se frota la cara.
Llegados a este punto recuerdo que NADA NI NADIE advertía de que los pinchos que pasaban en bandejas SE COBRABAN a diferencia de otros locales.
Sale un tercer camarero, un chico negro flaco con tatuajes en el cuello y el pelo afro, el cual hasta el momento había sido muy amable y nos vino a preguntar que pasaba, para acto seguido LEVANTARLE LA VOZ A MI MADRE y decirnos literalmente "A TOMAR POR..." y lo que sigue.
Una vez aquí volví adentro a pedir una hoja de reclamaciones a lo que el chico calvo de antes me respondió que no me la iba a dar HASTA LAS 12 (debía de tenerlas en otra provincia).
Viendo que se empezó a armar revuelo en el local porque estábamos atónitos de la mala educación y soberbia con la que se nos estaba tratando el calvo nos devolvió el dinero con el que íbamos a pagar. En total 50 euros, de los cuales 24 eran solo pinchos.
Pagar los pinchos no es tanto la razon de esta reseña (que tmbien) sino la SOBERANA MALA EDUCACIÓNDE TODOS LOS EMPLEADOS (excepto un chico joven con barrita que era su primer día y que tampoco le dimos chance a ponerse maleducado).
En mi vida...en mi vida, he ido a pedir una hoja de reclamaciones, o a comentarle un problema a un camarero o cualquier otro tipo de hostelero y me han respondido con tanta grosería y mala educación como estos tres personajes.
Tenga la razon o no esa no es forma de tratar a NADIE.
ESTE SITIO NO MERECE NI TU DINERO...
Read moreFuimos tres personas y pedimos tres bebidas y dos raciones para compartir. Empezaron a pasar un montón de camareros ofreciendo pinchos después de pedir las raciones,cual es nuestra sorpresa que cuando pedimos la cuenta justo cuando nos trajeron las raciones, todos los pinchos que nos ofrecieron los cobran, ya podían explicar cómo es el procedimiento antes de ofrecerlos y sabiendo que habíamos pedido raciones. Se lo comentamos a los camareros y aún encima nos hablaron fatal que hasta las personas que estaban en la mesa de al lado alucinaron con las formas,pedimos una hoja de reclamaciones y se negaron a darla hasta medía noche.. primera y última vez que vamos a ese sitio son unos sinvergüenzas. No llamamos a la policía porque teníamos que coger un tren. BAJO Ningún concepto se le puede negar una hoja de reclamación a un cliente. No quiero imaginar lo que se aprovechan de la gente y sobretodo de los turistas....
Read moreComo todo en la vida, siempre depende del color con el que se mire. Era mi primera visita a Orense y por pura casualidad decidimos sentarnos en este bar situado en el corazón de esta bella ciudad gallega que me ha cautivado. Tengo que decir que pensé que el mejor pulpo lo había comido en Baiona, pero estaba claro que tendría que venir a Orense para ver mi error. No hay mejor pulpo que el de Orense y el que probé en este local, las zamburiñas y los mejillones al vapor, las cervezas y los postres que tomamos. No puedo más que decir que es una delicatesse. Otra cosa es hablar del "calvo" Mario, de 10 su atención y simpatía. Imagino que cada uno hablará según le vaya, pero yo soy una persona que cuando me siento a gusto se lo comento al dueño o camareros. El precio de todo fue acorde a lo consumido, incluso menor a lo esperado. Conmigo ha ganado un cliente, cuando vuelva a Orense, que volveré, pasaré por su local....
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